Primera plana

Imaginad que, como escritores con ilusión, esperanza y dedicación que sois, habiendo publicado o no (aunque tener algo publicado probablemente ayuda un poquito), tuvierais la oportunidad de conceder una entrevista para que un interesado la publicase en su website, y que la gente pudiera conocer de primera mano qué os mueve a vosotros y a vuestra novela (o novelas, si sois autores facundos) para intentar dar pasitos en esto de la literatura. ¿Qué responderías a la pregunta “a qué estaríais dispuestos a hacer para que vuestro libro se hiciera muy famoso”?

La verdad es que nosotros podríamos contestar que sacrificaríamos a nuestro primogénito en lo alto de una montaña, aunque siempre y cuando nuestro primogénito fuese un animal, pero de los buenos, de esos de peluche que ni se mueren ni se quejan de nada, y que la montaña fuese un irrisorio montículo en medio del campo, porque con más altura ya nos cansaríamos si tuviésemos que ascender a su cima. También podríamos responder que venderíamos nuestra alma al diablo, pero la verdad es que eso ya lo hemos hecho dado que tenemos hipoteca y no, eso no ha conseguido que LCDOM se haya hecho más famoso. Quien sabe, igual estaría bien contestar a la pregunta argumentando que, si Las crónicas del Otro Mundo se convierte en un clásico moderno, estaríamos dispuestos a viajar al pasado para liquidar a todos los autores de clásicos de la literatura y asegurarnos sí o sí ese mérito, pero seguro que el banco no nos dejaría irnos sin pagar la hipoteca.

Así que no, no contestaríamos nada de eso.

Entonces, si os hiciesen la mentada entrevista, que por lo visto suele tener más de una pregunta, ¿qué responderíais si os preguntasen por qué bautizasteis a vuestra obra con el título que designasteis para la misma? Porque para nosotros, con un nombre como Las crónicas del Otro Mundo, es un follón de tres o cuatro pares de narices. Así para empezar, el diccionario de la RAE nos chiva que “crónica” se podría referir a una enfermedad larga, a una dolencia habitual o a un vicio inveterado (que per se ya es una palabreja rara). Es decir, que podríamos contestar que, se escoja la opción que se escoja, el Otro Mundo está bien jodido: o está enfermo para rato, o está achacoso cada dos por tres (seis), o es un vicioso y por eso nadie se fía de él. O sea, que estaríamos exponiendo sin desearlo que hemos escrito una novela tan extensa con el objetivo de que el suplicio de ese Otro Mundo enfermo, achacoso y viciado sea igual de largo… En menos palabras (a ver si así llegamos al quid de la cuestión, que parece que no acabamos de conseguirlo): estaríamos confesando que somos unos desalmados con ese Otro Mundo. Entonces se nos echarían encima las asociaciones en defensa de la dignidad de los Otros Mundos, nos demandarían por malos tratos a esos pobres universos ficticios, perderíamos el juicio (en la corte, no en la cabeza, porque eso último ya está conseguido) porque somos gafes (uno le transmitiría la mala suerte al otro, y viceversa) y solo podríamos evitar la prisión tras el pago de una fianza; entonces volvería a aparecer en escena el banco de la hipoteca para ofrecernos un préstamo con el cual pagar y evitar la cárcel.

Así que no, no contestaríamos nada de eso.

Aún así, ahogados por el banco, una entrevista seguiría empeñada en hacernos más preguntas, así que, por ejemplo, ¿qué responderíais cuando os cuestionasen si pensáis que algún día podríais vivir de los libros? Nosotros contestaríamos que sí, que podríamos vivir de los libros, pero de los de otros, borrando el nombre de los autores originales y poniéndoles el nuestro a sus best·sellers. Pero no, somos demasiado íntegros para eso, así que seguiríamos confesando que sí, que podríamos vivir de los libros yendo de librería en librería y atracándolas una tras otra. No es que sea más íntegro que lo primero, pero, puestos a vivir de los libros de alguna forma, que sea la opción que nos haga sudar lo menos posible. Pero contestar dicha resolución en una entrevista quizá, solo quizá, haría sospechar a la policía acerca de la identidad de esa banda criminal especializada en librerías. Ello les pondría sobre nuestra pista y entonces, antes de que nos pillaran, nos veríamos obligados a atracar el banco de nuestra hipoteca (porque ese ya nos lo sabemos de memoria) para obtener el dinero con el que pagar la fianza a desembolsar tras ser apresados por la policía. La verdad es que nuestro futuro no pintaría nada bien en ese caso.

