Implícitamente explícito

La-historia-interminable

Entender la década de los ochenta como la época de oro del cine familiar no parece una apuesta demasiado arriesgada. Al hacer memoria, podemos evocar sin esforzarnos demasiado películas míticas como Gremlins o recordar las aventuras de Los Goonies, pero probablemente el primer largometraje que nos venga a la cabeza tenga que ver con el viaje de Bastián a la tierra de Fantasía. Como ya habéis adivinado, nos referimos a La Historia Interminable, basada en la novela homónima de Michael Ende, obra que superó todas las expectativas editoriales y acabó siendo traducida a más de cuarenta idiomas. La película no solo se considera una joya de la fantasía, sino, sobre todo, de los efectos visuales anteriores a la aparición de las imágenes generadas por ordenador. Hay quien juzga que, en lo tocante a despliegue imaginativo en cuanto a marionetas robotizadas, maquillaje y diseño artístico, se trata de una obra superior a cualquier cinta contemporánea, pues la imaginación hoy en día, desgraciadamente, escasea. En conclusión: la conversión desde el papel al séptimo arte constituía un trabajo del que sentirse realmente orgulloso.

Tras visionar la versión cinematográfica de su manuscrito, Michael Ende no parecía demasiado conforme. Lo sospechamos ligeramente por afirmaciones relativas a los creadores de la cinta como “Les deseo que cojan la peste. Me engañaron de mala manera y lo que hicieron conmigo es una canallada y una traición artística. Si estuviera en mis manos hundiría esa película en el Vesubio”. Quizá no le faltase razón: a pesar del éxito en pantalla, paradójicamente hay quien defiende que esta puede tratarse de la peor adaptación cinematográfica de la historia.

Para apoyar esta afirmación, basta con lanzar la bomba informativa: en la cinta falta la segunda parte del libro. No hay mucho más que decir: independientemente de la opinión que se pueda tener de la película, la amputación de la mitad, literalmente la mitad, de la novela tan solo podía causar pavor en el autor de la misma. Mutilar de forma bárbara e inicua parte de lo engendrado en su mente, que para un escritor significa una parte esencial de su propia vida, debe ser la más dolorosa puñalada que puede recibir como profesional. Además, cientos de detalles de su obra fueron tergiversados para quedar mejor en pantalla y crear un producto más amigable para el público predestinado. La siguiente afirmación la compartimos todos los que hemos visto la película: descubrimos que Fújur, el dragón blanco de la suerte ideado con cabeza de león, tiene cara de perro. Dicho así, quizá no alcanzamos a imaginar la bajeza. Antes deberíamos tratar de entender adecuadamente que la criatura más mágica, más mitológica, más especial para la historia y para el propio escritor, en la que más cariño ha empleado a la hora de tallar su efigie, ha sido transformada por unos abyectos traidores en una mascota de andar por casa de la talla XXL. Resulta casi tan infame como que Bastián, el protagonista de la novela descrito como un niño gordo, débil y torpe, y no por capricho sino porque la importancia de que así sea el protagonista es vital, se nos presenta como un niño delgado sin cualidades negativas aparentes. ¿Acaso ya existía la dieta Dukan?

Demasiado horror para La Historia Interminable que plasmó Michael Ende, porque cada detalle de su novela iba dirigido a que su lector, el que debía ser el público real y probablemente exclusivo de su epopeya, la sintiese a través de cada página. Y para asegurarse de que su lector llegaba a su literatura, forzó que algunos elementos ajenos sobrepasaran su propio arte y su propia pluma. El símbolo de ÁURYN no solo aparece en el medallón que los protagonistas portan en la historia, sino que se encuentra en la portada del ejemplar físico al mismo tiempo que en las del volumen que Bastián lee dentro de la historia. Además, a pesar del sobrecoste que comportaba a nivel de publicación, la novela está escrita a dos tintas. Las partes del libro que transcurren en la realidad se encuentran grabadas en el papel en color rojo, mientras que todo lo que transcurre en el mundo de Fantasía se representa con letras teñidas de verde. Rojo, el color de la prohibición, el que aparece cuando otra persona o cosa quiere restringir el libre albedrío del conjunto de demás semejantes, para el mundo en el que Bastián se siente solo, incapaz, impedido para ser como le gustaría ser. Verde, el del fin de la prohibición, el que invita a continuar libremente, el que anula el anterior impedimento impuesto, para dar paso no solo a Bastián, sino a todo el que le acompaña tanto dentro como fuera de las páginas para adentrarse en un mundo mágico: un mundo que si el visitante desea contemplar está inexorablemente obligado a imaginar, porque nunca ha podido observar algo así en su realidad. Ende tenía muy bien atada su apuesta: entregó todas las herramientas posibles al lector para que viviese su historia tal y como debía hacerlo.

