Teclado bloqueado

Pocos son los afortunados que aún no han concluido sus vacaciones de verano. Ellos son los que disfrutan ahora de los días de sol, al menos en esta península cuya última movilización de la Pangea decidió colocar en el hemisferio norte.

Y otros retornaron a la imposibilidad de revivir ese reciente solaz. Volvieron los días de convulsión, de estrés, de ese fenómeno llamado síndrome postvacacional que siempre había existido, pero ningún profesional había bautizado hasta pocos años atrás. Es tristeza que, en continuo movimiento, decide mutar en depresión. Es apatía que decide travestirse en desidia. Días aún soleados pero grises, nublados para la percepción de un cerebro apesadumbrado, un cerebro en el que, en algunos casos, se puede presumir una dicotomía abrumada por el desconsuelo. Porque el cerebro puede estar funcionando para realizar las tareas de su empleo, pero sus neuronas pueden seguir de vacaciones sin haber obtenido permiso para ello.

El teclado está bloqueado. Posee un campo de fuerza que impide que de tus dedos consigan brotar palabras, que prohíbe que las teclas sean presionadas, que posibilita que las letras que lo forman permanezcan impolutas porque hay un cerebro incapaz de encontrar una mísera frase que dé lugar a otra que consiga continuarla. Y aunque alguna oración sea capaz de plasmarse en esa ficticia página en blanco, es borrada a los pocos (o muchos) instantes de nacer, porque parece carecer de un verdadero sentido o de un mínimo de talento. Es imposible. No es el teclado el que parece no funcionar. Son los neurotransmisores que saltaban de neurona en neurona los que parecen haberse suicidado, y por ese mismo acontecimiento serán incapaces de volver.

Finalmente, hay que asumir que has perdido. Deseas que solo haya sido esa batalla, pero inconscientemente te atemorizas, te aterras más bien, ante el hecho de que te hayan defenestrado por completo en dicha guerra. El teclado está bloqueado, y te horroriza. Es entonces, cuando eres incapaz de hacerlo, el momento de encontrar a alguien que te convenza.

Yo creo que el bloqueo de escritor existe. Un día te sientas ante la página o la pantalla en blanco para escribir y así siguen, en blanco. Tu cerebro se ha quedado mudo y se niega a comunicarse contigo.

Pero también creo que el 90% de las veces que los escritores decimos “estoy bloqueado”, en realidad deberíamos decir “tengo miedo a no ser suficientemente bueno”, “tengo miedo a tener una buena idea y desperdiciarla por mi falta de talento”, “tengo miedo a exponer mis pensamientos más íntimos al escrutinio del público”, “tengo miedo a no ser tan bueno como creo que soy”, “tengo miedo a que todos los que me dicen que me busque un trabajo serio tengan razón”, “tengo miedo a que en la primera entrevista que me hagan en televisión empiece a balbucear, y el mundo entero descubra que en realidad soy idiota”, “ahora mismo me apetece más ir a los billares con los colegas que romperme la cabeza buscando el adjetivo perfecto”, etc., etc.”

Quizá el fragmento escogido no sea alentador, pero ha sido aislado a conciencia. Tener miedo es normal; tener miedo es humano. Pero la propia experiencia nos tiene que haber enseñado en alguna ocasión que el miedo se puede superar. Ya fuiste capaz de plasmar todos tus pensamientos en un folio en blanco una, alguna, pocas, muchas e innumerables veces: eso demuestra que eres capaz de hacerlo de nuevo. ¿Por qué piensas que en el asunto que nos concierne tu mejor tú no está por llegar en esa página vacía que cree estar venciéndote?

¿Cuántas veces has conseguido someter ya a ese desafiante teclado bloqueado?

¿Todavía no te has dado cuenta de que ese espectáculo conseguirá continuar?

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71 comentarios en “Teclado bloqueado

  1. Voy a dar un consejo que yo mismo no suelo seguir. Ya sabes, aquello de “Haz lo que digo y no lo que hago” 🙂

    La mejor forma de salir del bloqueo es escribiendo. hay que ponerse ante el cuaderno, ante el teclado, y emborronar líneas, una tras otra, hasta que las historias y la forma de contarlas vuelvan a surgir. No vale con imaginarlas en la cabeza: hay que escribirlas.

    Y, en algún momento, vuelve a valer la pena.

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    1. Desde luego es un consejo de “Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago”, porque es el que todos decimos a los demás pero después nos lo pasamos por el forro a la hora de aplicárnoslo (y tú además nos lo has confesado!). De todas formas, en esta ocasión te hemos hecho caso incluso antes de ser aconsejados, puesto que esta propia entrada es fruto de ese escribir una frase tras otra aunque no parecieran valer la pena (e incluso ahora nos siguen pareciendo malas). A la postre tienes razón: hay que escribir, hay que seguir, y algo saldrá en algún momento. El bloqueo nace, estorba, y siempre muere aunque no quiera.
      Gracias por el consejo, un saludo!