Así que no, no contestaríamos nada de eso.

Si os apetece, os animamos a responder todas estas cuestiones a través de los comentarios. Nosotros, por lo pronto, ya las hemos contestado (y además, de forma casi coherente), y también unas cuantas más, en la entrevista que ha tenido a bien realizarnos Pedro en su blog “La voz del escritor” Y después de hacerlo, nos hemos dado cuenta de lo curioso que resulta el antes y el después del escritor tras vivir la continua evolución de su novela, cuando, en nuestro caso, esta ya ha cumplido dos años de existencia cara al público. Hace escasas fechas rememoramos en una de nuestras entradas la primera entrevista que se nos publicó en otro website, y ciertamente sorprende la permuta a la hora de responder distintas cuestiones. Sin saber a ciencia cierta si nosotros hemos cambiado, lo cierto es que sí nos damos cuenta de que nuestras réplicas no son las mismas que proferiríamos en aquellas fechas inmediatamente posteriores al lanzamiento de LCDOM.

Os invitamos a descubrirlo por vosotros mismos a través de dicha entrevista, aprovechando para volver a agradecer a Pedro la oportunidad de darnos a conocer a través de su blog. Clicad en la imagen o el enlace y adentraos en nuestras mentes:

ENTREVISTA A ADRIÁN Y CARLOS, PADRES DE LCDOM

Entrevista La Voz del Escritor

69 comentarios en “Primera plana

  1. ¿Qué estaría dispuesta a hacer para que mi libro se hiciera muy famoso? Buff, la verdad es que aún no me lo he planteado, mi libro es todavía un ente que tiene más parte espiritual que física: su mayor parte duerme aún en mi cerebro, en mis neurotransmisores, en neuronas que aún no se han diferenciado. Digamos que, si fuera un bebé, sería casi casi el cigoto, o como mucho, una mórula temprana.
    Pero gracias por la pregunta, reflexionaré sobre ella a medida que mi pequeño vaya empezando a existir.
    Un abrazo 🙂

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    1. Bueno, pues si todavía posees un cigoto de libro, cierto es que tienes tiempo por delante para reflexionarlo. No obstante, antes de pensar qué harías para que tu historia se hiciera famosa, lo mejor que puedes hacer es disfrutar del viaje, de como esa mentada historia va cobrando vida a través de ti. ¡Para vender tu alma al diablo a cambio de fama siempre estás a tiempo!
      Gracias por comentar, Lucía. ¡Otro abrazo!

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  2. Estupenda y clarificadora entrevista.
    Me alegro mucho de que las ventas vayan viento en popa este año y deseo que sigan así o mucho mejores en los siguientes.
    Espero que haya muchos lectores que disfruten de esta novela tanto como disfruté yo —una vez y media, sesquilectura, diría 😀 —
    Un abrazo.

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    1. Clarificadora, la verdad es que sí. Ya comentamos en la entrada que mandaba de vacaciones al blog que había algo que nos moríamos por contaros el mes siguiente (que como ves, el tema ya va bastante demorado, evidentemente no está en nuestras manos), y con esta entrevista nos habéis pillado. Queríamos dar a conocer la noticia a través de una entrada grandilocuente en el blog, pero mira… La publicaremos igualmente, que para algo está casi hecha.
      Ojalá, y repetimos, ojalá, que la mayoría de lectores disfrutasen LCDOM casi tanto como parece que lo disfrutaste tú; de hecho, si hubieses publicado tu reseña de Amazon en una página especializada del mundillo, Hollywood ya habría contactado con nosotros para poner en marcha una versión cinematográfica a cambio de muchos muchos ceros en nuestra cuenta.
      (Lo cual significa que, al no ser crítico de una página especializada, nos has hecho perder muchísimo dinero… Perdonamos, pero no olvidamos)

      Muchas gracias por tus deseos, pues si continúan así las ventas, igual hasta nos podremos permitir unos chipirones y un tinto de verano, y dejando propina y todo. ¡Rozner te escuche!

