La enésima primera vez

Una “primera vez” es un momento único e irrepetible en el tiempo, en la existencia de cada uno. Es independiente del carácter de la misma: puede ser positiva, negativa, fascinante, desgarradora, deslumbrante, embarazosa, incluso neutra. Puede ser imborrable, inmortal, inolvidable, y puede no significar absolutamente nada. Puede ser hermosa, como un primer beso en los labios, o deleznable, como un primer beso en los labios. En verdad todo depende de cómo nos haya marcado esa primera vez, si es que ha llegado a significar algo para nosotros. Ese primer beso puede haber sido apresurado, espoleado por una sociedad que te ha dictado que a la edad que marca tu calendario ya te ha tocado vivirlo, y regalar esa única ocasión de tu vida a una persona que no significa nada, provocando que esa primera vez tampoco represente un momento íntimo, ni apreciado, ni reseñable, o ni siquiera digno de recordar. Y también puede ser que ese primer beso no sea otorgado por una o dos personas, sino planificado por el universo, por el destino, por una providencia que llevara a dos personas en cualquier instante de sus vidas a sentir que ese primer beso es el que llevaban esperando ambos durante toda su existencia. Que fuera tierno y atropellado, dulce y apresurado, delicado y torpe, y sentir de manera incomprensible que es todo eso a la vez: completamente imperfecto y completamente perfecto al mismo tiempo. Una ocasión que ni las nieves del tiempo, o ni siquiera una despiadada demencia, fueran capaces de borrar.

E incluso ese primer beso puede convertirse en dos primeras veces a la vez, memorable e indigna al mismo tiempo, al dividirse en dos instantes distintos del tiempo. La primera vez que ocurrió ese primer beso, y otra primera vez en la que sobrevino el primer beso de amor. Incluso el hecho de perder la virginidad, acto que por definición solo puede darse una vez en la vida, puede convertirse en una mitosis dentro de la memoria. Esa primera ocasión en la que dos cuerpos se entrelazan puede evocarse como todo lo contrario: que a pesar de compartir unas mismas coordenadas, se repelen entre sí. Puede resultar abominable, horrorosa, atrozmente dolorosa, ridículamente vergonzante, y ser tachada y renombrada como primera vez aquella en la que valió la pena fundirse con otra persona, enterrando en lo más profundo del cerebro aquel inicial y repugnante hurto de la inocencia carnal de un ser humano.

¿Y qué decir del primer amor? ¿De la primera vez en la que una persona encuentra la felicidad absoluta en los brazos de otra? ¿De ese torrente de neurotransmisores y reacciones químicas que amplifican de una manera realmente contraria y opuesta a la razón esa dicha, esa alegría, ese dar gracias por estar vivo, haber encontrado con quién compartir el resto de tu vida? Y esa primera vez puede rememorarse casi todos los días hasta el lecho de muerte, si esa misma persona ha sido finalmente la que ha recorrido el camino entero a tu lado. Y esa primera vez puede evocarse en algunas ocasiones, cuando aquel amor no acabó de cuajar tras unos cuantos años, pero volver a la mente como unos de los momentos preciosos y dignos de guardar como un tesoro secreto que incluso prefieres no compartir con un nuevo compañero, para evitar que este no acabe de entender que no forma parte de esa bonita parte de tu vida. Y esa primera vez puede ser sepultada en la memoria, cuando a la fase de enamoramiento siguió una relación tormentosa y sombría, llena de sombras, vejaciones y penas; y tachada para poder guardar como ese momento bonito una nueva primera vez junto a alguien que finalmente correspondió como debía. Una nueva mitosis; redundando, una segunda, o tercera, o enésima ocasión que se convierte en otra nueva primera vez.

Y estas ya mentadas deben ser las más íntimas ocasiones, pero no irremediablemente las más importantes. Cuan potente puede ser el recuerdo de la primera vez que viste por primera vez a tu primogénito, o, maldita vida hija de puta, la vez que perdiste a tu hijo. La primera vez que viviste un instante de felicidad demasiado intensa como para que tu organismo fuera capaz de soportarla, y también el momento en que te diste cuenta de que esta se había perdido. Ocasiones que pueden no suceder nunca. Ocasiones que podían suceder y no suceden. Ocasiones que queríamos que sucedieran y jamás lo hicieron. Primeras veces que consideramos “normales”, típicamente existenciales, y que nunca vemos aparecer en nuestra vida. Primeras veces que pueden conllevar múltiples ciclos a su vez: la primera vez que te hundes, te rindes, miras alrededor sin creerlo y te levantas por fin, todo en uno.