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      1. Y Sarah está en lo cierto, y eso sería lo ideal, por supuesto. El problema es cuando el bloqueo te impide comenzar siquiera, y esa página en blanco te impide seguir pensando. Ahora bien, ese bloqueo tan profundo en algún momento comienza a desvanecerse, y es en ese entonces cuando Sarah tiene toda la razón del mundo.
        O quizá no, no sé… es una opinión propia, y claro, puede ser errónea. Pero para eso está internet, para compartir opiniones.
        Muchas gracias por tu comentario, un saludo!

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    1. En realidad, la disección del miedo referido es ajena al Otro Mundo. El enlace al texto que lo trata está en la frase inmediatamente anterior ‘el momento de encontrar a alguien que te convenza’, porque necesitábamos que en esta ocasión fuera el escrito de ‘Tinta al sol’ quién nos ayudara a superar ese miedo. Te anexamos directamente aquí el enlace al texto original:
      http://www.tintaalsol.com/2010/01/10-trucos-para-superar-el-bloqueo-de-escritor/

      Un saludo!

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  2. Pingback: Teclado bloqueado | ' Ace Friends News '

  3. Guau… me encantó lo que escribiste. Mi temor más grande es olvidar el español o no mejorarlo. Fui criada entre dos lenguajes y al final el inglés domino. Pero en la prepa realize que el español fue mi primer lenguaje y decidí aprenderlo un poco más. No es nada fácil cuando existen mexicanismos y aun peor cuando reemplazan la forma correcta del español. Tampoco es fácil cuando mucha de tu familia o amistades no lo hablan en forma correcta. Aun pienso que lo hablo y escribo pésimo pero no me rindo. Blogs como el tuyo me recuerdan lo hermoso y profundo del español. Me inspiran a explorar nuevas palabras para anotar lo mio… lo personal. Mil gracias!!!

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    1. Debe ser realmente difícil intentar mejorar en un idioma en un entorno tan adverso como el que tienes tú, pero no tienes razón cuando dices que tu español redactado es pésimo: en tu comentario apenas faltan un par de acentos, y el único barbarismo que has escrito es ‘realize’ en vez de traducirlo como “me di cuenta”. Por lo demás está casi perfecto, ¡así que ni se te ocurra volver a decir que tu español escrito es pésimo!
      Estamos encantados de que nuestro blog te sirva de ayuda para intentar superarte y dominar por completo el español, porque conocer varios idiomas es algo muy bonito y enriquecedor. La verdad es que creemos que muchas de nuestras entradas te servirán para lo que pretendes puesto que solemos utilizar un buen número de palabras distintas cada vez que escribimos, por lo que seguramente te serviría para ampliar más vocabulario. Además, nos encantaría formar parte de tu desarrollo personal: ayudar a alguien a conseguir sus metas siempre es un motivo del cual poder enorgullecerse.
      Muchas gracias por tu comentario, Carolina, y mucho ánimo en tu empresa: estamos convencidos de que conseguirás lo que te propones. ¡Un abrazo!

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  4. De acuerdo con las reflexiones sobre el bloqueo y/o miedo. Personalmente, y aunque no he sufrido nunca un bloqueo sino más bien cansancio mental, me obligo a seguir la máxima parafraseada de(creo que fue) Gaiman: todos los días, escribir unas mil palabras, sea como sea; luego, se revisarán y, si no son buenas, se cambian o se borran.

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    1. La impresión es que las palabras de Gaiman son las correctas; eso sí, pienso que existe cierto matiz a tener en cuenta. En la teoría es una solución de aplicabilidad universal, pero en la práctica se deja fuera a los escritores bloqueados que son excesivamente perfeccionistas, cuya naturaleza les impide empezar a escribir algo sabiendo, que en el fondo, ese algo no llegará a ninguna parte. Es una opinión personal y por tanto puede ser errónea, claro. Ahora bien, sea como fuere, el consejo de Gaiman es digno de intentar seguir, claramente.
      Muchas gracias por el comentario, un saludo!

