El momento es Ahora

La espera es cruel. Como cuando una persona va a morir y lo sabe, pero ha decidido desasirse de tratamientos que le hacen sentir mal, de esas esperanzas que la animaban a seguir y que han terminado por desvanecerse, convirtiéndose en el peor de los desengaños. Como cuando la ilusión de la supervivencia se transforma en la certeza de una cuenta atrás imposible de detener y que significa, de la forma más literal que existe, el final. Como cuando se supone que un alma se desliga de la incertidumbre y acepta el ocaso en paz consigo misma, pero difícilmente puede ser así, sea o no un autoengaño. Cuando la vida se convierte en una contrarreloj con la compañía del dolor y la amargura, la espera hasta ese momento es cruel.

La espera es feliz. Como cuando alguien se compra un coche nuevo y cada día que pasa significa un día menos para tener entre sus manos un volante recién estrenado, mientras aspira el característico olor que despide un vehículo inédito: el suyo. Como cuando una persona espera a su pareja para darle una sorpresa que sabe a ciencia cierta que le va a encantar, y la aguarda con una sonrisa en los labios. Como cuando anticipa el entusiasmo que la otra mitad de su corazón va a emanar por todos sus poros, la espera hasta ese momento es feliz.

La espera es agridulce. Como cuando llega el aviso de que un ser querido ha sufrido un aparatoso accidente aunque milagrosamente ha salido ileso, pero aun se debe esperar para poder reunirse con él. La lógica alegría es incapaz de desbocarse, porque queda anulada para atreverse a brotar hasta comprobar en persona que dicho semejante se encuentra efectivamente indemne. El júbilo queda invalidado por el susto y la angustia no logra desvanecerse tras el ansiado encuentro, la espera hasta ese momento es agridulce.

La espera es vida. Como cuando a alguien le llega el estado de buena esperanza y solo cabe aguardar a que arribe dichoso el milagro de la vida. Como cuando un ser humano siente en su interior como, sin entender de qué manera lo consigue, está creando de la nada una persona en miniatura, y solo sabe aguantar con una impaciencia radiante el momento de conocerla sin que medie un monitor como sustituto del gozo por llegar. La espera hasta ese momento es, literalmente, vida.

La espera es eterna. Como cuando un escritor bisoño rezuma ilusión y éxtasis tras concluir su primera obra y, colmado de esperanzas, envía su manuscrito a varias editoriales. La expectación no va de la mano de la paciencia, y mientras una persigue un sempiterno crecimiento, la segunda se va agotando de la misma forma en que se escurre la arena entre los dedos. Unos días parecerán meses, unos meses parecerán años, y la ausencia de respuesta parecerá toda una vida y varias reencarnaciones. Todo ello sin contar que dicha demora en algún tipo de respuesta puede convertirse en perpetua… La espera hasta ese momento puede ser eterna.

La espera puede esperar. Los sueños de una persona siempre se disponen en cola por defecto, aguardando para cumplirse en el momento perfecto, en la situación adecuada, “en cuanto se pueda”: de manera inevitable, los sueños se postergan. Trágicamente sucede que, para la mayoría de personas, nunca llegará ese momento perfecto, dado que cada día de la vida presenta ventajas e inconvenientes, y esa circunstancia excelente que se aguarda para dar el paso y cumplir un sueño jamás acontecerá. Así que no esperes a ser demasiado mayor para disfrutar de esa ambición en plenitud, no esperes a que resulte tarde para culminarlo de la manera codiciada, no esperes a que se convierta en una obligación autoimpuesta a realizar antes de conocer la muerte, con tal de no quedarte con esa espina clavada.

No esperes. Jamás dejará de ser cierto que nunca es demasiado tarde para cumplir tus sueños, pero lo que no debes olvidar es que, al mismo tiempo, nunca es demasiado pronto para realizarlos y, porque no, crear otros nuevos para también conseguir alcanzarlos. La vida es demasiado larga para pasarla entera esperando, y demasiado corta para vivirla sin disfrutarla.

Anuncios

43 comentarios en “El momento es Ahora

  1. Pingback: El momento es Ahora – Manuel Aguilar

  2. ¡¡Excelente reflexión!! Me encantó, LCDOM… 🙂 😉 :*

    “Jamás dejará de ser cierto que nunca es demasiado tarde para cumplir tus sueños, pero lo que no debes olvidar es que, al mismo tiempo, nunca es demasiado pronto para realizarlos y, por qué no, crear otros nuevos para también conseguir alcanzarlos. La vida es demasiado larga para pasarla entera esperando, y demasiado corta para vivirla sin disfrutarla.”

    Como dicen por ahí: Si quieres que algo pase, haz que suceda… ¡¡Abrazo grandotototote hasta el otro mundo, jejej!!

    Qué rico estar de nuevo por estos parajes… 😉

    Le gusta a 1 persona

    1. Vemos que has regresado con fuerza a la blogosfera, sobre todo a comentar en el Otro Mundo para intentar recuperar tu galardón de seguidora con más comentarios en el blog LCDOM! Pero hemos de anunciarte que durante tu periplo sabático han habido varias personas que te han tomado la delantera en número de comentarios, no te va a resultar fácil recuperar tu trono ciberespacial…
      Ánimo, y un segundo abrazo aquí!

      Le gusta a 1 persona

  3. Pingback: El momento es Ahora – Site Title

  4. Una reflexión muy interesante…lo de que los días pueden parecer meses y los meses años me ha pasado. Por eso cuando se presenta la oportunidad no hay que dudar, cierto es que algo que anhelabas mucho cuando por fin llega o lo puedes realizar se valora mucho más: la paciencia tiene su recompensa. Saludos 🙂

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s