No ha dejado de llover

Finalmente se dejó vencer una fría madrugada de noviembre, un miércoles cualquiera de esos en los que casi nunca pasa nada, uno de esos días que, muy probablemente, ninguno de nosotros recuerde alguna vez con claridad. Cuando lo encontraron yacía boca arriba, con la cabeza acomodada sobre su chaqueta y el pecho descubierto sembrado de …

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Turistas en el Otro Mundo

Vamos a intentar con todas nuestras fuerzas ser escuetos (aunque eso es algo que nos suele costar lo suyo, lo sabéis bastante bien), porque pretendemos que esta entrada no pertenezca a sus autores, sino a todos vosotros. Como la mayoría habrá podido comprobar, sin previo aviso el pasado viernes día ocho la plataforma de Amazon …

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¡REBAJA FLASH LCDOM!

Nota previa (como ya podéis comprobar): desgraciadamente la siguiente entrada plasma una vil mentira, puesto que el día de la rebaja de LCDOM concluyó hace poco o mucho tiempo (eso depende de cuando la visitéis, ¿verdad?) y ahora nos tendremos que conformar con el precio inflado. Nos da pereza eliminar la entrada, así que no …

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El naufragio no es una opción

Con decisión y trabajo, con ilusión y trabajo, con dedicación y trabajo, que es la única manera de afrontar una empresa, encaramos la fabricación de un pequeño sueño: construir nuestro propio barco y echarlo a navegar. Sin rumbo predeterminado ni un destino al cual dirigir el timón: solo navegar, solo disfrutar de un pequeño trayecto …

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Crónica sin final feliz

Crónica sin final feliz era, es, el título provisional de un proyecto acometido hace ya bastantes años, una historia que creímos debía ser contada y que la propia vida no nos permite continuar. Crónica sin final feliz corre el peligro de convertirse en una crónica sin final, a secas, y eso es algo que, de …

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Una deuda pendiente

Pongamos que existía un chico. Un niño, en realidad, de una época en la que tener doce años y seguir siendo un niño era algo que podía confluir perfectamente dentro de una misma persona. Un adolescente casi recién estrenado cuya mente seguía perteneciendo a la de un niño, un niño asustado por los cambios, un niño inseguro que no entendía el mundo que parecía obligado a abrirse ante él. Un hijo de la EGB que abandonaba en ese justo momento a dicha madre, en el verano que mediaba entre ese batir de alas y la llegada al instituto, a un nuevo centro cuya perspectiva le aterraba. Inocente. Introvertido. Inexperto. Muerto de miedo.

Pongamos que existía una chica. Una adolescente con la experiencia que dan los años de instituto, institución que abre los ojos al lego y también las puertas de la juventud de par en par. Con tres años a cuestas inserta en ese micromundo, recorriendo los pasillos del edificio, fugándose de algunas clases porque resultaba mucho más divertido quedarse con otros compañeros ociosos en la cafetería. Atrevámonos a imaginar una pubertad cotidiana, en la que un imparable torbellino de hormonas visita a dicha joven a los quince años generando un exagerado enamoramiento adolescente, pura química borboteando por las venas, cuya aparición, tras meses de entusiasmado e irreflexivo romance seguido por un inesperado y tajante final, desembocaría en un boletín de notas que exhibía inmisericorde a través de su tinta todas las asignaturas suspendidas. Planteemos a unos padres más decepcionados que enojados, cuyo castigo para la protagonista estribaba en dictaminar que su estío se produciría alejada de su habitual contexto. Enviándola a casa de un familiar lejos de los dominios de la joven, creyendo que así llegaría a entender que, sin aprobados, tampoco existirían amigos a su alcance.

Pongamos que el niño asustado y la adolescente condenada coinciden dicho verano en el tiempo y el espacio. Pongamos que se ven obligados a verse, a tratarse, a pasar prolongados periodos juntos debido a la existencia de amigos comunes. Amigos de los pocos con los que se sentía seguro el adolescente que creía ser un niño… los mismos que se sienten fascinados por la novedad de la adolescente que creía ser una mujer. El chico rechaza automáticamente la presencia de la chica, en silencio, retraídamente, de una forma tan sutil que nadie poseería jamás la capacidad de percibir nada anormal en él, o nada que no se atribuya a su inherente timidez. La joven actúa con el joven como con cualquier otro de los nuevos compañeros estivales con los que se ha topado obligada por las circunstancias. Con cortesía, con respeto, con simpatía, con bromas… con todo lo necesario para encajar sin dificultad de forma natural.