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  5. Teclado blo-que-a-do. Ahora están muy caros, o sea cambiarlo. Si el bloqueo es mental ¡cuernos! No doy consejos. ¿Qué hago yo para mi interior de alli mismo?. Dejo pasar a mi vecino del perrito, sombrero y guayabera y le insulto, a ese que mira como mi mujer cuelga mis calzones de color rojo comprados en los gitanos ¡Oh! ya me he enrollado… el teclado -digo mi cabeza – se ha desbloquedo. Pero que narices, los 2 son jovenes 4 cubatas y señoras o señores apretados de seduccion y -teclado desbloqueado. Ya me dirán si funciona, lo de insultar al vecino si -fun-ci-o-na. pero seguro que no teneis cerca a un quinqui de guayabera y perro. 0-1 ya llevo una ventaja saludos -j re

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    1. Bueno, no dejan de ser ideas realizables. Un tanto aleatorias quizás, pero el tema de los cubatas puede que tenga algo de fundamento contra el bloqueo, o al menos contra algún tipo de bloqueo, aunque este no tenga nada que ver con teclados ni demás inputs informáticos. En resumidas cuentas, tamizaremos estos consejos, y a ver qué dice el oráculo. Un saludo!

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  6. El articulo presenta muy bien la incertidumbre de la vida en cambio constante. Pero esto es si la vida no es vivida desde el campo de la inteligencia creativa. Eso que dice el articulo no es la realidad de las personas autorrealizadas, que viven la plenitud de su Ser Interior, apenas. un pequeño 5% de la población que tiene este nivel que es el derecho de todos. Mas sobre como llegar a ese nivel aquí
    http://www.meditaciontrascendental.es/

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  7. Vaya, en este post se describe exactamente lo que siento en esos casos. Suelo posponer el momento de sentarme frente a la hoja, porque escribo primero a lapiz, pero el lapiz tambien se me bloquea. Muchas veces la solucion es escribir de cualquier cosa, ir improvisando una historia a partir de la primera oracion que me venga a la cabeza. A veces incluso resulta en un cuento bastante aceptable, a veces en nada, pero ese tipo de asociacion de ideas ayuda mucho, por lo menos en mi caso.
    Por cierto, interesante blog. Desde ya lo sigo.
    Saludos

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    1. Describes que en ocasiones, incluso como mero ejercicio para desbloquearte, consigues como resultado cuentos que resultan aceptables… A nosotros no nos pasa, con lo cual nos parece digno de mención. Cada vez que intentamos salir del paso, el producto dista mucho de ser algo reseñable, así que te damos la enhorabuena por ser capaz de convertir un bloqueo en una oportunidad.
      Muchas gracias por tu comentario, Alexy, indagaremos por esas ventanas. Un saludo!

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      1. Bueno, tambien debo aclarar que lo de aceptable o no es algo subjetivo, pero si en medio de la improvisacion das con una historia que merece la pena ser contada, entonces hay que ir con todo. Tal vez lo que ustedes necesitan en esos casos es más confianza, lo importante es que cada línea que ustedes escriben es única, más en los casos de bloqueo creativo, porque la mente queda tan en blanco que ni siquiera puedes imitar a tus escritores favoritos o peliculas que ves. Yo creo que tienes mucha razón en lo que comentas, el bloqueo puede ser una oportunidad para crear cosas realmente originales, solo hay que mantenerse fuerte y seguir escribiendo.
        Saludos a ustedes. Nos leemos.

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  8. Mauricio Psy

    Pues yo estuve bloqueado como diez años más o menos. Era sentarse a escribir, alzar los hombros y decir “Bah! Para qué esforzarse”. Principalmente mis decepciones eran por qué el sobrevivir me quitaba tiempo para el vivir, y luego ya se volvió costumbre. Ahora me dieron ganas de nuevo y me lo propuse. Cree el Blog para tener algo que “me obligara” a escribir y pues… hasta el momento ha servido. He sacado un montoncito de cosas nuevas y espero poder terminar todas aquellas que deje en su tiempo pendiente.
    Aparte que lo mensajes y saber que alguien esta leyendo, de verdad, por gusto y por voluntad propia aquello que escribes ayuda mucho a echarle adelante.

    P.S. Es verdad, con Queen no hay como fallar para apoyar algo.

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    1. Vaya, es algo realmente digno de mención no solo cuando un bloqueo dura tan ingente cantidad de años, sino también lograr escaparse del pozo de inactividad literaria tras toda una década, ¡enhorabuena! Y desde luego llevas toda la razón en lo de que saber que hay alguien al otro lado que, efectivamente, está ahí e interacciona con tus palabras es un plus de motivación.
      Muchas gracias por tu comentario, un saludo!

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  9. La mayoría de nosotros tenemos un nivel de exigencia tan alto, incluso sobre nosotros mismos, fruto de las programaciones que nos han inculcado en la infancia, que no nos permitimos ser lo que somos y dejarnos fluir de forma natural. Mi opinión desde mi experiencia es que si somos capaces de expresar simplemente lo que sentimos, entonces no habrá bloqueos en las cosas que hagamos, incluso a la hora de expresar con la escritura nos sentiremos libres.