Pero, en realidad, no queríamos hablar de sus recursos metaliterarios. Más bien al contrario: pretendíamos demostrar cómo un escritor le puede gritar directamente al invitado que se ha asomado a su libro que esa historia es para él, porque sabe que esa persona entiende lo que significa realmente leer. Sin anestesia, sin apenas espacio para prepararse, a las pocas páginas de comenzar el ejemplar:

«La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros. Quien no haya pasado nunca tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado… Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque Papá o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito… Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido… Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender probablemente lo que Bastián hizo entonces.»

Cuando te das cuenta, el autor del libro te ha hablado. Te ha dicho que su historia está hecha para ti porque, en realidad, eres uno de los suyos. Y si te gusta escribir, si aspiras a ello, puede que incluso le otorgues otra dimensión a dichas palabras. Otra en la que su arte puede incluso haber ridiculizado al tuyo. Puedes entender que le ha resultado tan fácil que incluso te sientes idiota, idiota al comprender que tú no podrías lograr ni en mil años esa conexión que a él, por lo que crees interpretar, no le ha costado demasiadas líneas conseguir.

Tres exiguas páginas después, a escasos segundos de que el autor decida sumergir al turista de las hojas en el mundo de Fantasía, un último párrafo en rojo te vuelve a hablar. Ende le permite a Bastián leerte la mente:

«Bastián miró el libro. «Me gustaría saber», se dijo, «qué pasa realmente en un libro cuando está cerrado. Naturalmente, dentro hay sólo letras impresas sobre el papel, pero sin embargo… Algo debe de pasar, porque cuando lo abro aparece de pronto una historia entera. Dentro hay personas que no conozco todavía, y todas las aventuras, hazañas y peleas posibles… y a veces se producen tormentas en el mar o se llega a países o ciudades exóticos. Todo eso está en el libro de algún modo. Para vivirlo hay que leerlo, eso está claro. Pero está dentro ya antes. Me gustaría saber de qué modo.»

Y quizá la siguiente sea la más errónea de todas las interpretaciones que hayáis leído o escuchado nunca, pero este cúmulo de frases, este cúmulo de ideas, no solo parece dedicado a un mero lector, sino también a cualquier escritor o a cualquier otro ser humano que, entre sus anhelos, incluya la aspiración de convertirse en uno. Puede ser el más demente de todos los análisis, pero, para el que lo quiera entender, o imaginar, o inventar, Ende insertó un mensaje cifrado, uno que parece bramar que cada historia la crea una persona y que, gracias a esta, esa historia está allí cada vez que las tapas de un libro son abiertas por manos ociosas y revisadas por ojos inquietos. Y sí, será el más alienado de los exámenes que nunca se le hicieron a dicho párrafo, pero este parece lanzar a los cuatro vientos un reto, desafiando de un modo implícitamente explícito a todo el que lo lee a que engendre y transcriba desde su cerebro al papel todo lo que sea capaz de vertebrar en su imaginación, para demostrar a Bastián de qué manera se ha llegado a conformar esa historia dentro de un libro que, al igual que él hace con su ejemplar de La Historia Interminable, alguien ha de abrir algún día.

Probablemente esta extravagante exégesis tan solo exista dentro de nuestras cabezas; no obstante, no debería resultar extraño que así fuese. Todo ser humano interpreta sus vivencias a través de una perspectiva personal y subjetiva, y que la presentada encima de este último párrafo se manifieste como chocante, si lo pensamos detenidamente, no resulta una gran sorpresa. Para las personas que poseen entre ceja y ceja la ambición de convertirse en escritores, una frase que pregunta “¿Por qué existe esta historia en este libro?” no es raro que reciba la inmediata respuesta de “Porque yo la he puesto ahí”. Por otra parte, Ende estaría de acuerdo. Puede que no en dicha interpretación concreta, pero sí en que otro ser humano, al leer sus letras, las interpretase según su propio punto de vista. ¿Qué otra cosa podría desear un escritor de fantasía sino que sus lectores dejasen volar su imaginación para darle una explicación a lo que leen dentro de sus cabezas? ¿Se podría descifrar el género de la fantasía de algún otro modo? No obstante, al igual que Michael Ende repite tantas veces hasta el mismo final de su novela,

«Esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.»