Pongamos que el chico desconoce absolutamente por qué reniega de su presencia, más allá de disturbar la camaradería que mantenía con sus colegas de siempre, la misma que le hacía sentir seguro dentro de un mundo que siempre le había provocado desconfianza y, en algunas ocasiones, incluso animadversión. Pongamos que no reconoce ese sentimiento de repudia, porque jamás lo había sentido. Pongamos que no reconoce ese sentimiento, sin más, y por ello lo confunde.

Pongamos que la chica de quince años de BUP se siente atraída por ese chico de doce. Una época distinta, unos parámetros distintos en cuanto a edades consideradas “normales” para un idilio, aunque únicamente pudiese tratarse de un amor veraniego. Pongamos que por ese motivo no se lanza, esperando que ese chico dé un primer paso con el que pueda tener la certeza de que ese “algo bonito” tiene una razón para ocurrir. Hasta arribado ese momento solo le resta aguardar, mientras ambos estandarizan una relación corriente dentro de un grupo corriente.

Pongamos que él, inexperto, idiota, tarda demasiado en darse cuenta de que no había sabido reconocer el sentimiento que ella le despertaba. Que no era rechazo, que no era desprecio ante el cambio… que no lo reconocía porque nunca antes lo había sentido. Que no lo reconocía porque nunca antes había estado enamorado. Y, tras haber descubierto esa desconocida debilidad, admitida como tal por el miedo al fracaso, nunca se atreviese a dar el paso.

Pongamos que ella, experimentada, orgullosa, no quisiera ser la primera en abrirse a aquel chico que, sin saber cómo, le había hecho sentir que aquel verano de castigo podía haberse metamorfoseado en un auténtico regalo.

Pongamos que tan solo hubiese hecho falta un primer beso para desencadenar una bonita relación.

Y pongamos que ese beso nunca llegó. Pongamos que el gris septiembre los separó para siempre, que nunca más supieran el uno del otro y que, sin embargo, ambos siguiesen pensando que la vida les debía el perpetuamente nonato beso de aquel verano. Y resultaría completamente irrelevante para sus existencias que, pasados los años, ambos se cruzaran y ni siquiera se reconociesen. O incluso que sí lo hicieran, que se parasen a hablar, que recordasen los viejos tiempos. Quizá seguirían siendo conscientes de que la vida les debía un beso, pero que también les había separado y que su momento se había extraviado en las nieves del tiempo. Puede que, sin atreverse a sacar el tema por estar fuera de lugar, se dieran la razón tácitamente al aceptar que aquel inédito ósculo carecía ya de sentido. Pero que lo hubiesen aceptado carecía de relevancia: eso no invalidaba una cruenta verdad.

Que la vida había contraído con ellos una eterna deuda pendiente que nunca, jamás, se dignaría a saldar.

 

 

 

 

 

Nosotros siempre hemos aspirado a aprender, sin importar quién pueda procurarnos la enseñanza o de dónde pudiésemos extraerla. No queremos dejar pasar las oportunidades, y con ello no nos referimos tan solo al contexto romántico que nos ha introducido, sino a todos los ámbitos en los que podamos arrepentirnos de no haber dado el paso. No queremos darnos cuenta años después de que perdimos una oportunidad que necesitábamos aprovechar. Nos negamos a que la vida contraiga con nosotros y la novela que da nombre a nuestro blog una deuda pendiente que jamás esté dispuesta a saldar.

Porque la vida, sin duda alguna, tenía esa deuda pendiente con Las crónicas del Otro Mundo. Desde antes de su lanzamiento quisimos asegurar su presencia en un sector en el que obligatoriamente debía (y creemos que merecía) estar: los blogs de reseñas literarias. Y nos movimos, y conseguimos una, dos y hasta tres oportunidades; y a continuación nos llevamos una, dos y hasta tres hostias en la cara cuando todas se nos negaron de súbito, aunque, como repitió Michael Ende en La historia interminable hasta la saciedad, esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión. Pero incluso hoy nos aferramos a LCDOM, nos encadenamos a nuestra criatura para que ella tire de nosotros cuando nos falten las fuerzas, volvamos a empujarla sin descanso cuando veamos que su luz parece ir apagándose, y sea de nuevo nuestra historia la que nos arrastre hacia adelante cuando flaqueen nuestras esperanzas. Y ha funcionado. Juntos hemos seguido hacia adelante, y a lo largo de nuestro trayecto, tan desnudo al principio, hemos conseguido encontrar compañeros que han tenido a bien hacerle un hueco al Otro Mundo a través de una reseña en sus libretas misceláneas sustentadas por el ciberespacio. Pronto los volveremos a nombrar, porque el Otro Mundo no olvida benefactores; no obstante, hoy nos vemos obligados a contaros algo distinto. Por una vez, la vida ha saldado una deuda con nosotros.