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    1. Es cierto que el nivel de exigencia es el que no nos deja a veces fluir y expresarnos, totalmente de acuerdo. Por otra parte, quizá el bloqueo sea menor cuando tratamos de expresar simplemente lo que sentimos como bien dices, que cuando intentamos crear relatos que partan de la nada como parte de un proceso literario, como fundamentalmente era la idea que queríamos compartir, aunque bien es cierto que la entrada no especifica ninguno de los dos casos. De cualquier modo, estamos completamente de acuerdo en que escribiendo lo que sentimos es complicado que brote dicho bloqueo.
      Muchas gracias por tu comentario, Anita, y felicidades por tu blog. Un saludo!

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    1. Cierto, tendríamos que ser más indulgentes con nosotros mismos al menos a la hora de iniciar el proceso creativo, y poder superar de buenas a primeras el bloqueo, porque siempre estamos a tiempo de rectificar nuestros pasos. Pero somos así, humanos al fin y al cabo…
      Muchas gracias por tu comentario, LuLu, un saludo!

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  10. En alguno de los comentarios he leído que no existe bloqueo cuando hablas de sentimientos, pero creo que no es exactamente así, yo escribo siempre sobre mí, experiencias o sentimientos propios y he sentido ese bloqueo en algunas ocasiones. ¿Que el bloqueo es distinto? puede ser, sabes de qué escribir, pero no te salen las palabras, no tienen consistencia, ni son gratas al oído, no tienen ritmo, ni son sonoras, en fin, que el resultado no satisface nada…y entonces lo dejas para otro momento en que las neuromas estén más despiertas.
    Interesante entrada y también los diferentes comentarios.
    Un abrazo.

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    1. Tienes razón en que hemos elaborado en los comentarios de esta entrada un compendio de pensamientos sobre el bloqueo algo heterogéneo. Personalmente me parece que, respecto al comentario al que haces referencia, todos tenemos parte de razón, o así lo veo yo. Es decir, se aludía al hecho de que el perfeccionamiento que buscamos en la expresión de nuestras ideas es lo que acaba por bloquearnos a la hora de exponer adecuadamente lo que sentimos, bloqueo que es distinto como dices del que aparece en el proceso creativo de una historia inexistente que se pretende crear de la nada. Que el afán de plasmar exactamente lo que sentimos, que por definición es complicado lo de traducir sentimientos a palabras, a veces nos obliga a rendirnos porque no somos capaces de reproducirlo tan inequívocamente como deseamos. Creo que es la idea que expresas y con la que estoy muy de acuerdo, aunque a la vez pueda defender que me parezca un tipo de bloqueo más resoluble que el de creación de ficción.
      Muchas gracias por el comentario, un abrazo de vuelta!

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  11. Me gusta esta entrada -la primera que leo de tu blog-, pues se trata de uno de los temas o situaciones a la que los escritores más le temen: el bloqueo para escribir.
    Trabajo en algo que me permite conocer gente casi todos los días, personas con discapacidades de todo tipo (no me gusta la palabra discapacitado/a, en inglés se puede decir “more challenged people”, que prefiero) y raramente encuentro en ellas bloqueo para aquello que se proponen conseguir.
    Sabemos que hay mucho lugar común en torno a los discapacitados, como en casi todos los temas que permiten cierta “sensiblería”, pero una cosa es verdad en muchos de los casos que he visto, mientras cuentes con menos posibilidades u oportunidades, aquello que tienes o puedes obtener, aun cuando no sea lo mejor, tal vez ni siquiera “lo normal”, se convierte en obsesivo y no hay espacio para bloqueos. Cuando la necesidad es imperiosa el bloqueo es algo extraño.

    Tal vez sea extremo poner en un mismo plano el bloqueo literario con la necesidad de una persona por superar determinadas condiciones adversas, pero al leer tu entrada, lo siguiente me hizo pensar “Pero también creo que el 90% de las veces que los escritores decimos “estoy bloqueado”, en realidad deberíamos decir “tengo miedo a no ser suficientemente bueno”, porque creo que hay un fondo narcisista en aquel que quiere ser escritor (y en los escritores) que es lo que produce el bloqueo.
    El tema es –tal vez- largo y profundo y este posiblemente no sea el lugar apropiado, pero solo me queda decir que, como ejercicio, si queremos ser escritores deberíamos probar sentirnos como discapacitados, como personas sin otro remedio que luchar; una vida que busca, no el éxito o el fracaso, sino la satisfacción de los logros pequeños, del esfuerzo cotidiano y de la dura competición, pero contra uno mismo, contra nuestras limitaciones. Tal vez esto ayude a relajar un poco el narcisismo del intelectual/escritor, del ser importantes, de tener la razón. Tal vez esto, de algún modo, disuelva el bloqueo. No sé.
    Saludos desde Australia

