I am mine

Me niego a vivir de rodillas sea quien sea el que decide someterme. No me importa que sea amigo o enemigo, extraordinario o vulgar, arcano o explícito. No me importa que sea cerebral o irreflexivo. No me importa que se trate de yo mismo, aunque tú seas la persona más difícil de convencer de lo contrario. Este suelo es gélido, lóbrego y, sobre todas las cosas, injusto. Me niego a permanecer en él. Me niego a no levantarme.

Y me niego a ser un monigote, un títere, una marioneta en manos de otros monigotes, títeres y marionetas que piensan que los hilos que los sujetan también están siendo manipulados por ellos mismos. Está fuera de mi alcance acabar con esa estructura que los sostiene, pero me niego a ser parte de la misma: solo tengo que cercenar ese esclavizante bramante que me aprisiona. Si son cordeles los que me traban me haré con las adecuadas tijeras, si son alambres los que me subyugan conseguiré las oportunas tenazas; si son cadenas las que me someten, utilizaré la mejor de las cizallas. Y puede que cuando las corte, en vez de permanecer en pie, me desplome falto de sostén y fuerzas al haber estado tanto tiempo domeñado y haberme acostumbrado a una realidad interpretada por la ley de la gravedad, pero me niego a que ello me detenga. Me niego a continuar en el firme. Me niego a no levantarme.

Y me niego a que intenten convencerme de que negarme es algo siempre dañino. Me niego a sustentar a los que me utilizan, me niego a reforzar a los seres humanos que se metamorfosearon en parásitos y escogieron mi persona para succionar cada gota de vitalidad, de dicha, de energía: cada gota de vida. Me niego a tolerar sus burlas, me niego a que me digan que negarme a algo es siempre nocivo, siempre tóxico, siempre en contra de mi bienestar. Me niego a ser empujado si lo mejor es no moverme, y también a que me obliguen a permanecer estático si mi felicidad depende de perseverar hacia adelante. Me niego a conservar en mi boca la mordaza que me han impuesto para que no pueda advertir a las siguientes víctimas de esos crisoles de iniquidad que se les aproxima una amenaza para la virtud de su existencia. Me niego a no esforzarme por mutilar la soga con la que me amarraron, o me amarran, o pretenden amarrarme. Me niego a no levantarme.

Me niego a la muerte de mi vida, pues solo yo decido qué, quién, cuándo, dónde y por qué cuando se trata de mi existencia, siempre que no interfiera en la ventura de otro. Honestamente, no entiendo porque esta negación sería negativa, paradójica o incongruente. Este “No” significa “Sí”: sí a mí, sí a mi felicidad, sí a la de los demás rectos de corazón, e incluso sí a lo que es justo y necesario, aunque a veces me duela. Sí positivo al bueno, no negativo al tonto, y sí y no condicional al malo. Hemos de transformar la negativa en virtud cuando esta personifique la bondad, cuando simbolice la prosperidad, cuando evidencie el respeto, y cuando un “Sí” haya perdido por el camino toda su carga positiva. A veces es necesario hablar de esto, puesto que en muchas ocasiones pugnamos por no ser conscientes de todo este remolino para no sufrir, y lo barremos bajo de la alfombra, devolviendo los hilos al titiritero para que haga con ellos, con nosotros, lo que le venga en gana. Y es evidente que su intención siempre cabalga hacia nuestro perjuicio, dado que si realmente estuviese actuando como nuestro benefactor nunca se encontraría manipulándonos desde arriba, sino a nuestro lado y oteando hacia lo alto, para vigilar que nadie, ni siquiera él mismo, pudiese atarnos.

Así que me niego a que por mi boca broten palabras que hayan sido puestas o impuestas por otro, y me niego a que mis actos estén orquestados por manos ajenas, y me niego a que mis pasos se encaminen hacia un destino al que se me dirija sin que yo haya proyectado dicho itinerario. Y me niego a ser pasto de tus embustes, de tus calumnias, de tus estafas, pues únicamente tengo dos mejillas y no admiten más de un solo uso. Y si mi trayectoria y mis intenciones son justas albergaré el derecho a defenderlas, aunque mi ambición haya sido y sea siempre no verme obligado a hacerlo.