Hemos eliminado de nuestra lista de cuentas pendientes esa anhelada reseña de la novela en un blog literario especializado. Sí, lo hemos conseguido: la vida ya no podrá contar la omisión de la misma como una victoria. Y todo ha sido gracias a la aparición de LCDOM en el Portal web de crítica literaria A Librería, que nos ha brindado la oportunidad de hacerle un hueco entre sus trescientas reseñas. Honestamente, al principio nos daba un poco de vértigo el sistema de puntuación que este blog utiliza, pues por debajo de la calificación “No recomendable” subyace una más profunda: “No, por favor”. Una opción simpática y original… menos para los autores cuyo libro acabe en sus fauces. Dado que dicha categoría no está vacía precisamente, la amenaza de precipitarnos por ese acantilado existía. La posibilidad real de caer en ese pozo con motivo de nuestra primera reseña en un blog literario era algo que nos aterraba, pero, al contrario que el chico asustado y la chica altiva, no podíamos negarnos a no intentarlo, a que la vida nos impusiera una cuenta pendiente. Apostamos el Otro Mundo con todo, y que ocurriera lo que tuviese que ocurrir.

Y nuestra impresión es que ha salido cara. Silvia Paz, que cuando no se encuentra publicando reseñas en A Librería seguramente esté localizable divagando en su desván, no ha creído pertinente arrojarnos a ese abismo. Más bien al contrario, estamos muy contentos de que el Otro Mundo haya caído en sus manos y existido en su imaginación durante la lectura, porque su crítica, como padres de la criatura que somos, nos hace sentir muy orgullosos.

¡Disfrutadla!

LCDOM A Librería

A Librería

  • Título:Las crónicas del Otro Mundo
  • Autores: Carlos López Moreno y Adrián E. Belmonte
  • Ilustrador: Javier A. Vidaurre
  • Género: novela de fantasía
  • Editorial: Amarante
  • Fecha de su publicación: 2015
  • Número de páginas: 952

Era la perfección eterna del dolor.

Esta obra llegó a A Librería para que la reseñásemos cuando yo ya me había fijado en ella. Su sinopsis prometía un argumento potente, ciertas dosis de ciencia y mucha acción. Tras leer la muestra, el estilo narrativo acabó de convencerme para decidirme a leerla. El ser una obra escrita a cuatro manos también fue un factor importante para despertar mi curiosidad. Considero que el escribir de este modo puede enriquecer mucho un texto, pero tiene ciertas complicaciones a la hora de crear.

carlos-lopez-210 Fotografía de Carlos López

En cuanto a los autores, Carlos López Moreno (1979), nacido en Elche, es Ingeniero Informático por la Universidad de Alicante y su especialidad…

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Otro Mundo hecho a medida

“-¿Le has pillado tú el gustillo a eso de repartir recados, verdad? A ver si te envalentonas demasiado y nos da por encargarte una petición chunga, para devanarte los sesos… (Sin que ningún Bones tenga que probarlos tras el esfuerzo, claro)

-Ya sabéis que me tiro a la piscina sea como sea, tengo experiencia en parques acuáticos 😉 😉

-Vale, vale, pues tú lo has querido: a ver cómo sales de esta.
Quizá recuerdes así vagamente que un día (multiplicado por muchos, muchos otros) te leíste un buen ladrillo en el que salían muchos animalitos y una tipa azul muy chunga. Pues bien, nos consta que en tu magnificente opinión expresaste “echo en falta más personajes femeninos del lado bueno”. Sí, sí, no mientas: esto es así, lo dijiste (y, para qué engañarnos, no te falta razón). Bueno, pues aquí está el jardín chungo en el que te puedes meter tú solita: incrusta un nuevo personaje femenino del lado bueno en cualquier escena de LCDOM, o en una escena inventada pero que pudiese cuadrar en el tocho. ¿Qué, te atreves a saltar a esa piscina?

-Me acabáis de “infartar” 😮 😮 Pero oye, con un par, dadme tiempo.”

Splash, Sadire de Divagaciones en Rosa al agua por culpa del Otro Mundo. Y no es la primera vez, ni mucho menos. Estamos hablando de la pionera reseñadora en la blogosfera de nuestra criatura LCDOM (sí, esta reseña que te estamos enlazando aquí mismo), y a la que tuvimos que agradecer ese gesto, que definimos literalmente como “una nueva primera vez que evocaremos hasta nuestro último aliento, y que convierte pues a su reseñadora en Historia viva del Otro Mundo y a la cual se lo agradecemos, como diría un niño, infinito más uno”, pues esa reseña representaba pura vida para nosotros.

