Diario de cuarentena vol. III

Y van casi cuarenta días de cuarentena, como si fuese lógico esperar que esta cuarentena fuese a durar cuarenta días… y lo que nos queda. Las neuronas sufren y muchos han decidido ya que no se pueden contagiar en terrazas, escaleras ni demás espacios comunes, porque, a fin de cuentas, eso es así y punto. ¿Acaso no hemos pagado la comunidad para disfrutar de esos espacios? Pues el virus no, así que no puede entrar. Lógica aplastante y, valga la redundancia, lógica tras una cuarentena que ya ronda la cuarentena (y, por tanto, nos descoloca). Por nuestra parte, desde Elche, ilustre hogar de Wenceslao, el ciudadano español que más veces se ha saltado el confinamiento (aunque no es de nuestra barriada, nominada como la más pobre de España, sino que es vecino del barrio más pobre de Elche. Quizá no le encontréis sentido a que uno y otro barrio sean distintos, nosotros tampoco, pero os damos nuestra palabra de que, según las estadísticas, es así), os servimos en bandeja la tercera parte del Diario de cuarentena y su no menos congruente segunda entrega.

CUARENTENA. DÍA 24
No me lo ha dicho, pero tengo la hipótesis de que el reto que ha ejecutado hoy la murciana es el de darle patadas a un rollo de papel higiénico evitando que caiga al suelo. Lo presupongo dado que en el baño, al lado del rollo eventual que estaba por la mitad, hay otro recién empezado al que parece que le han pegado una paliza.
Tras liarse a patadas con dicho rollo y restregarlo por el suelo mil veces hasta conseguir superar el reto (hipótesis: mil doscientos once intentos mínimo, que la murciana no es Messi precisamente), ¿espera que me lo paseé alegremente por mis partes pudendas?
Le voy a indicar dónde se ubican los mejores asientos de la casa. Para que espere sentada, digo.

CUARENTENA. DÍA 0 d.A. (O DÍA DE LA METAMORFOSIS)
Ha arribado el día gloricioso, creo que escaparé de esta crisálida que solo me confiere tormento confinado y me transformaré en mi siguiente evolución. No, no lo creo: ¡lo haré! A ver, ¿en qué me puedo convertir esta vez?. En algo bonito, para variar… ¿Y si transmuto en mariposa? No, mejor: ¡en mariposa bilingüe! Desplegaré mis wings y me dedicaré a fly que te fly in the garden, pero tendré que tener mucho eye hasta que domine el vuelo, no sea que me dé un ostión with alguna flower. ¿Habrá un park bonito in esta city por el que fly que te fly? Bueno, qué digo: ¡en el biggest palmeral de Europe me hallo! Y durante el camino maybe me toparé con alguna fly que también fly que te fly.
¿Que por qué transformarme en mariposa? Es la evolución normal: la mariposa sale de un capullo.
¿Que me está afectando la cuarentena? No, qué va…

CUARENTENA. DÍA 26
La murciana ha frustrado mis planes de transformarme al recordarme que “la mariposa es el peor animal” (véase día 2), así que he continuado siendo yo. Quizá demasiado yo. Me explico.
Ayer había pensado en que quizá no podía metamorfosearme, pero, como acto de reivindicación, podía ponerme el calcetín izquierdo en el pie derecho y viceversa. ¡Sí, así de malote soy! Nadie dicta mis normas: soy un rebelde sin causa.
A la hora de la verdad, me enfrento a dos calcetines exactamente iguales, con la excepción de que uno lleva bordada una R y el otro una L. Eso es lo único que indica que uno es el derecho y el otro el izquierdo, lo que al mismo tiempo es mentira, porque son idénticos. Ninguno de ellos está ergonómicamente diseñado para uno u otro pie, ninguno de ellos tiene una costura de más o de menos para ajustarse a un lado concreto. Son iguales, y la R y la L mienten. Indican aleatoriamente una falsedad, y soy consciente de ello. O sea, que no pasa nada porque la R esté en mi pie izquierdo y la L en el derecho. Soy perfectamente capaz de colocarlos “al revés”.
El problema es que prefiero no hacerlo. De alguna manera, a pesar de ser mentira, no estaría cada uno en su sitio.
Empiezo a comprender eso que dice la murciana de que me parezco a Sheldon Cooper…

Calcetines Sheldon

CUARENTENA. DÍA 27
Roy Pava. La murciana quiere un Roy Pava. ¿Qué coño será un Roy Pava?
¿Le apetecerá emborracharse? Porque hay muchas bebidas con nombre de persona, más concretamente de persona guiri (porque queda más elegante que pedir un Paquito Pérez, por ejemplo). Yo aquí tengo Johnnie Walker, pero la murciana no es de whisky, lo cual descarta también Jack Daniel’s, ni tengo José Cuervo, así que no sé qué ofrecerle. He buscado cócteles por internet y he encontrado Tom Collins, David Bowie, Bloody Marie, pero nada parecido a Roy Pava.
Me da miedo preguntarle qué quiere, porque lo más seguro es que haya dicho algo raro en su idioma que en el mío suena como Roy Pava, pero como en su cabeza tendrá sentido se enfadará conmigo por no entenderla y me llamará sordo. Hasta que no vendan un sonotone/traductor, estoy vendido en esta cuarentena.
Son horas oscuras.

