Amigos de la biblioteca

Lo prometido es deuda, y, al contrario que más usuarios de los que nos gustaría en las bibliotecas de todo el globo, en el Otro Mundo no somos morosos (aunque el libro que se nos quedó en casa durante el primer confinamiento lo devolvimos unos días tarde, eso sí). Como cabe esperar, hemos hilado el adeudo con las bibliotecas nada más comenzar la entrada para cumplir en la misma el compromiso que adquirimos en nuestra última oda a la biblioteca infantil, que fue, literalmente, “animaros a que nos dejéis en la sección de comentarios de esta entrada vuestros posts celebrando esta jornada, ya que dedicaremos la siguiente publicación del blog a difundir las odas a la biblioteca que habéis ideado en vuestros respectivos reductos de la blogosfera”. Así pues, nos disponemos a saldar la deuda pendiente con los amigos blogueros que tuvieron a bien prestar un rinconcito de su ídem a conmemorar el 24 de octubre con la institución de la memoria que celebra tal día. Por orden de llegada al Otro Mundo, os los presentamos sin más dilación:

De bello galico es una historia con mucha historia. La apuesta del blog Una mirada alrededor trata una ficción con visos de realidad, un protagonista imaginario cuya interacción con personajes reales de nuestro pasado le abre un pasaje a la existencia, un fantasma literario que se pasea por los recovecos de nuestra realidad geográfica. Un relato que, pretendiendo ensalzar la labor de la biblioteca, ha llegado mucho más lejos en cuanto al recuerdo de sus personajes secundarios. a tenor de los comentarios recibidos. Disfrutadlo:

Por su parte, Cristina, del blog Te cuento de viajes, ha hecho honor al título de su bitácora y no nos ha presentado la biblioteca de su pueblo. No, ni la del pueblo de al lado. Y la de la de la capital de provincia de la región adyacente, casi tampoco. Tenemos que comprarnos algo un poco más caro que el billete para el tren de cercanías para arribar a la State Library Victoria, en Melbourne, que como todos sabéis le pilla más cerca a los canguros que a los típicos habitantes del Otro Mundo. Como nos sale más barato que nos la presente ella y nosotros somos muy rácanos, aquí la tenemos:

Desde hace más tiempo del que recordamos en el Otro Mundo, en nuestro blog no sale ni la luna llena, ni la luna nueva: la única que sale en LCDOM es la Luna Paniagua. ¿Qué decir de nuestra SRT favorita de Oñati, si se apunta a todas nuestras juergas? Ya confeccionó el primer (y nosotros apostaríamos que único) fan art de LCDOM fundiéndolo en un crossover con una gamba (sí, dicho descontextualizado suena bastante raro), y no ha faltado a su cita del 24 de octubre con la biblioteca. Solo que decidió salirse por la tangente y ha explorado la vía lírica:

Finalizando el elenco nos encontramos con otra reseñadora de LCDOM, que es un título muy exclusivo a tenor de las escasas críticas de la obra (o sea, que es como una zona VIP). Coremi, desde su blog Saltos en el viento, ha optado por la vía narrativa y nos cuenta mediante ficción una historia que muchas veces se convierte en realidad: una alianza literaria que, a través del esfuerzo y la ilusión, termina convergiendo en las estanterías de una biblioteca. No es por nada, pero en el Otro Mundo damos fe de que sí se puede, por lo cual recomendaríamos sin dudarlo El gato que acabó con el régimen autoritario:

Como en LCDOM no somos nadie para hablar en nombre de las bibliotecas, nos limitaremos a hablar en el nuestro: gracias a todos los presentes por haber apoyado el Día Internacional de las Bibliotecas desde vuestros bastiones. Siempre es ilusionante que la cultura se vea amparada por adalides surgidos desde todos los rincones.

¡Nos vemos en la biblioteca!

ANEXO

Desde Filosofía del reconocimiento, Ana de Lacalle quiso participar en el homenaje a las bibliotecas, y vaya si participó. Desgranó la experiencia, el deleite, del usuario entre las estanterías, el ritual del lector avezado toda vez se encuentra en su bastión, cómo nos relacionamos con ese entorno llevado a cambiar tanto a través de las épocas como de las circunstancias. No obstante, un lapsus mutuo de desconexión impidió que su alabanza arribase al Otro Mundo… lo que nunca significó que entre todos lo pudiésemos subsanar, así que sirva como colofón a nuestro post el suyo: Bibliotecas: la morada de la intimidad colectiva.

18 comentarios en “Amigos de la biblioteca

    1. Estos últimos meses, por la vida en sí y algún que otro proceso selectivo, no tenemos mucho tiempo para escrutar las redes, y pasa lo que pasa: que se nos obvian las odas a las bibliotecas. Tampoco se nos van a caer los anillos por añadir un anexo a esta entrada con tu homenaje, aunque para ello tendremos que encontrar un huequecito para ello (y para responder al resto de comentarios, que, como ves, los seguimos teniendo desatendidos a estas horas). Nos atrevemos a pedir un poco de paciencia para ello, pero el día menos pensado agregaremos tu contribución al post, no te quepa duda: cualquier amigo de la biblioteca tiene a su vez un amigo aquí.
      ¡Gracias por sumarte!

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    1. Ojo: retrato ‘in progress’, influencer sin parangón de acrósticos, satélite lunar preponderante en el Otro Mundo (aunque un poco de cuarto menguante también tenemos, lo admito)… lo de mujer del Renacimiento parece que se te queda corto. A este paso, vamos a tener que finiquitar el Antropoceno y dar el pistoletazo de salida al Paniaguoceno, y nos parece que este 2020 que se nos está quedando es un buen año para finalizar eras.
      Ahí queda eso, tenga fuste o no.

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  1. Jajaja, le dejaron el título que se inventan los personajes para la revista aunque el título del post en sí sea “En la biblioteca” ¡gracias! Entre los comentarios me dijeron que nunca pueden faltar los gatos en mis escritos y es cierto XD
    Saludos 🙂

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  2. Tarde. Como siempre. Si no, no sería yo. Y debería haber participado. Escribo estas líneas desde la BPE Ciudad Real. Por motivos que no vienen al caso, pero relacionados con el SARS-PBC —puto bicho de los cojones—, estoy pasando unas dieciséis horas a la semana en este centro. Un auténtico sueño hecho realidad. De no ser por las circunstancias que menciono. En fin, que me enrollo, que una civilización sin bibliotecas —en un futuro no muy lejano, digitales, pero bibliotecas al fin—, ni es civilización, ni es ná. A las pruebas históricas —o a su ausencia— me remito.

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    1. Mr. Torpeyvago, ¡qué bueno que viniste! Parece que hace eones que no sabíamos de ti, y ahora debemos agradecer tu reaparición gracias a la biblioteca (y gran biblioteca, que para eso alguien del Otro Mundo hace un cameo en el ejemplar con la -extraña- signatura P TERCER tercer), que aprovechas para piropear a la biblioteca (pero no al PBC).
      Damos por buena la máxima ‘una civilización sin bibliotecas ni es civilización, ni es ná’ sin arrebatarte la autoría, que eso es plagio, y volvemos a celebrar tu retorno a nuestra vera. ¡Un saludo!

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