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    1. Si tenemos que exponer una opinión al respecto, en realidad creemos que llevas la razón en lo que dices. Cuando la necesidad te obliga tienes que pasar por encima de la dificultad, o será ella la que pase por encima de ti, y en dicho contexto uno se fuerza a actuar con mucho más ahínco. En ello estamos de acuerdo.
      Por otro lado, tenemos cierta discrepancia en lo que se refiere a la consecuencia de la satisfacción de logros respecto al escritor bloqueado, circunscribiéndonos exclusivamente a ese rol, al del autor narcisista. Pongamos que el mismo es un profesional, que se ve en la tesitura de tener que escribir un artículo/entrada/capítulo semanal y que dependa de ello para vivir. Imaginemos que es un buen escritor, perfeccionista con su obra, narcisista, y que se ve súbitamente envuelto en ese maldito bloqueo creativo del que no puede salir. Como su vida depende de ello tiene que luchar por conseguir esos logros, y sin duda acabara por componer un trabajo cada semana, uno que no le parecerá digno de sus manos, pero lo logrará. Sabrá que ese trabajo no es bueno, su autoestima lo nota, pero lo seguirá haciendo y le seguirá funcionando. Sabe que se ha convertido en un escritor del montón, pero eso es lo que le ha servido para seguir adelante. ¿Puede la rutina, que le funciona para vivir, eliminar su talento, o al menos soterrarlo lo suficientemente profundo como para no esforzarse en volverlo a desenterrar?
      Me da la impresión de que no me estoy expresando adecuadamente, pero creo que vengo a decir que un escritor profesional, si disolviera el bloqueo con la satisfacción de ese logro cotidiano, importante y urgente, pero quizá sin brillo, ¿no podría llegar a ser contraproducente para un autor que realmente posea talento?
      Como decía, mi argumentación solo se circunscribía al apartado del bloqueo literario, puesto que ya estábamos de acuerdo en los cimientos anteriores. Aunque a una persona no le guste el pescado, si acaba náufrago en una isla desierta y solo puede disponer de dicho alimento, se comerá a bocados el pez vivo .
      Muchas gracias por el comentario y la reflexión, Javier. Un saludo!

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      1. Hablas del bloqueo del escritor profesional y que, además, haya un posible conflicto con su talento ocasionado por la obligación de producir una texto semanal –según tu ejemplo- para sobrevivir. Te preguntas si ese trabajo cotidiano, obligatorio, no será tal vez contraproducente para el escritor de talento.
        Ese escritor que tiene la suerte de escribir para ganarse la vida es un profesional privilegiado y se espera de él que sea capaz de producir un texto, al menos, decente (semanal, mensual o diario) sin perjuicio para su talento.
        Los escritores profesionales tienen obligaciones, se les paga para hacer lo que hacen, y muchos de ellos están muy agradecidos (yo lo estaría, sin duda, si tuviese que escribir un artículo semanal y me pagasen bien). Que los escritores profesionales vean comprometido su talento por su trabajo en un diario o en una revista me parece raro. Los diarios y las revistas han sido y son los mejores talleres de escritura para un escritor novel. Está claro que una vez que ya no necesite trabajar, y se pueda ganar la vida con el rendimiento económico de sus libros, el escritor dejará de escribir por cuenta ajena.
        Por otra parte, creo que hay que hacer un alto para hablar del narcisismo, pues tú lo usas como sinónimo de perfeccionismo.
        El perfeccionista no es necesariamente narcisista. De hecho, el perfeccionista puede desear que algo que produce no lleve su nombre, ni salir por ninguna parte, a pesar de que se sienta satisfecho con su trabajo. Ha habido un buen número de escritores que firmaron sus libros con seudónimo -hasta hoy es difícil saber quién estaba detrás de aquellas obras- y otros que ni siquiera se molestaron en firmar nada y nos han llegado como anónimos.
        La imagen, en el narcisismo, es central. La idea de uno mismo, aquello que queremos que los otros piensen o sientan de nosotros, la idea de trascendencia, es casi una obsesión en el narcisismo. El quedar en la memoria de los otros.
        Mientras el escritor narcisista escribe fundamentalmente para ser alabado o reconocido, para dar que hablar, su bloqueo, su frustración, suele ser debido a no conseguir estos fines; el perfeccionista trabaja con minuciosidad obsesiva, le preocupa el cómo, el proceso, los detalles de aquello que tiene en mente y cómo se va plasmando, y su bloqueo se puede presentar tal vez por agotamiento o por saturación.
        El narcisismo produce la falsa necesidad de apariencia para ser considerado valioso. Nuestra sociedad promueve el narcisismo y lo usa como instrumento para esclavizar a los individuos a una carrera por la notoriedad que me parece absurda cuando no ridícula.
        No sé si ha habido otra época en la que el hombre haya tenido tanto miedo a estar solo, a no ser reconocido, al anonimato, como la nuestra.
        Creo que el bloqueo literario existe, como bien dijiste en tu texto, y que el 90% de las veces es por aquello que mencionas: “tengo miedo a no ser suficientemente bueno” “tengo miedo a tener una idea y desperdiciarla por mi falta de talento” “tengo miedo a no ser tan bueno como creo que soy”. Veo en allí los elementos sobre los que me baso para decir que el bloqueo de muchos escritores es ocasionado por el narcisismo. Esto no es bueno ni malo, no se trata de una calificación moral, simplemente señalar el hecho de que, frente al trabajo de escribir, se haya superpuesto la figura del escritor a su obra. El escritor como ser público, como personaje de los medios de comunicación.
        Si tratamos de escribir aquello que nos gustaría leer –lugar común que me parece acertado-, tal vez nos tome tiempo y esfuerzo, pero seguro que conseguimos algo bueno. Si en ese proceso nos bloqueamos, que no sea por miedo a no ser tan bueno como uno cree que es, sino por la insistencia en tratar de conseguir ese texto que nos emocionaría o nos cambiaría si lo llegásemos a leer.
        Saludos

