Leales a la mentira

Dar la cara por alguien no debería ser tan complicado. De hecho, el proceso teórico no puede ser más sencillo. Si confías en alguien lo suficiente, si tienes la certeza de que te es completamente sincero con lo que piensa, hace o deja de hacer, en cuanto aparezca un tercero anunciando sin pudor que esa persona miente tan solo hay que dar la cara por ese alguien. Poner la mano en el fuego por esa persona y dar la cara por ella. Simple y conciso, no hace falta nada más.

Pero Hugh Laurie tenía razón mientras enunciaba las frases del guión que correspondían al Dr. Gregory House, y todo el mundo miente. A veces parece que las personas mienten casi por sistema, y lo más lamentable del asunto es que falsear la información hoy en día implica mucha mayor adaptación al medio que la mera sinceridad. Se miente para eludir un momento complicado, tanto si es extremadamente grave como si es ligeramente incómodo. Se miente para conseguir un empleo, para medrar en él e incluso para zancadillear a compañeros con tal de que su trabajo no descolle por encima del propio, independientemente de que esa labor sea realmente mejor o peor, brillante o insulsa. Se miente para conseguir dinero y favores, se miente para llegar antes, se miente para dar mejor impresión, incluso se miente simplemente porque si ese embuste fuera realidad nos haría sentir mejor. ‘La honestidad no es una virtud, es una obligación’, decía Calamaro, y la realidad le dijo que eso también era mentira.

La sociedad ha evolucionado hacia el mayor de los contrasentidos: mentir para dar la cara por alguien que miente. Una de esas personas en la que confías ciegamente te brinda una información para obligarte posteriormente a no revelarla, empujándote a engañar a cualquier otro que postule lo contrario a esa mentira que te obligan a defender. Esa persona, para no vulnerar su confianza, te exige que pongas la mano en el fuego por ella sabiendo que te vas a quemar. Pero el contrato firmado no es demasiado complejo: en una sociedad en la que es lícita la mentira, si una persona de confianza no está dispuesta a mentir por ti, ya no es de confianza.

Cuando la decencia y la honradez carecen de cualquier importancia, dar la cara por alguien ya no parece tan complicado. Solo hay que dejarse llevar, y así lo hacemos. Hoy yo miento por ti, porque sé que mañana tú mentirás por mí. Y si no eres capaz de traicionar a la verdad por mí, eso significará que el traidor eres tú. Y por un gracioso giro del destino, la persona digna de confianza es aquella que sabes que es capaz de mentir y engañar, mientras que esa otra incapaz de disfrazar con embustes la realidad, aquella que no miente, no es digna de confianza.

La realidad parece haberse convertido en un sainete mal estructurado.

Pero esa farsa plasmada por un necio dramaturgo aún puede dar un giro de tuerca, y convertirse en tragicomedia. Esa persona de confianza te puede decir la verdad, y tú dar la cara por ella a capa y espada. Pones la mano en el fuego por dicha persona, y tras llevar tanto tiempo con ella en las brasas, darte cuenta de que se ha carbonizado tras descubrir con estupor la mentira. Has dado la cara por una persona que te la ha partido antes de que tú pudieras darla por ella. La persona digna de confianza te retira la misma, y a continuación te miente primero para que tú mientas por ella después.

Es una situación que incluso puede revestir un matiz más irónico si cabe: tras quemarte la mano en una hoguera de perpetuo fraude, puedes descubrir que a tu alrededor hay más personas de confianza que eran plenamente conscientes de que eras una víctima más de la iniquidad de una artificial fe. Y se puede ir más allá: esos prójimos pueden confesártelo, e incluso te pueden dar la razón… pero aun conociendo todo eso y saber por experiencia propia que tú sí lo has hecho por ellos, no están dispuestos a dar la cara por ti.

Dar la cara por tantos y ver como te la parten, sería un buen resumen. Traición absurda, sería una buena definición. Hay quién lo descubre fuera de los muros parentales y hay quién se pega la ostia en su propia familia, pero independientemente de dichos contextos, la probabilidad lo indica claramente: si el que da la cara por alguien es una persona más decente que el receptor de esa confianza, esa cara se la partirá. Irremediablemente.

Hubiera sido lo apropiado a estas alturas de escrito, pero no hay ninguna reflexión al final de este texto, es la cruda realidad. Simplemente resulta triste que, para dar la cara por alguien, la mentira sea la que casi siempre venza la batalla.