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63 comentarios en “Implícitamente explícito

    1. Bueno, puede pasar… Es muy raro, pero puede pasar. Ahora bien, no lo digas tampoco muy alto porque seguro que hay incondicionales por aquí cerca que, seguramente, no te pasarían dicha afrenta.
      Pero con nosotros estás seguro, no te preocupes. Gracias por pasarte, Manuel. ¡Un saludo!

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  1. Pocos escritores que entregan sus obras al cine quedan satisfechos.
    Suele hacerse un salvaje resumen adaptado al éxito del film, incluso modificando, como es el caso, parte de la historia.
    De todas formas suelen quejarse después de haber cobrado jjjj
    Un saludo 😘😘😘

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    1. Pues sí, tienes razón, y más aún cuando se tratan de obras literarias tan reconocidas e importantes en la trayectoria del autor. Claro, el caso de ‘La historia interminable’ es demencial, porque la amputación total de toda la segunda parte del libro debió ser para Ende poco menos que un crimen de guerra… y tenía toda la razón. Otro que tal fue Philip K. Dick, que a pesar de fallecer antes de ver terminada la película de culto ‘Blade Runner’ sí leyó el guion y visionó algo del rodaje, tampoco parecía demasiado contento con la adaptación de su novela (te anexo el enlace sobre el asunto), pero claro… ‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’ tenía ovejas eléctricas, no aparecía ningún blade runner así definido, el protagonista estaba casado y su esposa, como el resto del mundo, abrazaba el ‘Mercerismo’… En fin, es coger un libro de éxito, hacer lo que te da la gana y, si sale una buena peli, ¡de puta madre!

      https://www.vix.com/es/cine/190182/que-opino-philip-k-dick-de-la-pelicula-blade-runner-basada-en-su-novela

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      1. Leí el artículo del enlace.
        A ver… como bien se explica, las películas tienen carácter visual y los libros narrativos.
        Cada uno tira para su terreno. Sé que sería doloroso que yo escribiese un libro y viese a mis personajes cambiados o la historia que quise plasmar modificada. Es por eso que se dice… basado en.
        Sigo creyendo que los escritores deben llevar cuidado al vender sus obras para el cine, lo que pasa es que ganan más con esto que seguramente en toda su vida…
        tener tragaderas o negarse… aquí está la cuestión. Ahora hay buenos abogados para firmar contratos con miles de cláusulas jajaha.
        😂😂😂😂 si alguien me pide alguno de mis relatos se lo envuelvo en papel celofán jajaja
        Besos

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      2. La verdad es que das en el clavo en las dos partes: para el escritor tiene que ser como una puñalada ver cómo desvirtúan la historia que tan concienzudamente ha logrado crear, pero con un buen cheque de muchos ceros se pueden comprar muchas muchas tiritas para curar la puñalada.
        Confesamos: en LCDOM estamos de acuerdo en comprar muchas tiritas, por si nos lee algún productor de Hollywood…
        ¡Besos de vuelta!

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      3. Está recordando ahora una novela de Gala, Más allá del Jardín. Hicieron una película, peor imposible, con Concha Velasco de prota creo. Menos de 1/4 de la novela entró. Él se tiraba de los pelos con razón, pero no creo que devolviera el cheque. El pastizal sería morrocotudo.
        Besosssss 💋💋💋💋💋

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      4. Acabamos de curiosear en filmaffinity lo que nos cuentas. Puntúan la peli con un 5,1 sobre 10, pero añaden que tiene dos Premios Goya. De todas formas, tiene muy mala pinta la cosa… menos el cheque de Gala, como bien dices. Que si no lo quiere nos lo repartimos, nosotros sin problema…
        ¡Más besos desde el Otro Mundo!