Y tras dar estas cuantas vueltas de tuerca recién exhibidas, a través de un vigoroso ejercicio de egocentrismo giramos de forma brusca el timón para poder plasmar así unas primeras veces que en principio solo existían en la mente de quienes esto suscribimos. Con sus ineludibles pasos previos, claro: escribir, como siempre a lo largo de nuestras vidas. Apreciar lo que escribimos, convencernos de que a pesar de ser una mera expresión de todo lo que nos urge y no sabemos exteriorizar de otra manera, no está nada mal. Ser capaces de intentar dar un paso más y crear una historia ajena a nuestra vida. Conseguirlo, y creer que esa narración puede tener sentido más allá. Conseguir una primera vez que no existía: terminar un libro. Dar el salto, atrevernos a intentar publicarlo. Es entonces y solo entonces cuando pueden darse una secuencia de nuevas primeras veces, y la fortuna quiso derivarnos hacia ellas. La primera vez que una editorial nos dijo que quería publicar nuestra primera obra, o la primera vez que presentamos un libro. Inéditas primeras veces, que al publicar se hacen reales.

Pero a pesar de todo, hay situaciones que dos autores bisoños con una novela desconocida no están condenados a disfrutar. Por mucho que la escriban o publiquen, nunca, jamás, parece posible que una tercera persona que de nada les conoce y que camina por la vida a cientos de kilómetros de distancia les cuestione por la posibilidad de conseguir un ejemplar dedicado de su obra. Algo que conlleva dificultades logísticas e incluso monetarias, pero que parecen pasar a un segundo plano porque el interés de conseguirlo es mayor y las confina a ello. ¿Qué podría sentir un escritor desconocido ante ello? ¿Orgullo, alegría, satisfacción, regocijo, un subidón de la hostia?

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Ahora sin signos de interrogación: orgullo, alegría, satisfacción, regocijo, un subidón de la hostia. Todo esto y más es lo que sentimos desde que esa persona, ese miembro de esta misma blogosfera, contactó con nosotros para conseguir un ejemplar firmado de “Las crónicas del Otro Mundo”. Y todavía seguimos sintiendo ese orgullo tras enviarle este paquete, después de haber podido solventar por el camino unas dificultades que no esperábamos. Y ese orgullo seguirá ahí siempre. Ese recuerdo seguirá ahí siempre. Esta nueva primera vez, que no existía ni había tenido por qué existir, permanecerá inalterable en nuestra memoria. Y al igual que ese ejemplar embalado, esta entrada también va dedicada.

Para Francisco “Torpeyvago”: gracias por darnos la oportunidad de poder vivir esta nueva primera vez.

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79 comentarios en “La enésima primera vez

      1. Es el mal de todo escritor, todos ven la calidad de lo que se escribe menos uno mismo que duda una y otra vez, borra, escribe y vuelve a borrar y aun así no está satisfecho…felicidades y seguro que habrá una segunda vez 😉 un besote

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      2. Vale, tras esa dosis doble de confianza que nos confías suponemos que tenemos que creérnoslo un poco más. Lo intentaremos, pero solo porque nos lo dices tú (así que si al final no nos sale, te pediremos la hoja de reclamaciones).
        Pues gracias de nuevo, otro besote para ti!

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    1. Gracias por sus palabras, Míster Torpeyvago; no obstante no lancemos las campanas al vuelo porque no todo es de color de rosa. Cuando recibas tu ejemplar comprobarás que la dedicatoria es prácticamente un plagio de la entrada, pero en nuestra defensa hemos de decir que la gallina fue antes que el huevo. Tras escribir tu dedicatoria, fue esta la musa que inspiró toda la entrada y no al revés, así que esperamos tener bula al respecto por la coincidencia entre ambas.
      Lo de que te guste o no el libro ya es un tema aparte, así que ni mentamos a la bicha… Un enésimo saludo, Francisco!

