La gamba de tu vida

Allá por 2005, los blogs, estas maravillosas armas de comunicación masiva, no se encontraban en su prehistoria, pero casi. Las intentonas previas de presentación y manejo eran bastante rudimentarias y farragosas, y no ayudaba demasiado que los ordenadores de la época a veces funcionaran y otras hicieran lo que les daba la real gana (“lógicos” dicen que son). Además, las conexiones a internet podían participar perfectamente en unas paralimpiadas tecnológicas (¿quién recuerda con nostalgia el sonido del módem, intentando durante un buen rato introducirte en la autopista de la información? ¿Alguien, sí? Pues yo no). Eran otros tiempos, y había que apechugar si queríamos plasmar un trocito de nosotros en ese gran escenario a la vista de todos. Por primera vez podíamos desnudar nuestros pensamientos más profundos, y todo el globo podría comprobar por fin lo especial que resultaba nuestro interior.

Y también existía la opción B: redactar la mayor paranoia que se fuera capaz de trenzar y colgarla en dicha bitácora para la posteridad. Sin solución de continuidad, sin nada más que añadir: una enajenación autoconclusiva, erigida en un post cual monumento al disparate. Tan solo unos pocos excéntricos (por no decir trastornados) se veían ilusionados con esa ocasión de desbaratar así la oportunidad que ofrece este tipo de website, presentarse al mundo como una persona a la que vale la pena leer.

Pues sí… en este blog habita uno de aquellos seres absurdos. Era joven e inexperto, y demás excusas sin fuste que se dan para encubrir las tonterías realizadas en épocas pretéritas.

No obstante, en vez de ruborizarnos u ocultar estos hechos como haría cualquier persona normal, el Otro Mundo nos ha enseñado a huir hacia adelante, a plasmar lo que te sale de dentro por muy irreflexivo que parezca, y confiar a continuación en que alguien sepa apreciarlo dentro de su contexto. Así que, sin mirar atrás, me dispongo a desclasificar esos documentos. Ojo, que con ello estáis asistiendo a un momento histórico… para las gambas. Ahí queda eso.

En mayo de 2005 se escribió la primera (y en principio última) entrada de un blog titulado Peskanova asesinos, que igual es hasta denunciable, lema aliñado con un subsiguiente Página oficial del Movimiento de Liberación de Crustáceos submarinos. Ahí es nada. Dicho post, más conocido como Manifiesto crustáceo que por su nombre original ¿Podrás tolerar la verdad sobre tu raza? argumentaba que las gambas se alzarían contra los seres humanos para detener el genocidio de su especie, y que dicha misión ya había comenzado dado que ya tenían un infiltrado andando entre nosotros. Todo ello, como no, sin mayúsculas, sin acentos, sin signos de apertura de exclamación e interrogación, con contracciones surgidas de los sms, porque, a fin de cuentas, son gambas y no les importaban las normas ortográficas humanas. Al final de esta entrada “disfrutaréis” de tamaña enajenación hecha post, pero no os preocupéis: bien redactada, o todo lo que se puede, porque el original nos haría saltar dioptrías a todos nada más posar nuestros ojos sobre el mismo.

Tras dicha aportación a la ciberhistoria, como estaba planeado, finiquité el desarrollo del blog. Pero no había contado con una realidad inherente al ser humano: la locura es contagiosa. Los compañeros de la universidad, por lo que fuese (seguramente aburrimiento), leyeron dicha vesania, para proclamar al autor como loco del pueblo y todos las expresiones equivalentes a la misma que se les ocurrieron, todo aderezado con risas hacia su persona. Y, a continuación, demandaron la siguiente entrada. Supongo que querrían permanecer informados de la evolución de la invasión crustácea… Tanto damas como caballeros, como futuros profesionales de la información de este país, solicitaban cada poco tiempo la continuación del esperpento divulgado. En fin, a alguien que le gusta escribir le da por pensar que se debe a su público, lo cual es mentira, porque lo que realmente anuncia su cabeza es “tío, ahora que por fin existe gente dispuesta a leer algo de lo que escribes, cosa que no va a volver a ocurrir en tu vida, no te queda otra opción”. Sin embargo, seguía siendo incapaz de concebir una continuación plausible, con lo cual debía idear una nueva entrada que consiguiese que aquellos compañeros dejasen de fijarse en ese escrito, y sin que pareciera que ese era el plan. No era tan fácil. Tened en cuenta que la historia versa sobre unas gambas que desean detener el genocidio humano, y resulta complicado entender cómo ese absurdo puede resultar interesante, para conseguir arrebatarle dicha virtud que no atinas a encontrar.