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      2. Entiendo el razonamiento respecto al ejemplo expuesto, quizá un poco burdo, pero espero que válido como planteamiento. Sigo en discrepancia con algunos de esos argumentos. Está claro que de alguien que se gana la vida escribiendo se espera que produzca textos sin perjuicio para su talento, estoy de acuerdo; ahora bien, no creo que el hecho de que un escritor profesional vea comprometido su talento por un quehacer más cotidiano que el de un proceso creativo a más largo plazo sea tan raro, ni mucho menos. Pienso que ocurre en trabajos de todo tipo que, cuando un empleado convierte en rutina su responsabilidad, su esfuerzo baja enteros, y ello puede afectar a su pericia o a sus ganas de esmerarse. Un empleado de oficina puede dejarse la piel para realizar el trabajo de la forma más eficiente posible, y tras un tiempo prolongado en su empleo convertido en rutina, lo realiza sin más con tal de quitárselo de encima, eso a veces pasa. Quién trabaja cara al público es susceptible de padecer despersonalización tras un tiempo prolongado en su empleo, y ello causa que en ocasiones acabe por tratar a su usuario/cliente de forma inadecuada, eso a veces pasa. Algunas personas dejan de esforzarse cuando su trabajo se convierte en rutina, y no pienso que alguien que se gane la vida plasmando ideas por escrito no sea susceptible a ello. Los escritores suelen tener bloqueos, independientemente de que su talento sea nulo o desmesurado, y si uno, inmerso en un bloqueo creativo, comienza a escribir cualquier cosa para salir del paso, consigue que ese trabajo intrascendente cuele y lo convierte en rutina, no veo por qué no cabría la posibilidad de que, como cualquier otro trabajador, acabe por acomodarse y deje de esforzarse para llegar a otras lides. Entiendo que es una profesión singular, pero no creo que ello implique que esa persona que es escritor no pueda ser susceptible a aquello que lo son otras personas dedicadas a otras profesiones.

        Con relación a lo que comentas sobre el error de haber empleado como sinónimos perfeccionista y narcisista, creo que tienes toda la razón en que pude utilizar mal dichos términos. Ya dije que me parecía no estar explicándome adecuadamente, y por lo visto era cierto. Evidentemente coincido contigo, no son sinónimos, ni mucho menos, si di a entender eso se trata de un error de expresión o directamente confusión mental en aquel momento. Lo que sí defiendo es que el perfeccionismo y el narcisismo son totalmente complementarios. Un escritor puede ser inconmensurablemente minucioso en su obra tanto en la forma como en el fondo, y también preocuparse por el hecho de que si ese trabajo no es todo lo perfecto que su potencial dicta que puede llegar a ser, entonces ni su obra ni él serán reconocidos. Un narcisista puede entender que, para trascender, su trabajo debe ser el mejor posible, y actuar en consecuencia con su escrito, pulirlo para que este consiga que trascienda, porque de él depende que su imagen sea alabada.

        Un saludo.