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      5. Jajsjs, yo leí el libro y vi la peli… la recuerdo infumable. Es verdad que tuvo nominaciones, las actrices igual salvaron algo… pero al libro, la primera mitad lo acuchillaron y la segunda lo tiraron por la borda, porque ni siquiera salió
        😂😂😂

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      1. Precisamente estábamos hablando de ‘Blade Runner’ en el comentario con Margui, que Philip K. Dick, como no podía ser de otra manera, no veía con buenos ojos la adaptación de su novela. Y es que, visto desde la perspectiva del escritor, dan ganas de matar a todo aquel que varíe un solo pelo de su obra.
        Que guste más la novela o la película es cuestión del gusto de cada uno, claro. Una y otra se parecen lo mismo que nosotros a Dwayne ‘La Roca’ Johnson: compartimos genoma humano, tenemos dos brazos y dos piernas, tenemos los mismos órganos vitales en nuestro interior… y a partir de ahí, la imagen de cada uno se plasma en el mundo a su manera. Un cúmulo de traiciones a la obra original y una película de culto pueden ser la misma cosa, y los escritores lo saben.
        Con lo cual, volvemos a la sentencia anterior: sobre gustos, no hay nada escrito.

        Pd. A saber qué harían con una adaptación fílmica de LCDOM…

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      2. Así que lo primero que te ha venido a la mente de “LCDOM: la película” ha sido Vistinu en pelotas… ¡Qué picarón, el jodío! Seguro que en épocas pretéritas habríamos tenido que ir a ver dicho estreno a Biarritz o Perpignan… aunque los efectos especiales no habrían sido los mismos, qué duda cabe.
        Aunque seguramente los arqueros hechos con plastilina también tendrían su encanto, todo depende de la pasta que nos desembolsaran por los derechos de autor.

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    1. Siempre es agradable recibir una pasta gansa, ¡qué duda cabe! Aunque, por lo que parece, quizá el escritor creyó que merecía un poco más tras el sacrificio de su obra. Según una de las fuentes utilizadas en esta entrada, los productores de la película pagaron a Ende 50.000 marcos alemanes (según dicho artículo unos 25.000 euros sin contar las variaciones de la inflación) por ‘La historia interminable’, pero la película costó 60 millones de marcos (unos 3 millones de euros) y obtuvo unas cifras de taquilla a nivel global de 100 millones. Imagínate que el escritor hubiese pedido tan solo un 1% de la taquilla por los derechos… Seguro que todo esto no ayudó mucho a que se le pasase el enfado.
      Gracias por pasarte a comentar, Carlos. ¡Otro abrazo!

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    1. No nos extraña que aparezcan primeros en tu vida, las obras de Ende siempre han sido grandes inspiradoras (sin ir más lejos y haciéndonos autopropaganda sin vergüenza alguna, los hombres grises de Momo fueron los catalizadores de una de nuestras entradas antiguas, ‘Los ladrones de sonrisas’, así que admitimos que el cuentista alemán ya nos ha inspirado dos de nuestros posts). Las ilustraciones y, sobre todo, la impresión a dos tintas con el significado de ambos colores, ya nos dejan claro sin siquiera adentrarnos en la novela que esta no es una historia más.
      Claro, si leíste una novela que te encantaba antes de ver la peli, estaba cantado lo que te iba a parecer. Pero como le sucede a todas, ¿no? Leer un libro y después visionar su versión fílmica suele constituir normalmente un craso error (al menos si queremos que una película no nos decepcione…).
      ¡Es ley de vida!

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  2. Como soy hija de los 90 vi primero la película por televisión, y ni enterada de su popularidad, eso lo supe tiempo después.
    En mi adolescencia di con el ejemplar escrito, en la Biblioteca, y lo leí. Debo admitir que me gustó pero se me hizo un poco larga (me prometí que la volvería a releer más adelante) sin embargo recordaba algunas escenas de la película y comparaba con lo que leía: recordaba que en el film Bastián era delgado y agradable, mientras que su hermano de tinta y papel no solo era físicamente distinto sino que además su personalidad tenía más matices (por suerte) y esa criatura rara que yo siempre creí era un perro volador no tenía nada que ver con la criatura descrita en la novela. Asique siempre existirán contradicciones entre lo escrito y lo llevado a la pantalla (si me habré quejado de las escenas suprimidas de Harry Potter) nunca se va a llegar a un acuerdo creo, por eso lo mejor (según yo) es siempre que se pueda recurrir a la obra original. Y si se conoce primero que su adaptación cinematográfica pues…yo la evito, así conservo a mis personajes tal cual los imaginé.
    Cuando adapten su novela ¿van a poner alguna cláusula para que no la recorten mucho? Saludos 🙂