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  1. Qué pedazo de entrada, antes de llegar a vuestra primera vez ya me había emocionado con lo que habiáis escrito. No sé de dónde sale inspiración para tantas palabras, que, conjugadas entre sí, envían un mensaje tan bello y estremecedor, pero sólo puedo deciros que gracias por compartirlo, espero que a partir de ésta lleguen más veces y sobretodo que este año tengáis más momentos como este que os llenen de orgullo de haber escrito esa pedazo de novela,
    ¡Feliz 2017!

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    1. Muchas gracias por lo que nos toca, nos vas a hacer sonrojar (aunque esa no sería nuestra primera vez en esas lides, la verdad). Nos alegramos de poder crear algo que emocione a otras personas, con lo cual tus palabras nos dejan haciendo palmas con las orejas.
      Por nuestra parte no parece probable que nos vuelva a ocurrir el mentado acontecimiento por segunda vez, pero si ocurre lo tomaremos como un honor, y si no… que nos quiten lo bailao!
      Gracias de nuevo por tu comentario, un saludo y feliz año nuevo!

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  2. Precioso texto sobre lo que significa vivir una experiencia intensa por primera vez. Me ha encantado. Veo que vuestro libro es una novela fantástica. No leo mucho ese género, pero si está tan bien escrito como esta entrada seguro que merece la pena. Un saludo,

    Mayte

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    1. Sí, hay muchas primeras veces y todas pueden ser intensas como dices, nos alegramos de que te haya gustado. Respecto a LCDOM en realidad más que de fantasía pertenece al género de la ciencia·ficción, pero desde luego nuestra forma de escribir no creemos que difiera mucho, intentamos plasmarlo todo con el mismo trabajo y estilo… o quizá sea porque no sabemos escribir de otra manera y estamos limitados a ese estilo, quién sabe.
      Muchas gracias por tus palabras, Mayte, con comentarios como el tuyo da gusto exponer al mundo un escrito. Un saludo!

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  3. Qué hermosa primera vez, disfruté mucho de todas ellas antes de llegar al “grand finale” que me encantó, quisiera uno así para mí, esa primera vez que una editorial quiera editarme, la primera vez de tocar mi libro y la primera vez que alguien me lo pida (tenía que ser nuestro querido amigo Francisco Torpe y vago), maravillosa primera vez.
    Abrazos de luz para todos.

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  4. Profunda reflexión que comparto excepto en que yo creo en que si la primera vez no resultó agradable, siempre nos quedará probar con la primera segunda vez, la primera tercera… y así hasta el infinito y más allá. Siempre es una primera vez o, al menos, así creo que deberíamos vivirlo. Caerse y levantarse, y por el camino aprender.
    ¡Enhorabuena por el libro!

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  5. Tendréis una segunda y una tercera y una cuarta vez… y serán primeras veces porque las circunstancias no serán las mismas, ni las personas, ni las emociones, ni el latido del corazón.
    Como el día que muere cada atardecer y nace cada amanecer… no hay día igual a otro, todos son diferentes, aunque muchas veces nos parezcan iguales.
    Os deseo un año estupendo, viviendo primeras veces en lo que más os emocione.
    Un abrazo.

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    1. Entonces al existir tantas primeras veces existirán innumerables propósitos para seguir adelante. Bien visto: es una reflexión muy esperanzadora para seguir creciendo y/o no desfallecer en el intento.
      Muchas gracias por tus palabras, Alfredo, saludos desde el otro lado del charco!

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  6. Bonjour ou bonsoir LASCRONICAS

    Par des mots simples

    Je viens déposer sur ton blog

    Quelques mots de bonheur et te donner de le joie en cette fin de semaine
    Vois-tu je t’ emmène sur des chemins

    Je les ai tracé pour toi principalement

    Sur ces chemins j’ai découvert
    Une pétale de rose pour effacer ta peine
    Un sourire d’enfant contre une larme
    Des mots que je dis à ceux que j’apprécie
    Dont tu fais réellement

    je te souhaite un bonne journée ou soirée

    gros bisous

    Bernard

    Je tire ma révérence LOL tu me troubles que j’en perds mon équilibre

    Le gusta a 1 persona

  7. Bonjour ou bonsoir
    Par des mots simples

    Je viens déposer sur ton blog

    Quelques mots de bonheur et te donner de le joie en cette fin de semaine
    Vois-tu je t’ emmène sur des chemins

