Another book in the wall

Todos habéis permanecido ajenos a la evolución de los acontecimientos, pero hemos de confesaros una terrible verdad: LCDOM estuvo a punto de desencadenar la III Guerra Mundial. Afortunadamente, pudimos evitar a tiempo el desastre nuclear.

Todo comenzó de la manera más cotidiana. Dentro de nuestras labores como autores universalmente conocidos se incluye el envío de algunas decenas o centenas de novelas dedicadas (afirmación completamente cierta, siempre que sustituyamos las palabras “decenas o centenas de” por ningún otro vocablo) a seguidores que, y seguimos sin explicarnos demasiado bien la razón, nos los piden porque están interesados en leer el libro. Elia Wheat fue una de estas personas, y aceptamos gustosos y agradecidos la propuesta de hacerle llegar uno de nuestros ejemplares firmados para regalárselo a su marido (por motivos de privacidad, no desvelaremos el nombre de Michael). No obstante, saltaron todas las alarmas cuando nos dimos cuenta de hacia donde debía arribar en dicha ocasión la novela: nada más y nada menos que a la costera población gaditana de Rota. ¡Rota, hogar de la base militar estadounidense de, evidentemente, Rota!

Era obvio que había gato encerrado en dicha solicitud. ¿Elia Wheat, si es que ese era su auténtico nombre, pretendía infiltrar el libro en la base militar para despistar a los guardias y aprovechar para robar sus secretos? ¡Eso era espionaje! ¿O era una infiltrada española trabajando en secreto para los yankis? ¡Eso era contraespionaje! ¿O era una infiltrada española disfrazada de infiltrada estadounidense que se hacía pasar por infiltrada española pero infiltrada norteamericana al mismo tiempo? ¡Eso era recontraespionaje! Fuera como fuese (es decir, un lío), parecía patente que todo estaba siendo orquestado por el tío Donald; y no, no nos referimos precisamente al pato que no lleva pantalones (lo cual, si lo pensamos bien, tiene más lógica que el hecho de que un pato lleve pantalones, aunque sean cortos y ceñidos).

No obstante, al final dimos con la tecla al examinar concienzudamente uno de nuestros ejemplares. Nos preguntamos para qué podría querer el presidente del pelo raro semejante tocho, semejante ladrillo, y con esa reflexión tuvimos la revelación divina. ¿Para qué iba a querer Donald un ladrillo?

¡Pues para construir un muro alrededor de la base militar, y que lo pagasen todos los roteños! Seguro que ese ejemplar que viajaba hacia Rota iba directo hacia las dependencias científicas, para evaluar si dichos ejemplares-ladrillos de LCDOM eran aptos para levantar el mentado muro. De ser así, encargarían millares de novelas para construirlo. La verdad es que a nosotros en concreto nos habría venido bastante bien que así fuese: nos hubiésemos convertido en best·seller en ambos países, y, aunque nosotros no sabemos muy bien de qué va eso, se rumorea que le suele venir bien a los escritores. Pero era de esperar que los roteños muy españoles y mucho españoles no estuviesen de acuerdo con hacerse cargo de las costas del levantamiento de dicha muralla. ¿Se levantarían en armas contra el enemigo? O lo que es peor: ¿atacarían la raíz del problema, es decir, a los autores de los ladrillos del Otro Mundo, para erradicar a los creadores de la potencial materia prima de la edificación? Es cierto que, a título póstumo, en algunos casos se aprecia mucho más el talento y las obras de los autores fallecidos. No obstante, por increíble que pueda parecer, a nosotros no nos hacía mucha gracia esta última posibilidad. Bichos raros que somos, qué le vamos a hacer…

Desgraciadamente para las ventas de LCDOM (pero afortunadamente para nuestra integridad personal, hecho que no nos molesta), todo había sido una falsa alarma: Elia había solicitado nuestro voluminoso tocho para regalárselo a su marido para que, aunque este se desapuntase algún día del gimnasio, tuviera algún objeto con el que hacer pesas y no perdiera ese cuerpo serrano que al parecer le caracteriza. No obstante, a ella también le picó la curiosidad por el Otro Mundo y decidió acometer su lectura, hasta que se dio cuenta de que sujetar el ejemplar impreso podía lograr descolgarle los dos brazos en menos de un par de capítulos. Entonces se hizo para ella con la versión electrónica de la novela, lo cual la convirtió en la mayor coleccionista de ejemplares de LCDOM de toda Andalucía, récord que, probablemente, ostente hasta que se apague el sol.