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    1. Más allá de la indudable preferencia por la obra escrita original , creo que lo que más nos marcó en su momento, por absurdo, es que un dragón volador tuviese cara de perro. ¡Eso sí que es todo un alarde de imaginación!
      Pero como ya hemos confluido todos en otros comentarios, el cine y la literatura son dos formatos distintos en los que priman cosas diferentes, y es complicado que una versión cinematográfica estrictamente fiel al manuscrito original pueda brillar en lo suyo. No obstante, nos podemos quejar lícitamente, ya que, en algunas ocasiones, los cineastas pasan demasiado del original para vender su interpretación, a pesar de que esta pueda resultar finalmente un largometraje de éxito merecido.

      Sabemos a ciencia cierta qué pediremos a los de Hollywood cuando vengan a suplicarnos los derechos de LCDOM para llevar al Otro Mundo a la gran pantalla. Les demandaremos fidelidad al original, respeto por la historia, que cuenten todas las tramas al considerarlas nosotros importantes,… y como sabemos que no nos van a hacer ningún caso al respecto, por contrato exigiremos mucho mucho dinero. ¡No podría ser de otra manera!

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    1. ¿Pero cómo que ni fú ni fá? ¿Una serpiente vigoréxica, voladora y blanca con cara de perro no te dio ni frío ni calor? Pues mira que hay que estar muy curado de espanto para que algo así no te diga nada de nada…
      Aunque claro, eres del equipo que eres, y hemos vivido alguna que otra temporada como para habernos hecho inmunes a cualquier cosa…

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  3. Como a todos los que éramos gorditos y raritos por aquel entonces, el libro me impactó –gran Dios, aún ahora se me ponen los pelos de punta al acordarme de cuando Bastian y yo leíamos a escondidas el libro– pero la película me pareció ya entonces muy flojita por múltiples y poderosos motivos que, tranquilos, no voy a detallar. Tanto como para ser la peor adaptación al cine… Pues efectivamente la lista es también <>. Se me vienen a la memoria alguna de A Pérez Reverte y Los libros de Terramar de mi adorada y añorada Úrsula K Leguin.
    Una cosa para terminar. No me negaréis q la canción de Limahl es y sigue siendo una auténtica maravilla. Regreso a la infancia con solo tararearla.
    Ah, y para tranquilidad de otro de vuestros lectores, diré q yo siempre supe quién era Atreju, aunque habría jurado por lo más sagrado q el dragón tenía la mismita cara q Limahl. Yo llevaba gafas…

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    1. ¿Leíste ‘La historia interminable’ a escondidas? ¡Eso sí que es una inmersión en profundidad en un libro, vaya que sí! Y si ya nos dices que Bastián y tú durante la lectura furtiva coincidisteis en el nombre que habíais pensado para rebautizar a la jefa de todo aquello y salvar Fantasía, ya sería para morirse…
      Pero aunque a alguien la película le pudiera parecer mala, tienes toda la razón en lo respectivo a la banda sonora. Todo el que la escucha retorna a la edad en la que vio el film, por muy raro que parezca el cantante cuando le ves esa cara…
      Gracias por el comentario, Sergio. ¡Un saludo!

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  4. Yo vi la peli, un lunes por la tarde, ya que mi compañero tenía que ir al oculista y no me hacía gracia estar en el taller, aguantando al profe, muy enojado por nuestra falta de progresos, por ello me sentí plenamente identificado con Bastian cuando se puso a leer el libro. Me encantó, pero cuando lo leí, comprendí al autor. Pero entiendo que llevar un libro íntegro al cine es difícil o imposible. Un abrazo.

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    1. Genial para descubrir la historia, portando un bagaje detrás sobre profesores que te identificase inmediatamente con la misma. Y si te encantó la peli, miel sobre hojuelas porque además seguiste la secuencia correcta: primero cine, después libro.
      Tienes razón en la dificultad de llevar una novela a una versión cinematográfica realmente digna, aunque cabe preguntarse ¿y si hubieran intentado rodar el libro entero en lugar de partirlo por la mitad sin miramientos? Bueno, suponemos que eso llevaría mucho trabajo y ya estarían hartos de manejar marionetas…
      Gracias por el comentario, tío Antonio. ¡Un abrazo de vuelta!