Si me haces creer que caminas a mi lado, si consigues que te perciba cordialmente en mi flanco y, de repente, te adelantas un paso y me pones la zancadilla, perderé el equilibrio y caeré de bruces al suelo. Y me levantaré sin mucho esfuerzo, porque podré superar ese primer traspiés, porque me niego a no levantarme. Y si te muestras arrepentido probablemente te perdonaré sin más, porque una segunda oportunidad tras una equivocación no se le niega a quien en algún momento se ha ganado la primera, y podrás retomar el camino a mi vera. Pero puede que, tras andar cierto trecho, sin adelantarte ese paso para no levantar sospechas en mí, vuelvas a interponer tu pie delante de mis piernas para conseguir que me desplome de nuevo en tu propio beneficio. Pero, por segunda vez, la gravedad no podrá retenerme: me supondrá un tremendo sacrificio que probablemente acabe con todas mis fuerzas, pero al final te encontrarás de nuevo con mi efigie en pie, irguiendo la cabeza. Y, para bien o para mal, si poseo la virtud (o quién sabe si la tara) de la magnanimidad, disculpe tu comportamiento erróneo, tus malas decisiones y desatinado juicio y te permita seguir caminando a mi lado. No obstante, si me miras a la cara, comprobarás que solo tengo dos mejillas y ambas se hallan ya descarnadas tras encontrarse con el suelo. Si súbitamente me vuelves a trabar para asegurar mi hundimiento, lo lamento de verás, pero caerás conmigo. Te abrazaré durante el despeño y ambos chocaremos contra el frío pavimento, solo para lograr abrir los ojos y salvar al resto de personas a los que quieras dañar tanto como a mí. Y lamentablemente, postrados sobre el empedrado, descubriremos que, abatidos a nuestro alrededor, hay más seres como tú que personas como yo, y no porque hayan caído más veces. Para tu sorpresa, es la respuesta contraria. Simplemente ocurrirá que ambos no tendremos fuerzas por nosotros mismos para levantarnos, pero tras la siembra durante la fortuna llega la cosecha al topar con la oscuridad, y para el justo, para el honesto, para el íntegro, brotarán miles de manos tendidas para devolverle de nuevo al trayecto y caminar a su lado. Mientras tanto, tu cosecha habrá sido devorada por una plaga de inexistentes langostas, y te unirás a la comunidad de entes ilícitos que jamás encontrarán una mano tendida hacia ellos. Así que me niego, me niego una y mil veces a acompañarte en esa lúgubre catacumba. Si alguna vez me escuchaste, ya me lo oíste decir: me niego a no levantarme. Me niego a ser infeliz, me niego a no continuar con mi vida, me niego a no perseguir la felicidad tras liberarme de tus cadenas, porque esas manos que me han puesto en pie también se niegan a no recogerme, al igual que yo les tenderé la mía cuando alguien que no lo merece se precipite a un agujero que no le corresponde. En el fondo, solo hay que hacerse una pregunta crucial: ¿me hecho merecedor de la aparición de esas manos? Si he caído al suelo, ¿me crees digno de tu auxilio?

Si llega ese momento en que necesitemos vuestra ayuda, ¿nos tenderéis vuestra mano?

 

 

 

 

 

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81 comentarios en “I am mine

    1. Muchas gracias, Miguel. Como bien dices los tiempos que corren, a pesar de todo lo recorrido por la raza humana, no acaban de cuajar para bien. Charles Dickens sigue muy vigente: «Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación».
      Gracias por el comentario, ¡un saludo!

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  1. Todo un canto -escrito- a la identidad, a la naturalidad y a los principios. Y al compañerismo, porque al final, en cualquier tipo de relación, de eso trata ¿no? Como comentáis: de acompañar y de tener esa mano siempre dispuesta.
    (Aunque si yo me caigo con cierto libro que me van a regalar hoy voy a necesitar muchas manos para levantar tanto peso 😉 )
    Buen día, chicos.

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    1. Es que tendrías que haber ido al gimnasio centrándote en todos los músculos de las extremidades superiores antes de aventurarte a pedir LCDOM, porque va a ser un reto físico más que psicológico.
      Bueno, eso igual no…
      Pero bueno, tú tranquila que si te caes pillamos el primer tren que acabe en otro tren y después un tercer tren, y aterrizaremos a tu vera para tenderte nuestra mano. Si es que es necesaria una segunda edición más ligera para evitar estos accidentes, así que, si nos metemos en el barro para conseguirla… ¿nos tenderéis una mano?
      (Ahí queda eso, guiño guiño)

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    1. Muchas gracias, Sara. Acabamos de ver en tu blog que tú también alzas la voz, y es que es necesario vocear entradas como las dos de las que hablamos, porque alguien puede encontrar en ellas por fin la revelación e iniciar la rebeldía contra lo que nos aplasta tanto como individuos como a miembros de la sociedad.
      ¡Un saludo!