Pero no son esas adquisiciones en ambos formatos (que también) lo que realmente agradecemos a Elia Wheat. Para nada. Lo que auténticamente nos enorgullece es el afecto y la devoción que la autoproclamada primera chica Rozner de la historia ha dedicado a la lectura de nuestra criatura. A pesar de advertirnos desde el minuto cero que la ciencia ficción no era un género entre cuyo público se hallase, hemos podido seguir a través de sus redes sociales las impresiones que el libro le ha ido causando a lo largo de los capítulos, y siempre, siempre, asistimos agradecidos al hecho de que cada una de ellas era más honrosa que la anterior. Y, una vez finalizada la novela, a la hora de plasmar en una entrada de su blog su parecer acerca de LCDOM, lo primero que Elia expresa es lo siguiente: “No pretendo escribir una reseña, porque no tengo ni la menor idea de cómo se hace eso, pero sí puedo deciros lo que me ha hecho sentir”.

Y es que no hace falta realizar una reseña profesional a la hora de ofrecer una opinión sobre un libro para decidir si vale la pena darla a conocer o no. Toda opinión, toda crítica constructiva positiva o negativa, toda sensación experimentada al leer un libro, sirve a su autor para descubrir sus aciertos, para detectar sus errores, para conocer los aspectos que debe mejorar y, sobre todas las cosas, para enorgullecerse de que alguien le haya dado una oportunidad a su obra y le ofrezca sus consideraciones sobre su historia. Tú, lector que has decidido recorrer todas y cada una de las palabras de una narración: si lo has sentido, si lo has vivido, si has disfrutado o no ese libro… ¿Por qué no compartirlo?

Ojalá paladeéis la opinión de Elia sobre LCDOM tanto como la hemos disfrutado nosotros (¡que ya es decir!).

Donde están las luces...

Cuando comencé este libro, no tenía muy claro el que lo fuese a terminar, ya que la ciencia-ficción no es lo mío, o eso creía yo, y que tiene un total de 950 páginas. Así que lo que parecía ser mi lectura del mes de Noviembre, se convirtió en la lectura de Noviembre, Diciembre y Enero… pero lo he terminado.

No pretendo escribir una reseña, porque no tengo ni la menor idea de como se hace eso, pero sí puedo deciros lo que me ha hecho sentir.

A medida que me adentraba en la historia, una historia que en un principio es de ciencia-ficción y ya luego se transforma en “otro mundo”, cada vez tenía más claras las imágenes en mi mente. Caminaba por esos callejones y miraba al interior de alguna que otra vivienda, a través de sus ventanas. Presencié como una hija abandona el hogar y así, a…

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32 comentarios en “Another book in the wall

    1. Desde luego ha estado muy bien, siendo algo así como “¿Yo, una reseña? ¡Pues sí hombre! A ver si no voy a poder decir lo que me dé la gana sobre un libro que me he leído…”. Entonces ha proyectado una visita virtual interactiva de Gran Capital, y nos hemos quedado maravillados ante la idea.
      Lo de tener morriña hacia el Otro Mundo tampoco nos lo habían dicho nunca. ¡Si es que te encanta ser pionero en LCDOM!

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    1. Nosotros tenemos el corazón dividido. Claro está que no queremos que levanten un muro en Rota, pero, si se erigiese este, las ventas disparadas nos permitirían comer de caliente al menos dos veces al mes, y eso también nos apetece.
      Pues eso, que no tenemos claro qué opción nos gusta más. Ya veremos cómo evoluciona el asunto…

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  1. ¡Muero de amor… habéis hecho una reseña de una “no-reseña”!
    Me ha encantado la entrada, me he reído lo más grande… sois geniales, de verdad. Me dan ganas de empezar a leerme el libro otra vez… jajaja.
    ¡¡¡Viva Elche y sus zapatos!!!
    Besos Gaditanos y Carnavalescos.

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    1. No no, ni de amor ni leches: ¡tú no te mueras! ¿Qué íbamos a hacer nosotros sin nuestra máxima exponente en la vasta comunidad andaluza y en bases militares? Es más: si fallecieses, se iría a pique la industria del calzado en Elche, y aquí 5 de cada 3 personas dependen de ella… Tu desaparición acabaría con la existencia de una ciudad con tres Patrimonios de la Humanidad, ¿te parecería bonito?
      (Pista: la respuesta es “no”).