Andreu Buenafuente iluminó el camino. Su late show arrasaba, hasta el punto de borrar de la cartelera a quién nadie había conseguido hacerlo tras muchas intentonas, el programa de Xavier Sardà Crónicas Marcianas. El bueno de Andreu, con una sempiterna taza encima de su mesa, lanzó al país el concurso “La taza de tu vida”, que meramente consistía en fabricar una taza y mandársela. Eso requería cierto esfuerzo, ¿verdad? Así de sencillo. Simplicidad, un camino evidente, fácil de tomar y de redactar. Solo tenía que escribir un post que presentase un concurso, “La gamba de tu vida”, en el cual todo el que quisiese participar debía dibujar una gamba y enviármela, para al final votar democráticamente entre todos a la ganadora. Aquello fulminaría el blog: todos mis compañeros eran demasiado vagos como para dibujar una gamba teniendo cerveza a mano.

¿He dicho ya que la locura es contagiosa? Sí había contado con que habría gente ajena que hubiese leído el blog, pero no con el hecho de que a alguna de esas pocas personas fuera tan extraña que le gustase dibujar gambas. Pero sí, existía, y lo hizo. Me la envió, con lo que tuve que plasmar una nueva entrada para presentar a la primera participante.

Y a partir de entonces y durante muchos meses, en realidad años, comprendí lo que era el denominado efecto llamada.

Crustáceos ilustrados provenientes de toda la geografía española, de conocidos y de extraños, dibujados a mano, en paint, ¡en CorelDRAW!. Por cierto, el concurso lo ganó la gamba que surfea a lomos de una tabla con ojos, porque se trataba de nuestro viaje fin de curso y mis compañeros de clase la votaron como si les fuese la vida en ello. Supongo que eso es más o menos tongo, pero qué le iba a hacer… A mí la que más me gustaba era esa pedazo de gamba espacial, tremenda me parece. Quedó en segundo puesto, pero no podía hacer pucherazo: demente, pero legal.

Me pregunté muchas veces quién se suponía que era el loco, el que había lanzado un manifiesto idiota con un alcance que debía ser fugaz, o la jauría que lo seguía dibujando gambas a tutiplén. Y, por supuesto, la culpa es de todos menos yo, ¡faltaría más! Pero era reconfortante. Mucho. Había creado algo que a la gente le había gustado, que no solo se escapaba de los márgenes de una página de papel, sino de las fronteras internacionales. Vale, se trataba de un accidente, de un disparate vomitado de repente, y tan solo había sido secundado por mero cachondeo, pero lo había conseguido.

No estaba mal para un crustáceo infiltrado en un cuerpo humano. Nada mal.

Dos años exactos después de la primera entrada de la Página oficial del Movimiento de Liberación de Crustáceos submarinos, el blog cerró sus puertas. Dos años presentando dibujos de gambas recibidas y escribiendo chorradas en primera persona, encarnando a unos decápodos vengativos, nada más y nada menos… Ya iba siendo hora de acabar con la tontería. Una tontería muy bonita, no obstante, vista con el prisma que te regala, quieras o no, la distancia que otorgan los años transcurridos. Dicho todo esto, os presento el germen de la locura más internacional que he engendrado jamás: el manifiesto crustáceo original. No me juzguéis severamente, pues en el fondo todos estamos un poco locos… y lo sabéis.

