No me dejes caer

No me dejes caer. No importa como haya llegado a encontrarme en esa situación, en ese borde del abismo, en ese punto de no retorno del cual no pueda volver, tanto si decido despeñarme voluntariamente como si imprevisiblemente se desprende el suelo bajo mis pies. No importa si me he arrastrado allí por mi propio pie, si me ha remolcado la deriva o si han sido otros inicuos protagonistas los que me han empujado hasta ese maldito lugar. Solo debes saber que, si me ves implicado en esa triste realidad, solo existe una única opción por la que debes optar.

No me dejes caer. Aunque me deje llevar, aunque me encuentre tan sumamente cegado por la inconsciencia o la estupidez y quiera asomarme a ese abismo para, tras juguetear con un frágil equilibrio en el borde, dar un paso hacia adelante, ni se te ocurra permitírmelo. Puede que no sea culpa mía. Puede que los acontecimientos hayan decidido condenarme sin que yo lo mereciera, o que sean las personas alrededor las que, sean bienintencionadas o abyectamente viles, me hayan arrojado al saliente del oscuro precipicio. Puede que a ninguno de esos traidores les importe siquiera, o puede que se permitan quedarse en primera fila para ser testigos de excepción de la forma en que se despeña mi vida por una tenebrosa sima. Pero, por mucha gente que exista alrededor, esto no trata de ellos. Trata de que me estoy enfrentando al vacío más absoluto, y de que tú tienes que permanecer cerca para asegurarte de que no tropiezo antes de que hagas lo que tienes que hacer.

No me dejes caer. Vale, es cierto: puede que incluso en ese justo momento de la vida lo merezca. Puede que haya hecho méritos para sentir como me precipito hacia las profundas tinieblas sin que pueda ser considerado un castigo improcedente. Puede que me haya ganado con creces que nadie me salve de esa penitencia, que me haya granjeado inexorablemente el hecho de estrellarme contra una dolorosa realidad por culpa de no haber sabido gestionar con honradez la anterior. Puede que, aunque no lo haya hecho mal a propósito, merezca algún tipo de represalia. Pero no hallaré expiación alguna si no encuentro la opción de reparar lo que sea que haya estropeado. Si me doy de bruces contra el fondo del pozo, donde solo hay sombras, donde nada podré ver, no podré arreglar lo que he roto. Para conseguir redimirme, necesito que hagas una cosa por mí.

No me dejes caer. Puede que haya estado bramando que necesito ayuda día y noche, y tú hayas hecho caso omiso de mis alaridos porque no lo has entendido, o porque no me has creído, o porque te ha dado igual. Quizá te hayas acostumbrado a que me queje por todo y lo más adaptativo para ti haya sido convertir mis lamentos en una frívola parodia de Pedro y el lobo. Quizá me hayas escuchado decir tantas veces que estoy al borde del abismo y, al acudir a socorrerme, comprobases con indignación que simplemente necesitaba ser el centro de atención durante un rato. Y puede que sea al revés, puede que hayas obviado mis voces de socorro porque también tienes tu vida, tus problemas, y te dediques a ellos antes que a los míos, porque es lo que debes hacer para asegurar tu propia fortaleza y evitar ser tú la persona que sea vea amenazada con caer al abismo. Pero sea cual sea el motivo, da igual. Todo ese bagaje resulta irrelevante si, llegado el momento, intervienes como urgentemente necesito.

No me dejes caer. Puedo no haberte avisado nunca, puede que haya permanecido en silencio todo el tiempo, o toda la vida. Puede que, aunque sepas que me estoy acercando al abismo, no te pida ayuda, o la rechace cuando me la ofrezcas, o me ofenda y te eche en cara que no necesito ni tu auxilio ni el de nadie. Pero, por favor, a pesar de todo, no me abandones. Puede que reniegue porque en realidad quiera que me agarres aunque no te lo diga o te diga lo contrario, porque quizá en ese momento te esté implorando que me salves. Quizá creas que no te lo estoy pidiendo, quizá no me lo escuches decir, quizá esas palabras nunca broten de mi boca. Pero puede ser que esté suplicándote en silencio que me socorras simplemente porque no sepa gritar más fuerte, porque no sea capaz de bramar que necesito ayuda, porque me sea imposible rogarte desesperado que me cojas e impidas que mis pies traspasen el borde que me separa de la caída. Puede que el hecho de que mis labios permanezcan sellados mientras me estoy derrumbando se corresponda con el más descomunal y primario grito de ayuda. Te será más difícil darte cuenta así, pero si finalmente me descubres en mi desdicha, ayúdame aunque mi reacción sea negarme a que lo hagas, porque sabes que necesito que actúes y logres un único objetivo.