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    1. Me han comentado que el enlace en la foto desde el móvil no funciona, pero sí desde el ordenador. Lo de no aparecer en el apartado de “Entrevistas”, al menos de momento, nos resulta un poco raro, pero eso ya parece ser decisión del administrador. Busca en la pestaña ‘Inicio’, aparecemos como la tercera entrada.
      Inténtalo así, y si sigue sin funcionar intentaremos encontrar una solución por nosotros mismos o preguntándole directamente al administrador por si sabe algo.

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      1. Discrepamos a medias, pero te damos la razón a medias (frase detallada, para que no te quejes…). Es cierto que en la entrevista no comentamos lo de cómo vender tu alma al diablo, ¡pero en la entrada se vislumbra de forma clarividente! De todas formas, aquí te pormenorizamos los pasos a seguir:

        1) Levántate, desayuna y aclárale a los niños que ese día no los vas a llevar al parque acuático porque tienes que hacer cola en otro lugar.
        2) Dirígete a tu banco, pregunta quién es el último y espera a que te toque.
        3) Una vez delante del empleado correspondiente, aclárate la voz.
        4) Pronuncia las palabras “Vengo a pedir una hipoteca”.
        No le verás los cuernos, tridente ni rabo a nadie, pero la transacción con tu alma ya se encontrará en marcha.

        ¡De nada!

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      2. Jaaajjjj me troncho!
        Estoy hipotecada hasta el infinito y más allá, es decir que creo q cuando me jubile aún quedarán unas pocas letras. Entonces¿Ya he conocido al diablo? Me lo imaginaba con más efectos especiales😥

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      3. Hay que ver como somos los valencianos, que en el mismo momento en el que nos cargan con una hipoteca vamos y lo único en que pensamos es “¿Ya está, acabo de vender mi alma y ni tiran unos petardos ni ná?”. Si quieres efectos especiales inmediatamente después de estrenar una hipoteca, nosotros recomendamos al senyor pirotècnic que os compre unas bengalas como mucho, porque no estarás para más dispendios y el hombre, gratis, pues como que no lo va a hacer.
        Ahora bien, si quieres pedir otra hipoteca para pagar una mascletà, por nosotros que no quede: ¡ánimo!

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      1. Nanai cucas, nunca lo habíamos escuchado. No nos imaginamos diciéndole eso al diablo, la verdad… Sería algo así como:

        -Hola, soy Lucifer, pero vosotros me podéis llamar Luci.
        -Hola, Luci. ¿Qué tal?
        -Mal, lo que viene a ser positivo en el infierno. ¿Os animáis a venderme vuestra alma o qué?
        -Nanai cucas.

        Lo dicho: ni idea de qué cara nos pondría Luci cuando le contestáramos…

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      2. Jajajjaja… ¡¡Muy bueno!! XD XD XD 😉 Acá hay unas galletas que se llaman cucas. Son blandas, circulares y cafés. Muy ricas. De allí viene el dicho, jejejej… Abrazo hasta el otro mundooo… ¡¡Y “nanai cucas” para Luci, jajajaj!!

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      1. Ah, pues mira, eso de poner a la venta el libro casi que tiene más sentido que lo de vender la hipoteca, bien visto…

        ¡Desde el Otro Mundo te animamos encarecidamente a vender la novela, y ahora ya no vale echarse atrás porque te has ofrecido tú solita! Podrías comenzar adquiriendo 79 ejemplares (porque 80 ya nos parece abusar) y expandir por otros países las ventas (que nos da a nosotros, no sabemos por qué, que contactos por ahí fuera tienes alguno), para que así nosotros podamos seguir añadiendo banderitas en el mapa LCDOM. Por cada 78 ejemplares que vendas (o sea, que no hace falta que sean todos: como ves, no te presionamos en absoluto) te regalaremos una taza con ya veremos qué dibujo. ¡Un detallazo! ¿Verdad?