¿Podrás tolerar la verdad sobre tu raza?

Si has llegado hasta aquí significa que estás con nosotros. Nacemos y vivimos en el mar, pero una horrenda y trágica muerte nos espera… siempre a manos de los humanos. Estos seres, crueles, inicuos, impíos, despiadados y bastante feotes en general nos reservan a todas y cada una de nuestras generaciones desalmados tormentos, que llegan mas allá de la muerte de cada uno de nosotros, ya que ademas su ritual consiste en congelar nuestros inertes organismos, descongelarlos, hervirlos, desproveernos de nuestro exoesqueleto previamente degollado para finalizar en una orgía despiadada de bocados atroces sobre lo que queda de nuestro refugio terrenal.

Y eso como que queda bastante feo.

Por si esto fuera poco, se han mofado de nuestra especie para su propio beneficio, ademas de generar rumores sobre infundadas fisuras dentro de nuestra especie entre razas de distinta índole, cuyos resultados han creado incertidumbre y desconfianza dentro de nuestra misma etnia. El caso mas representativo siempre fue el de Rodolfo Langostino, mucho se ha hablado sobre ello, que no fue un traidor, sino no más que un invento de la prensa y Pescanova. Rodolfo Langostino jamas existió, un miembro de nuestra raza jamas nos traicionó, aunque los humanos quieran hacer creer eso a toda su especie y de paso a la nuestra. La sola idea de que un langostino con acento argentino, con lo chulo que está, pudiera dejarnos a los pies de los caballos no solo resulta absurda y demencial, sino propia de una mente enferma. Como lo es la humana. Por otra parte, si el inexistente Rodolfo Langostino no hubiese tenido dicho acento, sino algún otro mas vulgar, las ventas hubieran descendido y nuestra masacre también, lo cual hubiera venido de puta madre. Porque, a ver, si tú en la tele ves a un langostino que te dice con acento murciano “llevame a casa”, más que ganas de comprarlo te dan ganas de potar. Ojalá hubiera sido así.

Por suerte, la nueva imagen de Pescanova sirvió para unir a toda la población crustácea, dado que se representaron como el enemigo común: el ser humano. El Capitán Pescanova y su legión de grumetes atacando a indefensos seres del mar enlazó y encadenó uno a uno a todos los estamentos de aquellos inocentes especímenes y razas que pululan por el mar, persiguiendo la consecución del objetivo común: hacer frente a los humanos. Un BASTA YA unánime se levantó desde la plataforma continental hasta la superficie marina y un quorum unánime estableció un abigarrado sentimiento antihumanidad, que aflora todos los días por todos y cada uno de los poros (si es que tuviéramos alguno, claro está) de todos los miembros de las variopintas especies subyugadas bajo el genocidio indiscriminado humano.

Lo que pasa es que son todos unos jiñaos. Los calamares se van por la pata abajo con nada, los moluscos bivalvos tiran el aire y esconden la piedra (vamos, que ni siquiera tiran la piedra para esconder la mano, cosa que por otra parte no pueden hacer porque demasiadas extremidades no poseen), y así casi todas las especies. Pero alguien tenia que plantar cara a esos seres que se llaman a si mismos personas. y los crustáceos no tendremos cojones, pero como si los tuviéramos.

Si hemos de derrocar solitos a los humanos, pues los derrocamos, y punto. Poseemos información privilegiada del mundo terrestre en el cual planificáis vuestras operaciones de genocidio, masacre y defunción crustácea… Sí. Temblad humanos, temblad… Tenemos un infiltrado entre vosotros. Poseemos información exclusiva gracias a que nuestro infiltrado no es una langosta parlante o un cangrejico feliz, no… ¡Es uno de nosotros DENTRO DE UN CUERPO HUMANO! ¡SÍ, SEÑORES SÍ, USTEDES COMPARTIRÁN SU INFORMACIÓN CON NOSOTROS PORQUE TENDRÁN DELANTE A UNO QUE JUZGARÁN USTEDES COMO UN SER HUMANO NORMAL!