No me dejes caer. No me lo permitas porque probablemente si caigo, si me desmorono y me precipito a través de la más oscura de las simas eternas después de un doloroso y lacerante descenso, experimentando a continuación el más espantoso y tremendo de los impactos contra la desgarradora realidad que me envuelve, puede que nunca más sea capaz de levantarme e incorporarme de nuevo al mundo real. Puede que permanezca allí, en mi dolor, en mi vergüenza, en mi castigo, durante el resto de mi vida. Y eso es algo que no me puedes consentir. Ayúdame, ofréceme tu mano, excava un hueco en tu vida y empújame dentro para que no pueda escaparme y volver de nuevo al pie del precipicio. Escúchame si es lo que te pido, sácame de aquí si ves que me estoy consumiendo, lee lo que escribo si no sé contártelo de otra manera. Hazme compañía si es lo que necesito, o simplemente reside ahí para cuando lo haga. Pero ayúdame, ayúdame aunque lo que me ofrezcas ni siquiera parezca ayuda. Insúltame, échame en cara las cosas, consigue que reaccione aunque sea de manera brusca. Haz lo que sea.

Pero no me dejes caer.

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46 comentarios en “No me dejes caer

    1. Son dos palabras distintas, Carlos. Mientras ‘inicuo’ significaría algo así como injusto o no equitativo, ‘inocuo’ se refiere a algo inofensivo, como bien sabrás dado que es una palabra mucho más extendida.
      Muchas gracias por tus palabras (aparte de esas dos, claro!), otro abrazo para ti!

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    1. Hay gente con mayor facilidad para alejarse sola del abismo, otra con mayor facilidad para pedir ayuda, e incluso con mayor facilidad para levantarse, pero… no todos pueden disfrutar de una o varias de esas aptitudes. Esperemos que, como dices, siempre exista alguien que no deje caer a esa persona para que así pueda alzar el vuelo.
      Gracias por tu comentario, María del Mar, besos!

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  1. Pingback: No me dejes caer | Mi pluma, tu pluma

    1. Quizá exista un problema en eso último que enuncias. Hay personas capaces de caer y levantarse por sí solas, y otras personas que caen y aunque les cuesta finalmente se recuperan. Pero también hay seres humanos que caen y, una vez en el fondo, son incapaces de volver a levantarse. Ojalá todas las personas renacieran renovadas, porque en teoría caer está permitido y levantarse es obligatorio, pero no todos saben hacerlo.
      Muchas gracias por el comentario, Nelida, un saludo!

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  2. …ese laberinto donde los sentimientos nos encajonan no son perfectos pero son tan nuestros como el juguetear con el fin, un fin, de todos los fines, las escusas concluyentes dejan de ser irreverentes cuando la conciencia las orienta, buen trazo a temporal, y sin mas que pedir sin piedad.

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    1. Quién sabe, hay tantas formas de caer que a veces quien no nos quiere dejar asomarnos al abismo igual ni se dé cuenta, aunque también puede ser que nosotros mismos lo ocultemos hasta que nos vemos suspendidos. En fin, lo importante es tenerlos ahí antes del mismo momento de caer, para que ambas manos se junten y ninguna se precipite al vacío.
      Gracias a ti por tus palabras, un abrazo!