        Bueno, te dejamos ya de escribir para que tengas tiempo de ir a comprar los ejemplares.

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      2. jajajaja…mira que sois petardos!
        Simplemente os respondía a vuestra pregunta ¿ qué estaríais dispuestos a hacer para que vuestro libro se hiciera muy famoso”?
        Yo, estaría dispuesta a ponerlo a la venta. Ni vender mi alma, ni mi casa, ni las uñas postizas… ;))))
        Jajajaja pero bueno, ya sabéis que algo de publicidad os hago!

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      3. Vaya, pues menuda putada… que ya no te puedas echar atrás, ¿no? Venga, saca la tarjeta de crédito, ¡que esos 79 ejemplares no se van a comprar solos!

        Sigue sin colar, ¿verdad?
        Bueno, pues aceptamos la derrota, pero que sepas que te has quedado sin la taza, ¡hala!
        Es verdad, difusión también nos das, así que te perdonamos, pero no olvidamos…

        (La película que nos hemos montado aquí en un momentico sí que es de Otro Mundo, si es que no se puede negar que nos va la fantasía y la ciencia·ficción)

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    1. Es difícil saber con quien te va a resultar más fructífero vender tu alma para obtener resultados, ¿verdad? Por una parte el diablo tiene mucho experiencia y sabe tanto por viejo como por lo suyo, por otra en el banco trabaja algún diablo que otro, así que, en función de la competencia de estos, pueden ser más eficaces que el Lucifer original. Como tercera opción, la hipoteca es directamente un ente infernal y también sabe perpetuarse, como la fama que se supone que habría de conceder.
      Suponemos que la cuestión principal sería: ¿quién tiene más experiencia de los tres haciendo marketing con la literatura?
      Lo dicho, muy complicado… Bueno, para ti no, que ya te has vendido tres veces al banco. ¡Ya nos contarás cómo te ha ido con eso!

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      1. elarboldelchanchito

        Jajaja nada bien, el banco o te parten el alma o te la arranca, por lo tanto nunca te va bien, pero es una maldición con la que debemos vivir. En cuanto a literatura, ojalá encontrará un 😈 dispuesto a recibir mis textos.

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      2. Bueno, hay que tener en cuenta que esos demonios no caen del cielo (lo cual es lógico, porque ellos son del infierno y el cielo les queda un poquito lejos de su hábitat), primero hay que dar el paso y lanzar la caña para ver si pican el anzuelo. La buena noticia es que nunca es tarde para intentarlo, así que… ¿quién sabe?
        No guts, no glory!

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      3. elarboldelchanchito

        Jajaja vamos a ver cuál pica primero, aunque los demonios no creo que vivan en sitios exclusivos, tampoco los Ángeles, creo que son más humanos y más personas que humanos.

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  3. Pingback: Primera plana – Espacio de Arpon Files

  4. Si tuviera un mínimo de calidad para ser capaz de escribir un libro y que gustara a los demás, no solo a mí misma, sería capaz de vender mi alma al diablo, seguro que sí, aún a pesar de que se la he vendido tantas veces que ya estoy poseída… soy el mismísimo diablo.
    ¡Lástima! solo me queda envidiaros sanamente (si es que la envidia puede ser sana alguna vez) y desear que nos os tengáis que vender a nadie, sino que vendáis muchos ejemplares para rescatar vuestra alma del diablo ese que nos come el sueldo mes a mes.
    Por cierto, mi hipoteca me acompañará después de mi jubilación por unos años… poseía por el diablo como os decía antes.
    Un entrevista muy interesante, me ha gustado saber como se fue gestando esa pareja estupenda que formáis.
    Un abrazo.

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    1. Primero y principal: no te infravalores en absoluto, porque, para tener una prueba de que tus letras gustan a los demás, tan solo tienes que atender a los comentarios que copan tus entradas. No es que escribir un libro sea tarea fácil, aquí todos lo sabemos, pero los mimbres existen y somos muchos los que lo entendemos así.