Bueno… normal lo que se dice normal… Pues va a ser que no. Pero, si no habla, puede dar el pego.

En realidad, al infiltrado este le está costando adaptarse al mundo humano… y ya lleva 21 años dentro del cuerpo humano ese. Un poquito negado quizás, pero majo al fin y al cabo. De todas formas, no sean demasiado duros con el chiquito, porque como guarda todavía muchas de sus costumbres crustáceas, y la reproducción de su raza concreta es asexual, pues… pues eso, que el chiquito no folla, y se ve que el exceso de espermatozoides humanos en escroto le sube la bilirrubina, lo que acompañado a la nula recaptación de serotonina y noradrenalina, le hacen ser un poquitín lerdo. Pero majo. Si le ven, denle dos palmaditas en la espalda y mírenle con dulzura. Pero si le dicen algo, den por sentado que solo les dirá dos palabras: no – follo.

Pero que el incompetente este… quiero decir, que el infiltrado sea tontico, no significa que no nos pase información, así que tiemblen ustedes, señores humanos, tiemblen. Recen todo lo que sepan, y, si son ateos, copulen mientras tengan tiempo para hacerlo (folleu, folleu, que el món s’acaba), porque el apocalipsis humano se acerca.

¿No nos creen?

Tiempo al tiempo, humanos… tiempo al tiempo.

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28 comentarios en “La gamba de tu vida

    1. Parafraseando al MLCs, “Si has llegado hasta aquí significa que estás con nosotros”. Quién sabe, igual hasta podías haber caído presa del efecto llamada y haber enviado una gamba de tu vida. Si tienes guardada la excusa “No, porque no sé dibujar”, tras ver la galería comprobarás que eso no es excusa, porque ahí valía todo. No hay más que ver el dibujo ese que parece una zanahoria oronda a la que les salen los bigotes de unos ojos kilométricos.
      Mi hermano no avisaba, simplemente descolgaba el teléfono sabiendo perfectamente que el menda estaba en internet. Supongo que prefería pedir perdón a pedir permiso, aunque esta máxima se desmorona teniendo en cuenta que ni una sola vez pidió perdón…

      En fin, a lo que vamos: ¡pues que vivan los locos y la resurrección del MLCs!

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      1. ¡Nunca es tarde si la dicha es buena! Aunque sí es tarde, al menos para ese concurso en un blog que desapareció hace más de una década… Pero resignarse no sirve de nada: si el efecto llamada sigue vigente, ¿quiénes somos nosotros para detener el progreso?
        ¿¿¿Dónde está esa gamba???

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      2. Oye, oye, a ti no te bastaba con ser una SRT y directiva en tal y cual, no: tenías que abarcarlo todo. Si acabas siendo la mujer renacentista del s. XXI, nos pedimos número para que nos hagas prólogo gratis de alguna novela futura. Hay que arrimarse al sol que más calienta…
        Pues si dibujas una gamba de tu vida, quién sabe si resurgirá el efecto llamada, en plan reencuentro de triunfitos o algo así.
        Expectantes estamos, desde luego.

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  1. Pingback: La gamba de tu vida | luisfliguer

  2. Hola, ¡qué relato más original e imaginativo!(en su fuero interno: ¿Quién me mandó a seguir este blog donde uno de sus autores está algo chiflado?) Por otro lado ¿ya llegó la invasión crustácea por allá? Por estos lares todavía no ocurrió, quizá sea porque el lugar donde vivo no sea aficionado a la comida de mar. Normal siendo una zona mediterránea, si se van a cobrar víctimas empiecen por las que están cerca del mar.
    Terminando con la broma 😛 de verdad que es un escrito muy divertido, gracias por compartirlo al igual que los dibujos (me gusta mucho el primero y el grupo de mafiosas). Saludos y nos leemos 🙂