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  12. Si consideramos el talento como la aptitud para desempeñarnos en un trabajo o profesión, entonces, un escritor que necesita para sobrevivir trabajar en una revista o en un diario -por ejemplo- y, por lo tanto, tenga que escribir ¿pone en peligro su talento? Un funcionario público puede tener talento para desempeñarse como tal –digamos que no es la mayoría-, no hay duda de eso, pero su trabajo no implica un proceso creativo –aun cuando se quiera estirar mucho el concepto de creatividad-. Comparar al trabajador de una fábrica con un escultor se puede hacer, pero entonces hay que centrar el tema, porqué se los compara.
    El talento, para mí, no se ve disminuido con el trabajo diario en el caso de un escritor creativo (el tipo de escritor del que estemos hablando es importante) Es posible que un escritor tenga un empleo rutinario, pero eso no debe, necesariamente, afectar su talento para escribir. Me explico.
    Sabemos que, como en todo arte, escribir requiere saber usar instrumentos (palabras) y técnicas. Esto es así porque estos conocimientos técnicos permiten en la práctica que podamos expresar nuestras ideas con más solvencia, claridad, y conseguir nuestros objetivos contando con más y mejores instrumentos, etc. Todos podemos jugar al ajedrez, pero cuando nos enfrentamos a un profesional nos damos cuenta hasta qué punto somos amateurs. Podremos ser muy creativos en el tablero, pero nuestras posibilidades de ganar son mínimas.
    El escritor creativo requiere del conocimiento a fondo de los rudimentos de este tipo de trabajo, mucha práctica y, trabajar en algo relacionado con la escritura suele ser de gran ayuda, cuando no una escuela de aprendizaje.
    Por otra parte, el trabajo repetitivo tiene la posibilidad de deshumanizar a quien se vea sometido a este de forma constante. Kafka –entre otros- nos lo dijo de muchas formas. El propio Franz era empleado administrativo y sabía bien de lo que hablaba.
    La rutina es la norma en la sociedad. Es decir, la despersonalizacion. Trabajamos para “ganarnos la vida”, se dice, cuando lo que sucede es la deshumanización. Le pasa a muchas personas, y creo que vivimos en una sociedad en la que este proceso de deshumanización se ha conseguido con el mayor de los éxitos pues es el propio empleado el que busca esclavizarse, etc. Se habla tanto de esto que ya es casi un lugar común, lo terrible es que se haga poco para salir de este grave problema pero, en fin, es tema para otra discusión.
    Si el escritor creativo cae en la rutina debido a su trabajo para sobrevivir se debe, creo, a que aún no ha alcanzado el nivel suficiente de organización de su trabajo (cosa difícil, por cierto, cuando hay que trabajar 8 horas diarias, pero no imposible) y producir una obra independiente de aquello que le permite sobrevivir. Los motivos son tan variados como los individuos.

    La creatividad es un tema aparte. Hay gente creativa que no tiene conocimientos técnicos y muchas veces no son capaces de plasmar sus ideas o emociones como ellos desearían o como desearíamos los lectores. Como sabemos, Picasso era capaz de pintar como los clásicos pero sus cuadros tienen poco que ver con ese estilo, el creó el suyo y pasó a la historia como uno de los más grandes pintores, pero tuvo que aprender esas técnicas para poder expresarse como él quería.

    Dices: Lo que sí defiendo es que el perfeccionismo y el narcisismo son totalmente complementarios. El narcisismo es una actitud vital, una condición con características bien descritas en los manuales de Psicología. El perfeccionismo se puede entender, muchas veces, como una forma de desorden compulsivo obsesivo -hablando siempre dentro del campo psicológico- cuando la conducta es extrema en este sentido. No encuentro, entre el narcisismo y el perfeccionismo, complementariedad necesaria. Se suele llamar perfeccionista a aquel que hace algo atendiendo a los detalles hasta niveles extremos. El perfeccionista lo es de algo. Para ser narcisista esto ni siquiera es necesario, solo se vale de la apariencia, se trata de una postura frente a la situación, a la vida. No se es narcisista por trabajar mucho y ser minucioso, perfeccionista, sino porque se quiere obtener fama, apariencia, respeto o lo que sea, de los demás. Que un escritor quiera ser leído y conocido no lo hace necesariamente narcisista, es un legítimo interés pues eso puede ayudarlo a librarse de esos empleos alimenticios de 9 a 5 de los que necesita para vivir, o simplemente porque le gusta ver que su obra es reconocida, su esfuerzo es reconocido. Cuando este es el único fin, es decir, el reconocimiento, el aplauso, etc. Es cuando el escritor es narcisista o se convierte en narcisista. Ya he dicho antes que esta es una opción, no solo del escritor, sino de cualquier persona en cualquier actividad.
    Quiero que sepas que me gusta pensar contigo -lo cual te agradezco-, y también que no está en mi interés tener razón –en este o en cualquier otro tema-, sino usar el razonamiento sobre temas que me interesan y cambiar mi forma de pensar en caso de que sea necesario. No me gustaría que se malinterpretase este intercambio de ideas como algún tipo de competición, mientras que pensar conjuntamente es muy bueno. Me parece.