CUARENTENA. DÍA 27 (Cont.)
Un antiguo explorador europeo intentando descifrar jeroglíficos egipcios sin la piedra Rosetta a mano. Ese soy yo.
Arroz con coliflor. “Roy Pava” significa “arroz con coliflor”. No, no tiene nada que ver con que al hablar la murciana se coma dos letras de cada cinco, ni que decida que los castellanoparlantes como el menda tenemos la obligación de saber que una coliflor es una pava (y punto): su versión oficial es que no entiendo lo que es un Roy Pava porque estoy sordo (y punto otra vez).
Por lo menos, me consuela saber que, cuando anteayer dijo al entrar a la habitación en la que yo me encontraba que “olía a pava”, no se refería a que me hacía falta una ducha.

CUARENTENA. DÍA 29
Malas noticias: la murciana ha comenzado a involucionar a un periodo evolutivo anterior de su especie. Me la he encontrado en el suelo boca abajo con los brazos replegados en la espalda, convulsionando como si, mediante espasmos, fuese un gusano intentando desembarazarse de una inexistente crisálida. Congestionada por el esfuerzo, solo lograba emitir ruidos guturales. Ya está, la hemos perdido. He de decir que, en confianza os lo digo, se veía venir.
No, esperad… Falsa alarma: al parecer, solo estaba grabándose mientras intentaba superar otro de los retos que la variable “otros murcianos” le proponía. Retiro eso de “la hemos perdido”.
Pero solo es cuestión de tiempo.

CUARENTENA. DÍA 30
(Partida de Trivial Pursuit. Pregunta la murciana)

-¿Entre qué dos planetas se encuentra el cinturón de asteroides?
-Eeeeeh… ¿Entre Marte y Júpiter?
-Correcto… ¡Oye, pues no nos queda tan lejos!

Porque no nos dejan salir de casa, que, si por la murciana fuese, cogíamos el coche y llegábamos en un momentico.

CUARENTENA. DÍA 30 (Cont.)
(Misma partida de Trivial. Pregunto yo)

-¿En qué estadio con nombre de animalitos alados juega el Numancia, de Soria?
-¿Cómo? ¿Animalitos salados?
-Animalitos ALADOS.
-¡Ah! ¡Pingüinos!

(Véase cómo, tras el supuesto absurdo de un animalito salado, la respuesta lógica, obvia y cabal a un animalito alado en Soria es inexorablemente el pingüino, supongo que por el frío y porque no los fabrican con sal)

CUARENTENA. DÍA 33
Va de efemérides dañinas.
El 16 de abril de 1973 falleció Luis Manuel Ferri Llopis, que, como su propio nombre indica sin lugar a dudas, era Nino Bravo. Ya sabéis: libre como el sol cuando amanece, libre como el ave que escapó de su prisión, libre como el viento… Escuchad todo lo libre que era en pleno confinamiento y veréis qué gracia.
Bueno, la pajarita tiene su gracia…

CUARENTENA. DÍA 34
Ayer saltaron todas las alarmas. La mayor autoridad internacional en dibujar el fondo del océano en estado de confinamiento en tiempos de pandemia por virus provenientes de murciélagos o pangolines que conozco (lo cual estrecha mucho el cerco, lo que añade verosimilitud a mi afirmación) había firmado una recreación de la plataforma continental submarina en la que no se registraba ni un solo atisbo de chipirones. ¿Podía ser cierta la profecía de que los chipirones se habían extinguido? (Véase Día ¿15? del diario. No, no es que dude del día 15, es que en el diario aparece entre interrogaciones…). Tras contactar con dicha experta mundial, que resultó ser mi tutora en EGB (¡qué pequeño es el mundo, sobre todo el mundo en cuarentena!), y mostrarle mi preocupación por la carestía de los calamares infantes,
Pilar, que también es la mayor autoridad internacional en añadir chipirones a sus obras que conozco, hizo una segunda comprobación y los resultados, como podéis comprobar en la imagen de satélite, no pudieron ser más positivos: ¡estaban escondidos detrás de las algas, los muy cefalópodos! Quizá arribe el día en que todos los chipirones estén matriculados en la UChi, pero hoy no. Hoy, no.

Pd. Si hace 30 años, 30, viene alguien al cole y me dice “dentro de tres décadas vas a estar confinado en tu casa porque un chino se ha comido un murciélago, lo cual ha desatado una pandemia mundial que está diezmando a la población, y entonces y solo entonces tú vas a ir a la seño y le vas a preguntar completamente alarmado porque no ha incluido chipirones en su dibujo”, llamadme escéptico, pero me habría costado imaginármelo.