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    1. Resultó toda una suerte poder contar con la novela de Ende durante la realización de la entrada, por eso no llegamos a dudar ni un solo instante en enlazarla en la misma para que los lectores pudiesen consultar la fuente primaria. Por lo mostrado en las estadísticas no parece que nadie se haya acercado a los enlaces presentes en el post, pero siempre es bueno que estén ahí.
      ¡Un saludo!

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    1. Pero Lídia, ¿cómo puedes decir que los bichos de plastilina y la marioneta gigante que hace de aerotaxi blanco te hacen reír? ¡Cuánto daño ha hecho la tecnología cinematográfica a la gente de buen corazón! De hecho, la tecnología actual solo sirve para hacer gifs con estrellas que hacen chiribitas: ¿es eso mejor que un híbrido de perro y serpiente blanco y volador?
      Vale: sí, a veces sí… En realidad solo te estábamos preparando para soportar la versión cinematográfica de LCDOM, donde los arqueros estarán hechos con plastilina o serán clicks de playmóbil con caretas, aún no está decidido del todo.
      ¡El Otro Mundo recibe tus saludos y sube uno más!

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    1. ¡Por supuesto que no debes aceptar lo contrario! Los recuerdos bonitos de la infancia merecen seguir siéndolos para siempre. También hemos visto en tu blog que dedicas una entrada a la película y en la que hablas con sentido cariño de ella.
      Y es que el tema es que hay que aclarar una cosa: si hablamos exclusivamente de ‘La historia interminable’ (o ‘sin fin’) como adaptación de un libro, dicho trabajo cinematográfico no cumple como debería; no obstante, como película en sí ha significado buenos momentos en la vida de muchos infantes que ya no lo son tanto. Una cosa no está reñida con la otra; que muchas de esas mismas personas después leyesen el libro y cambiasen de opinión es un tema distinto.
      Muchas gracias por pasarte y comentar, ¡un saludo!

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  5. ¡Me ha encantado el post! Hablar de La historia interminable me provoca siempre un calorcito en el corazón y nostalgia de mi niñez. Eso sí, debo reconocer que esos sentimientos están ligados a la película, pues el libro no lo leí hasta bien adulta.

    De niña interpreté la historia que nos mostró la gran pantalla como un llamamiento a todos los niños para que nunca dejaran de serlo del todo, para no dejar de fantasear, imaginar y soñar con otras realidades menos sosas que aquella de esos seres grises a los que llaman adultos.

    Cuando años después leí tanto acerca del libro y sus interpretaciones acerca de la cuestión literaria y la creación, el enfado de Ende y, finalmente, el libro en cuestión, esas interpretaciones me encajaron… pero supe también que no estaban reñidas con la mía y que yo también tenía razón.

    Como decís, Ende entiende que una historia la hace el lector al leerla y La historia interminable que yo leí (porque sí, también se leen las películas) iba de la reivindicación de la infancia y su mundo fantástico, era un llamamiento para que no creciéramos del todo, para que dejásemos vivir dentro de nosotros eso que llamamos el “niño interior”. Y yo aún no he traicionado esa promesa, por eso se me escapa alguna lágrima cuando oigo esa increíble canción de Limahl o evoco la imagen de libertad y alegría de Atreyu cabalgando a un Artax que, finalmente, no está muerto.

    Por supuesto, el libro es una joya… y dudo que de niña hubiera sabido valorar hasta qué punto lo es. Igualmente, creo que tampoco me habría gustado la película si la hubiese visto por primera vez de mayor. Y entiendo el enfado de Ende.

    Por cierto, ayer recibí mi colgante réplica del Auryn que había comprado por Internet días antes… y me siento como una niña (lo que soy) con un juguete nuevo.

    Saludos

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    1. Para empezar, qué casualidad que acabes de pedir y recibir el colgante de ÁURYN (en mayúsculas como en el libro, que si no Ende se cabrea). O igual no y estaba todo planeado, a través de una conspiración del Otro Mundo y la empresa de mensajería…
      Más claro no lo puedes decir: tanto la película como el libro reivindican el nunca dejar de soñar, en mantener viva la fantasía de la niñez (o de la infancia de antes, porque para la de hoy en día la fantasía la proporciona la tablet del crío con sus pelis de dibujos) que perdemos con el paso del tiempo. Y también tienes razón en que hay que entender a Ende; a nosotros nos mutilan el libro y chafamos cabezas indiscriminadamente.