      Lo dicho: muchísimas gracias a ti por darle la oportunidad al Otro Mundo de existir fuera de sus páginas, y aún más por decirle al vulgo que, oye, pues no está tan mal.
      ¡Besos, Elia!

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  2. He respirado aliviada al saber que al final la III Guerra Mundial no ocurrió, son mis héroes. Al Pato Donald apuesto que su libro le gustaría, el otro Pato (si no lo usaba para construir el muro) probablemente se quejaría en twitter, aunque ahora que lo pienso eso también les habría dado mucha publicidad y se habrían convertido en best-seller. Y a Pink Floyd seguro que también le gusta la referencia que han puesto, deberían considerar enviarles un ejemplar ¿se imaginan a los miembros de la banda promocionando su libro?. Me alegro mucho y los felicito por seguir cosechando reseñas. Un abrazo 🙂

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    1. La verdad es que como estrategia de marketing nos valdría que cualquiera de esos sujetos publicitasen (o criticasen salvajemente) a LCDOM: si lo hiciese Pink Floyd podría dedicarnos un disco, si fuera el Pato Donald podría repartir publicidad en Disneyworld, EuroDisney y los parques con patos, y ya si se encargase de nombrarnos Donald Trump… Best·seller asegurado, dijese lo que dijese (aunque fuera para declarar la guerra al Otro Mundo)
      Resumiendo: nos vale todo. Incluso las reseñas, que ya se nos habían olvidados…
      Gracias por acompañarnos una vez más, Coremi. ¡Un abrazo!

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  3. Ja ja. Estoy enganchado a vuestro blog y a los comentarios de vuestros lectores. Ambos sois geniales. Encima acabo de descubrir al tal Miroslav Rozner, el rockero activista checo; de veras espero que os refiráis a él, porque adoro Praga. Y por cierto, vale, acepto que me enganche vuestro blog, qué le vamos a hacer, hay peores adicciones y un cuarto de hora más al día empleando velocidad de lectura x1,5 se puede sacar. Pero a lo que no hay derecho es a que los blogs de vuestros lectores también sean adictivos, no señor, por ahí no paso. Así que me hago el firme propósito de «quitarme» de todos ellos y del vuestro para recuperar algo de vida propia, pongamos que con las memorias «naloxona» del pato trompetero —nueva especie dominante UN

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    1. Pues no sabemos cómo te entendemos… La comunidad de habitantes del Otro Mundo que nos circunda es la crème de la crème de la blogosfera (qué habrá más sites de calidad, pero aquí ya somos legión), y no existe tiempo material ni en el Otro Mundo ni en el tuyo para poder atender debidamente a todas las bitácoras como querríamos y merecen. Es nuestra dádiva y nuestra maldición…
      A Miroslav lo conocemos pero al que se apellida Djukic, y al pato trompetero (que suponemos que, como Donald, no llevará pantalones) tampoco porque en el Otro Mundo somos más de cisnes negros de Hopper -este comeNT

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  4. Continúa del anterior comentario debido a la rebelión del teclado:
    … nueva especie dominante en Norteamérica aunque por poco tiempo—. De todos modos, como yo controlo y puedo dejarlo cuando quiera, primero me daré una última vuelta por vuestro blog y «asociados». A fuerza de voluntad no me gana nadie, como veis.

    PS: sigo leyendo LCDOM, y eso sí que es adictivo.

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    1. [También continúa del anterior comentario por solidaridad]
      …no recordamos por dónde íbamos. Por lo pronto, esperamos que disfrutes de LCDOM, más que nada porque, si no acaba de convencerte, leerte casi 800 páginas de ebook se puede hacer muy cuesta arriba, y así no hay manera de disfrutar la vida.
      ¡Saludos desde el Otro Mundo a la tierra en sombras!

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  5. Como Lothrandir, yo también soy adicta a vuestro blog. Vuestras entradas, sean en plan serio o en plan cómico me encantan y me gustan los comentarios que provocáis y las réplicas que os dan vuestros lectores.
    Si el Donald se anima, que además del muro de Rota construya el de la frontera de México con vuestro libro… bueno sería una construcción en la que se pudieran ir quitando y llevando a casa uno por uno, los tomos de LCDOM y se leyera en voz alta y pasara de generación en generación por los siglos de los siglos.
    Yo sigo con la lectura, lo que es buena señal, cuando algo está bien escrito, no cansa. Seguramente cuando lo acabe, me quedaré con las ganas de más, que me conozco…
    Un abrazo para cada uno y a ser felices.