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  2. Leizael

    Poco más resta por decir, me creo. Lo cierto es que últimamente me hastía una barbaridad el asunto de las redes sociales. Se están vaciando de contenido -si es que alguna vez lo tuvieron- a una velocidad de vértigo, y me planteo seriamente todos los días si merece la pena seguir alimentando a la bestia… para seguir haciéndolo a la caída de la noche, cuando los miedos se agigantan al compás de las sombras. Mi esperanza secreta es que algún día tantísimo rebuzno y tantísimo eructo acaben de una vez por todas con mi paciencia, ya un tanto mermada. Si ese día llega a amanecer, me convertiré en un tranquilo náufrago digital, agarrado tan solo a los restos de mis blogs y a los de mis amigos, olvidando gustoso la tormenta que nos tocó atravesar y remando en dirección a una tierra nueva y limpia. Un abrazo para todos.

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  3. Claro que les tenderé mi mano (si aceptan mi ayuda) no se la voy a negar a los del club de Pearl Jam (si esto no fuera así me lo pensaría dos veces XDD) Bromas aparte, como todo lo que publican, me ha gustado mucho mucho, es para reflexionar si somos merecedores de confianza y ayuda. A veces parece que no tenemos a nadie y de repente ahí están, salidos de no se donde para darte su apoyo. Saludos y buenas vibras 🙂

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      1. Estoy cruzando el charco, ¿sirve el apoyo moral a la distancia? Y gracias por tenerme en cuenta en la lista 🙂 daré lo mejor. Mientras tanto seguiré difundiendo su palabra en mi pequeña y humilde bitácora, para que más personas los conozcan. Un abrazo.

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  4. Muy dificil es el camino que conduce hasta el conocimiento de uno mismo, dia a dia y desde que yo tambien decidí ser yo, pero un yo no contaminado, un yo no conducido ni por mi mismo; me encuentro con la dificultad de algo que es tan sencillo y natural, tal como tu lo escribes, cuesta mucho, pero una vez decidido y elegido ese camino hacia nuestro interior, ya no importan los tropezones, ni los encontronazos con el suelo, pues ya sabemos que nuestro mayordomo( nosostros mismos en version debil), nos aconseja odiar o repeler la agresión y al sujeto que la produce.
    Mi aplauso y mi respeto por tan magnificas reflexiones , que son (bajo mi punto de vista) la punta del iceberg que nos muestra un poquito tu interior. Gracias y mi enhorabuena.

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  5. Magnífica reflexión. Cada vez que oigo o leo a alguien decir “es por tu bien” me surge la duda ¿quién es capaz de decidir mi bien por mí?… Aun errando en mis decisiones.
    Pero hay un condicionante: ¿Sabemos pedir ayuda cuando se necesita? ¿Se quiere uno a sí mismo lo suficiente para atravesar los túneles de la mano de quién le quiere?… Nos hacen falta los “noes” y las discrepancias, frente a la imposición, la manipulación, el engaño…
    Aristóteles decía algo así, como: ¿Cómo voy a enseñar o a ayudar a alguien si no soy su amigo, si no doy importancia a su afecto? Cuídate, y elige tú,con quién vas a caminar, quiénes pueden acompañarte, sin conducirte ni recriminarte… Y siempre adelante, no sabemos todo lo que nos espera en cada vuelta del camino.
    Abrazos de luz

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    1. Claro, hay muchas formas de aprender en la vida y por ensayo y error es una de las más utilizadas, simplemente porque el trayecto así lo dispone. Equivocarnos para aprender, y exactamente ahí se encuentra el quid de la cuestión es ese: si no aprendemos, de nada sirve habernos equivocado. Si vamos a dejarnos guiar por quien nos zancadillea porque no hemos aprendido, o si vamos a tirarnos nosotros mismos porque no somos capaces de aprender de lo vivido, de nada nos sirve la experiencia.
      Interesante reflexión la de tu comentario, gracias por la misma. ¡Otro abrazo para ti!

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    1. Mujer, tanto como sobre la marcha no porque improvisar tanta letra de repente no nos viene bien (esa es la versión oficial; la extraoficial viene a decir que no tenemos capacidad para ello…), pero sí, publicamos algunas entradas con reflexiones (o idas de olla), y en otras acompañamos con fragmentos del libro. ¡No solo de una chica azul vive LCDOM!
      Esta entrada no tiene nada del libro, pero por si acaso te va la vida en leer una entrada con un fragmento del libro porque un lince portugués te está amenazando por la espalda, aquí tienes una:

      https://lascronicasdelotromundo.wordpress.com/2017/02/20/make-lcdom-great-again/

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  6. Me encanta lo que escribes, así, metiendo el dedo en la llaga…iEnhorabuena!