      Pd. Nos llamaría más la atención conocer a Anthony Blake e ir detrás del Fary, porque la persecución parecería más divertida. Incluso Ende pediría una versión cinematográfica de eso…

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  6. ¡Me habéis pillado! ni he visto la peli ni he leído el libro. Creo que se nota que los que tenemos cierta edad hemos pasado de ella (lo digo porque Carlos, según reconoce en su comentario tampoco la ha visto, jeje) así que, en este caso, me abstengo de opinar. Mis hijos, que naturalmente son más jóvenes que yo, son auténticos apasionados.
    La entrada muy buena, como siempre, porque aunque en este caso habléis de la Historia Interminable, lo de las adaptaciones cinematográficas de libros casi siempre deja mucho que desear. Si veo la película antes, luego me gusta ver el libro, pero si es al revés, paso de ver la película.
    Y no os echéis para atrás, si os ofrecen una buena suma, ¡hala! a Jolibú… me encantaría ver a Lobo en la gran pantalla, le imagino como mi Linda, que tenía una cara de lobo que no se podía aguantar.
    Unos abrazos para repartir.

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    1. Es razonable, porque la fantasía es un género al que te enganchas de joven y, si no es en ese momento, después resulta más complicado que te llame la atención darle oportunidades a libros de ese tipo. Pero claro, en su época la película de ‘La historia interminable’ fue un hito para la infancia de aquel momento, a pesar de desconocer que se trataba de una pésima adaptación de la novela, aunque ya hemos comentado que ambos hechos son perfectamente compatibles… siempre que no se haya leído el libro primero, claro. En eso parecemos estar todos de acuerdo, aunque, por otra parte, no podría ser de otra manera.
      Hablando de Lindas y Lobos y habiéndonos asomado a tu entrada sobre Zar, hemos pensando que quizá te gustaría conocer una intrahistoria siendo como eres amante de los animales. Lobo era el nombre del perro de uno de nosotros, el cuál falleció cuando su dueño se encontraba a miles de kilómetros de distancia. El pesar ya te lo puedes imaginar por tus vivencias, claro. En esos momentos, en LCDOM proyectábamos un personaje cuyo arquetipo queríamos utilizar porque seguramente nos daría bastante juego en la historia, y evidentemente ya sabes cómo bautizamos al mismo, para que fuera inmortal a través de las páginas. De ambos desconocíamos cuál era la raza del padre, pero la madre del Lobo original, como no podía ser de otra manera, era una alaskan malamute.
      Y cómo tampoco podía ser de otra manera, ¡abrazos de vuelta para Estrella!

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      1. No llegué a conocer de dónde vino la Linda, pero el veterinario pensaba que uno de los padres era alaska y el otro un mastín… ya ves algo tiene en común con vuestro Lobo.
        Era muy linda, como su nombre indica, parecía un lobo de esos del norte de Europa y su muerte, como nos ocurre a los que tenemos perro, fue un golpe muy duro, sobre todo porque fue apenas al mes de la del Zar. supongo que la tristeza tuvo algo que ver ya que no había estado nunca enferma.
        Gracias por contarme la historia de Lobo y sus orígenes.
        Más abrazos.

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      2. Siempre llegan al corazón estas historias, cómo nuestros animales más próximos parecen morir “de pena” como se dice comúnmente, al igual que nosotros, los humanos, nos consumimos indeciblemente cuando falta ese alguien que siempre ha estado a nuestro lado.
        Es sorprendente lo mucho que se pueden llegar a parecer animales y personas (si obviamos el hecho de que los humanos también somos animales, claro).

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  7. Pingback: Implícitamente explícito | Ace Friends & Bloggers News

  8. Que bien que no leí el libro antes de ver la película que, en lo personal, me gustó mucho y me sigue gustando. Es parte de la colección de clásicos que tengo. La canción me parece excelente. Estoy de acuerdo con el comentario de que las películas generalmente, con sus honrosas excepciones, no son a imagen y semejanza de los libros. Un abrazo

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    1. Por lo que estamos reflexionando todos a través de los comentarios, parece que es muy sencillo admirar tanto la película y el libro, pero la dificultad se revela en el momento en el que intentamos comparar una con otro. Y como bien dices, las películas suelen tomar su propio camino después de establecidos los cimientos de los libros en los que se basan.
      ¡Un abrazo de vuelta!

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