    Je les ai tracé pour toi principalement

    Sur ces chemins j’ai découvert
    Une pétale de rose pour effacer ta peine
    Un sourire d’enfant contre une larme
    Des mots que je dis à ceux que j’apprécie
    Dont tu fais réellement

    je te souhaite un bonne journée ou soirée

    gros bisous

    Bernard

    Je tire ma révérence LOL tu me troubles que j’en perds mon équilibre

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  8. La primera vez , puede ser algo sublime o intranscendente , dependiendo de que se trate , y la predisposición de cada persona a las emociones , algo que escapa al control de la voluntad , pues surgen de lo más profundo de la mente .
    Es una solo una opinión , seguramente equivocada . FBBJL*35

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  9. Bonjour

    Cette nuit je me suis reposé dans mon lit

    Aucun bruit n’est venu me déranger

    j’ai fais un rêve

    Et une personne m’a dis de venir te saluer

    Alors un énorme BONJOUR Pour la semaine

    Profite bien de celle-ci

    Passe un agréable journée

    Bisous amicaux Bernard

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  10. Bonjour ou Bonsoir

    Quand je suis de passage sur ton blog

    Je le regarde et j’aperçois une grande lumière

    Je me dis que sur celui-ci, j’ai une personne

    avec de la gentillesse dans le cœur

    Cette amitié est pour moi un paysage

    Où on y viens qui efface les moindres petits nuages

    L’amitié ce n’est pas un feu de bois, loin de là

    C’est de partager ensemble

    Des moments intenses de toute beauté

    Merci à toi, d’être là

    C’est un pur bonheur rempli de douceur

    Passe une belle journée ou une belle soirée

    Bisous , Bernard

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  11. Ese primer beso puede haber sido apresurado, espoleado por una sociedad que te ha dictado que a la edad que marca tu calendario ya te ha tocado vivirlo, y regalar esa única ocasión de tu vida a una persona que no significa nada, provocando que esa primera vez tampoco represente un momento íntimo, ni apreciado, ni reseñable, o ni siquiera digno de recordar.

    Esta frase me ha encantado. Porque cuántas veces (primeras, segundas, terceras…) en cuántas cosas no respetamos nuestro propio ritmo y dejamos que sea algo externo lo que nos imponga el suyo. Mal hecho, pero no aprendemos…

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    1. Muy cierto, y de hecho ese reloj, ese calendario que nos dicta que ya tendríamos que haber vivido una ocasión concreta, parece que cada vez va más adelantado conforme cada nueva generación aparece. Muchos adolescentes de hoy en día, demasiados quizá, vivirán muchas primeras veces empujados por una motivación exógena… Una forma de hacerlo que nunca será tan especial y/o placentera como cuando surge de dentro. Tú lo has dicho, no aprendemos.

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      1. Pues en función de la entrada que comentes en cada momento hablarás con una u otra mitad. En esta ocasión, Adrián al aparato.
        Vistinu, que como diría cierto presidente es muy chica y mucha chica, es nuestra ídem de portada. Algunos dirían que le ha copiado el look a la pitufina, pero eso de plagiar como que queda feo y mejor se lo dejamos a los famosillos a los que les da por “escribir” un libro

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      2. Lara Croft? No acabamos de ver eso nosotros, quizá porque conocemos más el currículum de Vistinu y ello nos impide verles ningún parecido.

        Por otra parte, el que afirme que ha visitado el blog de LCDOM y no pensó de primeras o durante mucho tiempo que el autor era una tipa azul, que se pase por el polígrafo a ver si no revienta el aparato. Pero sí, hemos defraudado a muchos cuando comprobaron que somos dos caballeros (que suena más galante que señores) y con la piel color carne de toda la vida en vez de azulada. Estamos seguros de que eso nos ha restado votos en el 20Blogs, fijo que sí…

        Le gusta a 1 persona

  12. Pingback: El cisne negro – Las crónicas del Otro Mundo

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