Pilar chipirones

CUARENTENA. DÍA 36
Llueve. Llueve casi como si fuera lo normal. Llueve largo y tendido, cae una cortina de agua formada por gotas gordas y espesas que no se precipita al vacío, sino que simplemente fluye hacia abajo porque eso es lo que debería hacer. Y no es que no fuese casi siempre así, sino que lo habíamos olvidado. Aquí casi nunca llueve, y no digamos ya en la tierra de la murciana. Es decir, casi nunca llovía, en pasado, a excepción de en las fiestas señaladas (y eso vale también para Elche y Murcia). Pero ahora llueve, llueve de forma usual. Llueve, me reitero, casi como si fuera lo normal. No es raro que esa supuesta normalidad haya regresado desde que estamos recluidos, obligados a no bombardear la atmósfera con nuestros desechos contaminantes. Es una primavera lluviosa que cala, pero no nos moja. Si todo vuelve a la normalidad y volvemos a ser igual de humanos, igual de parásitos, puede que sea la última primavera lluviosa. Así pues, procuraré quedarme hipnotizado contemplando esta danza vertical durante los chaparrones que nos queden. Aquí, probablemente pocos.
Además, creo que eso de que llueva es más raro en Murcia, porque yo observo la lluvia, pero la huertanica hasta le hace videos…

20 comentarios en “Diario de cuarentena vol. III

    1. Bueno, el asunto se resume en o bien plasmar estas cosas para que salgan de la cabeza o bien guardarlas en la mente y, cuando se pueda salir, que me ingresen en un sanatorio. Hay más cosas, claro, pero ¿qué te voy a contar a ti de llevar un diario de cuarentena que no sepas ya?
      Muchas gracias por pasarte, Carlos. ¡Un saludo!

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    1. Qué te vamos a contar que ya no sepas… Todo lo susceptible de sumar un gramo de cordura para sobrellevar el confinamiento está bien ejecutado, tanto si es escribir un diario como (a ver, digamos un tema completamente al azar…) sobre la identificación fenotípica de un bovino.
      Esperemos que el confinamiento concluya pronto, mientras tanto, ¡mucho ánimo!

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  1. Estoy casi seguro ─vamos, tanto como lo puede estar alguien cuyo máximo placer en esta cuarentena es mirarse al espejo para saber que sigue siendo real─ de que estamos como en esas películas carcelarias en las que aparte de la población reclusa “normal” hay un tío con tres cadenas perpetuas, grilletes en las manos y en los pies y al que dejan salir una hora al patio cada día, cuando los demás presos están en sus celdas. Es un tío peligroso. Pues algo así… y sin murcianica, oyes. Que lo del vis-a-vis es importante; y aunque te diga que “la mariposa es el peor animal” eso es mejor que nada en tu propia casa y una vecina subnormal al lado que gusta de airear a voz en cuello sus problemas cuando llama por teléfono. Ah, y que por avisarle de que bajara el tono te amenaza con “ponerte bueno si te tiene delante”.

    Hay que dar gracias al Jodierno, que en estos tiempos tan chatos y romos nos permite vivir experiencias tan… esteeeeeee… “estimulantes” 😛

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    1. La epopeya carcelaria se está escribiendo sola; de hecho, sustituir a la vecina gritona que amenaza por voces en tu cabeza le daría más empaque. Claro que, en vez de sus problemas, tendría que exhortar a unirse al rebaño, para que el trasfondo trascienda a ese ‘ponerte bueno si te tiene delante’.
      Honestamente, prefiero la versión con Murcianica mode ON: como bien dices, es importante.

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  3. No sé de qué te quejas, si tienes diversión en casa con esa murcianita, que mantiene tu mente activa para traducir su idioma manchego, encima te da espectáculo con sus retos… a los hombres no hay quien os entienda.
    Y tú queriéndote metamorfearte en mariposa ¡si las mariposas viven muy poco tiempo, además son muy ariscas! es mejor acompañar a la murciana, mejor ser Lobo y recibirías sus caricias, porque igual lo que te falta son unos pocos mimos…
    ¡Venga! a disfrutar la cuarentena y a la murciana, que esto acabará y, si ha leído tus diarios, en cuanto se pueda salir a la calle te pone la maleta y el cepillo de dientes en la puerta, con una mascarilla, unos guantes y un bote de fel hidroalcohólico (no lo bebes, por favor, que no es como el whisky)
    Abrazos no contaminantes.

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    1. Oye, que metamorfosearse en mariposa lo puede hacer cualquiera, pero el objetivo era en mariposa bilingüe: ¡eso sí que tiene mérito! Pero nada, si la murcianica abortó la misión, yo, obediente, seguiré siendo yo. En lo que no estoy de acuerdo es en que me plante la maleta en la puerta, si el aborigen ilicitano soy yo. Que se vaya ella si quiere, y más ahora: a su tierra natal, que están en fase 1 y no como aquí, que seguimos en cero patatero. Si es que no tiene suerte, la pobre: toda su familia de paseo por la huerta y ella aquí, encerrada en el barrio más pobre de España. Dan ganas de hacer una colecta para que se compre algo bonito y se le pase el disgusto…

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