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    1. Pues la verdad es que el Movimiento de Liberación de Crustáceos o está hibernando o se está tomando unas vacaciones demasiado largas, porque por aquí el genocidio de gambas permanece incólume. Seguramente el infiltrado no haya hecho bien su trabajo, pero por lo menos se llevó unos cuantos dibujos graciosos.
      No obstante, permanezcamos con los ojos bien abiertos: nunca se sabe cuando el MLC puede volver a resurgir con más fuerza que nunca…

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    1. Como para no pensar eso de ‘¿Qué es esto?’, no es para menos. Una locura que salió bien sin pretender que saliera nada, esa es la verdad. Y quién sabe, quizá se consiguió que alguna personas descubriese su pasión por dibujar gambas.
      Gracias a ti por leer el manifiesto, aun sin saber si colaboras con dicho genocidio crustáceo. Y cuidadito, porque seguro que el infiltrado sigue por ahí, vigilando…

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  3. Gambas al ataque?! jajaja disfruto mucho de estos post disparatados. A mí me gustó la gamba con los ojos agigantados, nº10 contando desde arriba, siempre y cuando no des vuelta la pantalla.
    Que conste que fui de las que escuchaban el pririeiritiiiirrriiiiiiiiiii hasta que podía conectar con la autopista de la red 🙂
    Abrazo

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    1. La verdad es que uno se llega a preguntar qué es realmente esa gamba, porque de gamba parece tener bien poco. ¿Una zanahoria que salió mal? ¿Una calabaza inconformista que no quiso tomar la forma que le inculcaron sus padres? No obstante, es de las favoritas, qué duda cabe.
      El módem ha chirriado los tímpanos de toda una generación, toda una tortura sonora.

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    1. Horrendo, el ruido que hacía ese aparato era horrendo, seguro que más de uno lo estrelló contra la pared por desesperación.
      Los dibujos son un derroche de imaginación por dos motivos. El primero por parte de los autores al enfrentarse a dibujar una gamba así de buenas a primeras; el segundo, por parte de los que ven algunos de los dibujos, porque a muchos de ellos hay que echarle mucha imaginación para discernir en ellos uno de esos crustáceos. Pero tanto lindos como rudimentarios, todos son disfrutables, ¿verdad?
      Gracias por pasarte, Alexandra. ¡Un saludo!

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  4. Jajaja, espero, en estos años, no haberme comido al infiltrado…
    Me ha gustado mucho, ya apuntabas maneras en aquellos tiempos, y lo de los animalitos está visto que te viene de lejos, jajaja. La originalidad, la decisión y la desvergüenza suelen traer buenos réditos, seguro que, de no haber cerrado el blog, seguirías recibiendo gambas, la pena es que no te las hicieran llegar a la plancha con un vinito de Rueda bien fresquito.
    En cuanto a la velocidad de crucero de mi señal de Internet no desmerece de la de aquellos tiempos, por aquí estamos un poco abandonados por las grandes compañías (las pequeñas no se acercan) ¿Que si estoy en lo alto de la montaña o en un valle muy profundo? quiá… a diez kilómetros de Burgos capital. En fin, paciencia ¡qué remedio!
    Un abrazo para ti, para tu compi y para el infiltrado, si aún colea por ahí.

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    1. No te preocupes por la duda: no te has engullido al infiltrado, porque se había encarnado en ser humano. Bueno, a no ser que seas antropófaga, en cuyo caso ya no podemos asegurar que no haya sido así… Tampoco sabemos las represalias que podías haber sufrido por parte del Movimiento de Liberación de Crustáceos. ¿Seguirá existiendo alguna célula activa de los susodichos? Quién sabe, pero, por si acaso, mejor no arriesgarse.
      Ay, los operadores de internet, menudos sinvergüenzas, cobrando el bit a precio de gasolina y ofreciendo cobertura con valor de… de… sin valor, directamente. En fin, gracias por dedicar algo de tu tortuosa navegación al Otro Mundo y sus animalitos. Y un secreto: en LCDOM aparece una gamba de pasada en honor al MLC, ahí queda eso.
      ¡Abrazos!

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