    Saludos

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    1. Comenzando por el final de tu comentario, estamos en la misma onda acerca del intercambio de ideas. En España el debate como tal, defendiendo una posición con una argumentación razonable, lamentablemente está en desuso. Prácticamente todas las discusiones tratan de política y fútbol (pan y circo, pero realmente con menos pan cada día), y no se ganan por argumentos, sino por mayoría. Nadie defiende la posición propia, solo se trata de arremeter contra un eterno enemigo (que en realidad no tiene una necesaria razón por la cual serlo) y viceversa, y siempre que tengas la mayoría presente de tu parte, es irrelevante que las aseveraciones que mentes sean auténticas o falsas. No existe un intercambio de ideas desde hace ya cierto tiempo, con lo cual es agradable vivir alguno de vez en cuando.
      Con respecto a las otras cuestiones, puede ser que no me haya expresado adecuadamente en algún momento, no lo sé. En relación al talento comprometido por un trabajo con unos plazos cortos e innegociables según un contrato firmado, mis consideraciones siempre han estado referidas al autor (con obligaciones periódicas aparte de su ficción creativa) inmerso en un bloqueo literario, sobre todo si este es grave. En tales circunstancias, si este se ve incapaz de escribir algo relevante, o que califique como de interés, o simplemente que le guste, primero contemplará que no puede seguir con su novela por mucho que la prefiera a su trabajo cotidiano, con lo cual, aunque tampoco le guste ni la opción ni la calidad de la producción, tendrá que escribir cualquier cosa para salir del paso. Si el bloqueo persiste pero la mentada producción laboral de calidad disminuida continúa, puede aprender que eso es lo que le sirve para ganarse el pan y que, por lo tanto, da igual lo que escriba, porque eso es lo que le da de comer. La argumentación va en consonancia con ello: el talento puede seguir latente, pero la rutina y la comodidad, la habituación a un estado del mínimo esfuerzo, puede calar en un ser humano que antaño tuviera claro que sus metas no se dirigían a dicho sendero vital, pero que las circunstancias lo requerían y se vea asentado en dicho papel, y no a disgusto. Como digo, todo esto lo circunscribo a un autor claramente bloqueado, máxime si su bloqueo es severo. También debería añadir que puede ser que ese talento que ha permanecido oculto durante dicho periodo puede que no esté afectado, puede que siga teniendo un gran potencial; ahora bien, lo que entiendo es que lo que sí puede estar afectada es la actitud de la persona respecto al mismo por las circunstancias anteriores, con lo cual, habituada a vivir sin necesitar ese talento, lo mantenga en desuso y sin expectativas de desear recuperarlo. A efectos prácticos, que ese talento permanezca oculto, con lo que ese seguir adelante a pesar de estar bloqueado finalmente produzca ese efecto contraproducente que comenté al principio de los tiempos: habituarse a escribir rutinariamente, siendo irrelevante que ese talento emerja o no, y convertir esa ausencia en rutina tras una etapa prolongada, hasta el punto de que el autor acabe por considerarlo sin importancia real para su plan vital. Ahora bien, si estamos hablando de un escritor que no padezca bloqueo, o que el mismo sea leve o desaparezca en un lapso breve, sí estamos de acuerdo en que no le dará tiempo a acomodarse en esa llamémosle “mediocridad”, con lo cual ese talento no se verá afectado en cuanto salga a flote. En resumidas cuentas, que, siempre ante un bloqueo creativo ese talento se puede ver afectado por dos factores: la duración de dicho bloqueo, y las circunstancia y personalidad del escritor que lo padece. Un bloqueo de larga duración unido a una persona con capacidad pero conformista creo que sí puede ver afectado el talento que atesora, volviéndose indiferente al hecho de que este vuelva a aparecer en un momento dado o no.

      En lo tocante al segundo tema que abordas, creo que en realidad hemos llegado a coincidir en el tema. Tras mi error de expresión en mi primera respuesta, en la cual llego a utilizar como sinónimos narcisista y perfeccionista (un fallo muy tonto, desde luego), en la última respuesta expongo que para mí el narcisismo y el perfeccionismo son totalmente complementarios. Mantengo la afirmación, pienso que ambos son del todo complementarios, lo cual no entra en conflicto con la postura expresada en tu frase “no encuentro, entre el narcisismo y el perfeccionismo, complementariedad necesaria”. No pretendo postular que ambas cualidades sean necesariamente complementarias, sino que las mismas en sí son complementarias, sin perjuicio de que ambas no puedan existir por separado en un determinado individuo; esto es, que sí considero que puedan convivir en un mismo escritor, al igual que sé que otro que tenga una de ellas puede no poseer la otra. Dicho de otro modo, que coincido en que un escritor puede ser perfeccionista sin ser narcisista y viceversa, y además defiendo que ambas características pueden coexistir sin conflicto en otro autor.
      Un saludo.

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