Pero ya habéis podido comprobar en el diálogo inicial que, en esta ocasión, ella solita se lo ha buscado. Sadire se ha embarcado en el proyecto del blog Historias a medida, cuyos colaboradores han de reaccionar a las demandas de relatos de sus acólitos pedigüeños, que pueden ser… Bueno, eso es cosa vuestra, vosotros sabréis cómo pueden ser: pasaos por su blog y elevad una petición sobre cualquier argumento que se os pase por la cabeza que os gustaría leer. Nosotros solo lo anticipamos: las dudas se las planteáis a los responsables, que nosotros no pintamos nada de nada y para el turno de ruegos y preguntas ya os hemos enlazado su bitácora.

Nosotros teníamos muy claro qué era aquello que le pedíamos a Sadire, pero no solo para comprobar qué personaje decidía crear para incrustarlo en el Otro Mundo, sino que nuestra intención estribaba en descubrir más allá del mismo. Queríamos averiguar cómo se había percibido ese universo que habíamos creado en la mente de una persona que no solo lo hubiese vivido a través de su lectura, sino que también se animase a intervenir en el mismo, a interactuar con nuestro mundo y a transfigurarlo para hacerse un hueco en el mismo a través de su imaginación. ¿En qué escena decidiría incluir su pluma? ¿Acometería esa variación de una forma sutil y complementaria al argumento original, o entraría a matar, a cambiar la percepción y el rumbo de la historia según su propia visión de la misma? Claro que todo ello dependería del escenario y el acto de la novela en el que decidiese intervenir, como es evidente. Creímos que todo ese “cómo” dependería del “cuándo” y el “dónde”, y aguardamos curiosos el resultado.

Y ese resultado nos ha pillado por sorpresa. Habíamos calculado de manera errónea. Sadire no nos había reservado un relato transversal, sino que imaginó un nuevo personaje que abarcaba toda la novela, todo el Otro Mundo desde el principio hasta el final. Como, según nuestro criterio personal, estamos convencidos de que resulta más complicado encontrar una historia que guste que una que de hecho sorprenda, porque en la actualidad la originalidad escasea en la literatura (que no es sino otra impresión propia, claro), solo nos queda felicitar a Sadire por esa creación longitudinal que nos ha cogido tan sumamente desprevenidos. Gracias por rompernos los esquemas, eso es algo de vital importancia para todo escritor que quiere mejorar, y no es tan fácil de conseguir. Bravo. Y, no menos importante, hemos de reseñar la sonrisa que se nos ha dibujado en los labios al ser testigos del profundo conocimiento de LCDOM que nuestra relatadora nos ha revelado. Demostrarle a un autor bisoño que conoces bien las intimidades de su novela significa que tu trabajo ha valido la pena. Gracias también por eso.

A nosotros ya solo nos resta añadir la incursión de Sadire en nuestro universo literario: “El ángel del Otro Mundo”. Disfrutarlo ya es cosa vuestra.

Que lo haréis, dicho sea de paso.

Historias a Medida

Màrimo limpió las lágrimas que resbalaban por sus mejillas con el puño de su camiseta y bajó la vista a la tierra, a los tonos ocres y marrones que se extendían a varios metros bajo ella. Llevaba horas contemplando el cielo estrellado desde su lugar secreto, la cima de la montaña Suharema, el único sitio donde podía concentrarse sin ser molestada y utilizar el poco poder que le quedaba.

Echó un último vistazo a la imponente constelación Orión y no pudo evitar recordar a su hermana melliza Angelina. La dibujó en su memoria justo como la última vez que la vio a través del frío cristal que las separaba. Allí estaba llorando de nuevo con la cara entre sus manos en su silla de ruedas. Màrimo siempre supo que aquella gente era cruel por mucho que intentasen disimularlo hablándoles con cariño cuando les consolaban. Ese cristal era una prueba de…

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It’s evolution, baby

Con la economía mundial creciendo prácticamente a la mitad de la tasa que en el 2008, todo el planeta se encuentra bailando un trágico tango al borde del abismo. El descenso del consumo en el mundo occidental por culpa de la crisis; la fuerte desaceleración que han sufrido países como China, Brasil o la India, …

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Save the 20 cachorritos!

¿No estáis ya cansados de campañas electorales en la blogosfera? Sí, nosotros también: resultan machaconas, cargantes, tediosas, soporíferas… Lo sabemos bien porque hemos realizado unas cuantas, y no soportamos ni las nuestras. No obstante, esta vez no nos queda otra opción: os vamos a presentar otra campaña electoral para el blog de LCDOM. Sí, entendemos …

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I am mine

Me niego a vivir de rodillas sea quien sea el que decide someterme. No me importa que sea amigo o enemigo, extraordinario o vulgar, arcano o explícito. No me importa que sea cerebral o irreflexivo. No me importa que se trate de yo mismo, aunque tú seas la persona más difícil de convencer de lo …

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