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  3. No me dejes caer, tiéndeme tus brazos y sujétame… y si no lo consigues, tírame una cuerda donde asirme y sácame.
    Muchas veces necesitamos ayuda y no sabemos como pedirla, callamos, aguantamos y quien nos rodea piensa que somos fuertes y no les necesitamos. Y quizá estamos pidiendo ayuda a gritos.
    Un escrito con mucha verdad.
    Por cierto, tengo vuestro libro. Aún no lo he leído así que no os puedo decir mi impresión. Ahora que voy a tener unos días un poco más libres me pondré con él.
    Un abrazo.

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    1. Ya lo has dicho tú: a veces, cuando nos encontramos al borde del abismo, permanecemos en silencio porque no sabemos gritar más fuerte que eso. Bendita fortuna del que es capaz de pedir auxilio cuando la necesita.
      Por otra parte, muchas gracias por darle una oportunidad al Otro Mundo, estamos encantadísimos de que nuestra criatura esté haciendo las Castillas tras salir de su cuna.
      Gracias por el comentario también, Estrella, un abrazo!

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  4. En la vida que llevamos, es muy fácil caer, errar, y entrar en contradicciones.
    Nuestra meta, a pesar de los contratiempos, debe ser el llegar al final, con
    satisfacción y en paz con uno mismo. Disfrutar de un afecto sincero, nunca
    representará una pérdida de tiempo.
    Un saludo

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  5. Me he emocionado con estas palabras, por haberme sentido en ambos lugares alguna vez. Gracias por este “ruego” tan hermoso y sentido. Y rematar con Coldplay ha sido un gran acierto, al menos para mi corazón.
    Abrazos de los míos, bellos escritores. 🙂

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    1. Sea como sea, nos alegramos de que no hayas caído o no te dejaran caer, y si lo hiciste, de que lograses levantarte o que te levantaran.
      Respecto a las otras cuestiones, una sí y otra no. Incluir a Coldplay en una entrada siempre va a constituir un acierto, en esa coincidimos. En lo que no estamos de acuerdo es en eso de que seamos bellos escritores: deberías haber afirmado MUY bellos escritores, además de muy humildes también.
      Bueno, o no…
      Muchas gracias por pasarte como siempre, Poli, abrazos de los tuyos para ti también!

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      1. Ajajajaja, tienen razón. ¡El “MUY” en este contexto es MUY importante! 😉
        Las letras de Coldplay me parecen exquisitas, tanto como las vuestras, ya te digo!
        Gracias por responder siempre.
        Abrazos extrassss, nuevamente.

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      2. Ten en cuenta que si no respondiéramos a los comentarios no seríamos MUY bellos escritores, así que estamos obligados a ello para mantener nuestro estatus.
        Extraoficialmente, la verdad es que son los personajes de LCDOM los que nos obligan, casi siempre están insistiendo una y otra vez con la eterna cantinela: “contestadle a Poli, contestadle ya, que contestéis a Poli, que lo hagáis ya o nos vamos del libro…”. En realidad solo respondemos porque se ponen pesados, pero eso también vale, ¿no?
        Venga, sobredosis de abrazos para todos, que somos MUY bellos!

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      3. Ahhh, ya voy entendiendo. La idea es no perder la imagen: el “MUY” no debe perderse por nada del mundo… y si esos del otro mundo exigen, pues nada: hay que hacerles caso, jaja.
        Los míos son igual de pesados, no veo la hora de que salgan a la luz así me obligan a conectarme con MUY bellos escritores como ustedes (vosotros, bueno, que seguro “ellos” me entendien igual, no?)
        :-P.
        Abrazos de los infinitos para todos (personajes y autores MUY bellos)

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  6. Bonjour ou Bonsoir LASCRONICAS

    La plus belle des choses que tu possèdes

    Sait ce nouveau jour

    Alors sois heureux ou heureuse

    Aujourd’hui il est à toi

    Décide toi même de ce que tu veux faire

    Travail ou loisir

    Ce jour vis le , emplie le , chante lui ton bonheur

    Dis à ce jour que tu l’aimes et profite d’être là Pour Ce Jour

    Gros bisous Bernard

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  7. Pingback: No me dejes caer – Site Title

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