      ¡No paramos de hablar de diablos e hipotecas en todo el entorno de esta entrada! Hemos abierto la caja de Pandora, no cabe duda… aunque antes ya lo hicieron los bancos por todos nosotros.
      Gracias por lo que nos toca, Estrella. ¡Un abrazo!

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  5. Hola, Adrián; hola, Carlos. Antes que nada: gracias por la propuesta.

    Yo estaría dispuesto a seguir escribiendo y madrugando para amamantar a mis historias; presto a continuar con la media vida de ermitaño que muchos acá en mi pueblucho semirrural me deben suponer. ¿Sufro por esto último? Por supuesto. Pero también sufro las patadas que recibo cuando juego fútbol.

    Por ‘suerte’ lo tuve muy claro desde un principio: una cosa es escribir, y otra -totalmente diferente- ser conocido o famoso (no ya querido) con tus obras. De hecho, terminé alejándome del círculo de escritores que frecuentaba (en la metrópolis) porque la gran mayoría ponía más empeño en publicar y en hacerse famoso que en escribir. Incluso muchos se llamaban y presentaban como escritores a pesar de llevar años sin escribir una sola página, solo por haber publicado alguna vez. ¿Diría Pelé actualmente de sí mismo que es un jugador de fútbol? (¿Por qué nadie se atreve a decir soy un exescritor, de ser así?)

    ‘Acabo’ de terminar (llevo varios meses en la corrección ‘final’) mi quinta novela (la primera que me atrevería a mostrar a otros sin demasiados temores/terrores) y constato en la Red, con inmenso asombro, como el cadáver que se levanta exitoso de una operación de resucitaje (lo prefiero a resucitación, tal vez por su cercanía a salvataje), tal vez debido a la influencia de feisbuc, instagram y otras fuentes de los pérfidos me-gusta, que la confusión entre escribir y ser querido/respetado/famoso ha aumentado exponencialmente.

    Ya no sé a qué escritor le sucedió que el editor que leyó su primer manuscrito lo rechazó sin leerlo, y ese mismo editor fue el primero en publicarlo después, cuando ganó el nobel, pero ¡también sin haber leído su obra! ¿Desea un ‘verdadero’ escritor algo así?

    Tener ‘éxito’, por lo menos comercial, con lo que se escribe, es un cisne negro (Nassim Taleb dixit): algo altamente improbable, pero que, cuando sucede, puede cambiar todo de raíz. Encima, ese éxito muchas veces no guarda ninguna relación directa con el resultado, con el esfuerzo invertido ni con el (posible) talento aplicado, así que trato de no desesperarme y de aceptar que, el solo hecho de vivir (y que, de paso, me permite escribir), ya es un cisne negro positivo en sí: un gran regalo caído del cielo. (Y ojo que soy ateo.)

    Suerte a todos. Que por lo menos un cisne negro ilumine vuestro camino escritoril y os abra más mundos. Saludos desde los arrabales de Colonia. HjV

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    1. Gracias por recoger el guante y animarte a aportar tus consideraciones sobre el asunto que habíamos propuesto. La verdad es que hay varios puntos interesantes en tu argumento, como el que versa sobre la existencia de autores que solo creen que lo son si publican una historia, aunque a efectos prácticos ya no escriban, o, más concretamente, que la inicial preocupación sea publicar y ser conocido como escritor antes incluso que el hecho de escribir (lo cual es un sinsentido).
      Muchas gracias por exponer tu razonamiento, Jorge. ¡Un saludo desde Elche!

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    1. ¡Muy bien visto, oye! Siendo famoso puedes publicar cualquier bodrio que te lo van a publicar igual y, por lo que sea, la gente lo va a comprar. Vamos a tener que estudiarnos eso de la fama, a ver cómo se hace.
      Lo de las hipotecas es que suele dejar una sonrisa en la cara, más que nada porque se ríe por no llorar… Gracias por pasarte, Nelida, y ¡cariños de vuelta!

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