    Inconsciencia

    Triste marioneta
    de hebras forjadas en tenue bramante
    ¿ quién pulsa tus hilos?
    ¿ quién, velado en sombras,
    te hace danzar al son de su locura?
    Los dioses de barro no admiten enmiendas…
    ¡ celebran tu extravío!

    ©Rosa (18/12/2012)

    Le gusta a 4 personas

  7. ¡Excelente reflexión y tema musical! 🙂 Hay que romper las cadenas y los hilos que nos manejan… ¡Ser nosotros mismos y hacer lo que en verdad pensamos y sentimos! Levantarnos cada vez que caigamos y tender la mano a quien también caiga… ¡Que los buenos podemos apoyarnos unos a otros! Abrazo grande, LCDOM… ❤

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  8. Pingback: Yo me pertenezco – Espacio de Arpon Files

  9. Me encanta esa fuerza y esa garra que transmites, me encanta que te niegues a todo aquello que no sientes y luches por aquello que tu corazón te dicta. Aquí tienes mi mano si en algún momento la necesitaras aunque ahora mismo con esa garra creo que tú sola te comes el mundo

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    1. Muchas gracias por tus palabras y por la mano que nos tiendes. Todos hemos de negarnos a permanecer en el suelo, pues puede que cualquiera tropecemos en algún momento, pero negarnos a no levantarnos es el primer paso tras haber caído.
      Eso sí, no nos podemos comer el mundo partiendo de ese “tú sola”, porque somos dos administradores en el blog y ambos somos varones. La chica azul que preside nuestro website es la imagen de portada del libro que escribimos conjuntamente. Aunque por otra parte tienes razón, porque Vistinu, la mentada chica, se come el mundo (el Otro Mundo, en nuestro caso) y no hay quien le tosa.
      Gracias de nuevo por tu comentario, ¡un saludo!

      Le gusta a 1 persona

  10. lascronicasdelotromundo.
    I am mine. Amig@ aquí tienes mi mano. Me falta la imaginación para describirte, Aun no se ha creado la palabra para congratularte y me niego a decirte lo que otros te han dicho para elogiarte. Si tienes tiempo nos vemos en liza83042654.
    Desde el corazón ♥Lizet♥

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  11. Jubilada En Acción!

    Mmmmmucho en que pensar, esta nota no solo comparte ideas, información y conceptos, me lleva a sentir, que para mi es lo más importante en la vida. Saludos y gracias por la invitación a leerla. Hasta pronto.

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  12. Dice el refrán que vale más morir de pie que vivir de rodillas. Decir no a veces es difícil, muy difícil, a veces se tiene un sentimiento de servicio a los demás que nos hace atender a sus peticiones pensando que es nuestro deber. Y es un error muy grande, yo me he caído muchas veces por no decir que no a tiempo, es verdad que me he levantado por mi propia voluntad, pero no he escarmentado y he seguido callando y cayendo una y otra vez.
    Creo que ahora con los años me he vuelto más contestataria, voy aprendiendo a decir no, lo que me está valiendo algunos enemigos, pero no importa, los amigos son los que importan y espero que me alarguen la mano la próxima vez, que seguro que la hay.
    Y desde aquí mi mano para vosotros, espero no arrastraros conmigo al suelo, en vez de levantaros…
    Abrazos para los dos.

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    1. Es complicado dejar de confiar en las personas si dentro de ti tienes un piloto automático predeterminado que te empuja a hacerlo una y otra vez, aunque se sea consciente de que, objetivamente y con las pruebas en la mano, uno se puede estar equivocando. Y huelga decir que la teoría es mucho más sencilla que la práctica: puedes ser consciente de que te la pueden volver a jugar, pero lo emocional del cerebro nos puede empujar a ceder. En fin, qué te vamos a contar que tú ya no sepas… Quien se convierta en enemigo porque te niegues a que te vuelva a poner la zancadilla no ha cambiado su estatus, sino que simplemente jamás fue lo suficientemente ‘amigo’, y nunca es tarde para rectificar y retirar la mano a quien no la merece.
      No nos gusta el suelo, Estrella, así que ¡todos arriba!

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