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    1. La verdad es que llevas más razón de lo que parece en la importancia que poseen los comentarios en el blog de LCDOM. Para un blog cuya actualización no es ni mucho menos diaria, el intercambio continuo de comentarios que aquí se da entre visitantes con diversidad de opiniones e incluso en varios idiomas parece crucial en lo respectivo a no parecer que cada entrada se convierte en demasiado obsoleta antes de que aparezca una nueva, porque con la aparición de nuevos comentarios y contestaciones la entrada parece permanecer vigente. Como decimos, este intercambio de pareceres es más importante para el blog de lo que parece por nuestra periodicidad.
      Con respecto al muro de México, hay algunos problemas logísticos. Es cierto que sabemos que existe una decena de ejemplares de LCDOM en aquel país (aunque desgraciadamente desconozcamos las ciudades para agregarlas a nuestro mapa); no obstante, todos ellos son libros en formato electrónico, con lo que para construir el muro con ellos en aquellas latitudes los lectores habrían de aportar el lector de ebook para servir como ladrillos. ¿Cuántos lectores de ebook apilados harían falta para construir el muro del tío Donald? Ufff… Parece que allí no vamos a pasar de generación en generación. Esperemos que el proyecto de muro LCDOM al menos cuele en Rota…
      Por cierto, cuando has hecho referencia a que sigues con la lectura, lo cual agradecemos mucho, has mentado un asunto que agradecemos aún más. Cuando terminamos el libro y estábamos a expensas de que alguien decidiera opinar sobre él, teníamos claro que era una historia que podía no gustar por varias razones. Es decir, no a todo el mundo le gusta el género de LCDOM, no a todo el mundo le gustan los libros tan voluminosos, o, simple y llanamente, aun estando interesados en el género o no, que no agradase a un lector porque no le gustase la historia, sin más, porque para gustos, colores. Nos daban igual las malas críticas (está claro que no es lo que preferiríamos, evidentemente) siempre que fueran constructivas y sirviesen para mejorar; sin embargo, había dos aspectos que perseguíamos que se dijesen de LCDOM fuese en una opinión favorable o en una desfavorable. Una, que es una historia original, y dos, que está bien escrita. Como acabas de adivinar, todo este párrafo hace referencia al hecho de habernos expresado que nuestra criatura está bien escrita, así que gracias, Estrella, muchas gracias.

      Bueno, ¿no te gustaban los comentarios? ¡Pues toma testamento al canto recién salido del horno!

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      1. Un comentario muy en mi línea, con sustancia, jeje. Como siempre llego tarde a leer y comentar tengo la ventaja de tener mucha más lectura, pues ya todos vuestros seguidores han puesto su granito de arena… así que cuando llego yo, ya está hecha la playa y me puedo tumbar al sol mientras escribo.
        Y de lo bien que escribís no hay ninguna duda, ya quisiera yo unas poquitas lecciones para llegaremos a la suela de los zapatos.
        Abrazos.

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      2. Lo más importante a la hora de comentar es expresar una opinión, unos pareceres o lo que sea que le pase a uno por la cabeza, con lo cual el momento quizá no sea tan relevante. Si ahora nos comentasen en la primera o segunda entrada de nuestros respectivos blogs haríamos todos palmas con las orejas, ¿a que sí? Lo dicho, el momento no es tan determinante como el hecho en sí.
        ¡Y no te muestres tan humilde con tu estilo, mujer! A todos los que te visitamos y comentamos contigo nos gusta, por algo será, ¿no? Cada uno tiene su estilo, y hay que saber apreciarlos.
        ¡Abrazos para ti también!

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      3. No me quejo de mi estilo, sobre todo porque no tengo aspiraciones en el campo de la literatura, escribo por afición, por desahogo pero sin ningún interés por pasar a la posteridad. Y sé que no lo hago del todo mal, a veces leo algo que he escrito hace tiempo y me parece increíble que sea mío, así que no debe estar tan mal si hasta a mí me sorprende.
        Abrazos, ya buscaré vuestro primer post…

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      4. Pues la verdad es que sí, el objetivo de escribir es plasmar aquello que deseas y sacarlo fuera por el mero placer de hacerlo. Si encima sale bien y te hace estar orgulloso de ello, la satisfacción se multiplica. Hay una inmensa multitud que nunca entenderá por qué escribir proporciona una sensación tan placentera, pero todos los presentes seguro que lo comprendemos perfectamente.
        Nuestros primeros posts son de chichinabo, pero nuestro blog es el tuyo, ¡pasa y ponte cómoda!
        ¡Más abrazos!

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