“Mijo miraba a Xhel·le y a Axel alternativamente, sin que les dejara adivinar qué pasaba por su cabeza en ese momento. ¿Cuánto tiempo hacía que estaba allí delante? ¿Desde cuándo había estado escuchando?
¿Qué importancia podía dar a lo que había escuchado?
Mijo les dejó allí erguidos sin mediar ni una sola palabra más. Simplemente dejó de mirarles y se dirigió hacia la puerta del barracón. Ni siquiera hizo ademán de girarse para echarles un último vistazo antes de abandonar el barracón. Se fue, sin más.
— La hemos cagado —dijo con voz temblorosa Xhel·le conforme Mijo desapareció de su campo de visión—. Va derecho a decírselo a Dexter. ¡Joder, la hemos cagado, Axel!
Este ni siquiera se fijó en el cambio de actitud de su interlocutor. Había pasado de revolucionario a ser un mero cobarde al que solo le quedaba gimotear para dar auténtica pena. Axel solo podía pensar en qué podía haber tenido en la cabeza Mijo mientras les miraba a través de una pregunta que se le antojaba crucial para poder averiguarlo por él mismo: ¿por qué no había dicho nada?
Si el recién estrenado sargento ya pensaba a través de sus galones, no habría dicho nada simplemente porque no tenía nada que decir, tan solo advertir al teniente de la conversación escuchada y esperar a que se sucedieran los acontecimientos. Aunque Mijo tenía personalidad de sobra para ejercer como el superior que era y amenazarles allí mismo con lo que Rozner quisiera que fuera, puede que su escaso bagaje en el cargo le hubiera supuesto un escollo para amonestar con la rotundidad que se le supone a un plan conspiratorio y prefiriera que fuera su superior quién tomara tan traumática decisión para los soldados implicados. Parecía una posibilidad plausible, dado que Mijo debía seguir considerándose su amigo a pesar de su diferente graduación.
Otra posibilidad era que su nuevo cargo le hubiese venido grande en el mismo momento en que se dio cuenta que con ese poder tenía la obligación de defenestrar a esos dos canes de forma inminente tras escuchar aquella conversación. Axel descartó esa opción casi de inmediato. Mijo no se vería intimidado por esa responsabilidad.
Podía ser simplemente que no pensara nada en realidad mientras les miraba. Que meramente les observara para que calara en ellos la gravedad del asunto que se acababa de destapar. O también puede que incluso estuviera disfrutando con su nuevo poder. O que no le pareciera que hiciera falta decir nada… no lo sabía.
Quizá, simplemente, no se le ocurrió nada que decir en aquel momento.
— ¡Joder! —volvió a repetir Xhel·le, con una voz más lastimosa si cabe—. ¿Qué vamos a hacer, Axel? ¡Se lo va a decir!
— No… no lo hará. Sigue siendo uno de los nuestros… aunque no creo que a partir de ahora lo vuelva a ser jamás.
Axel lo dijo sin pensar. Podía ser que eso es lo que quería creer, o que muy en el fondo lo creía: las sillas de las mesas que habían compartido aún estaban calientes. Axel quería creer que todavía era mucho más soldado que sargento, o por lo menos que aún era más su amigo que su superior. No sonaba tan descabellado en su cabeza. Puede ser que por eso no hubiese dicho nada después de cazarles a Xhel·le y a él, que la razón de su mutismo fuera que durante su escrutinio estuviera dudando qué tenía que hacer con ellos… o por lo menos con él. Que se debatiera entre su responsabilidad y la lealtad con su compañero, valor que debía reflejarse entre soldados por encima de todo. Echarle del cuerpo de arqueros, que es lo que probablemente sucedería si comunicaba el suceso al teniente Dexter, sería faltar a esa lealtad. Pero ya no era un soldado, con todo lo que ello conllevaba.
Quería agarrarse con todas sus fuerzas a esa nueva posibilidad. Quería hacerlo.
— No lo hará… —volvió a mascullar.
Pero cayó en la cuenta de que lo dijo sin ninguna convicción.”

 

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42 comentarios en “Leales a la mentira

      1. da muy mal resultado si te están comiendo el “seso”, no mentir, y el peor de los consejos mantener una actitud mentirosa cuando te están comiendo el “sexo”
        Tanto la mentira como la sinceridad en un argumento son síntomas de inteligencia, abandonar una religión para tomar una ortomoral propia es muy indi, pero económicamente ineficaz, es deporte “pa” ricos dar la cara, en vez del común de un hoy por ti, mañana por mi
        Pero queda tan hermoso escrito…
        Kissssss
        y Kissssss

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    1. Para colmo de males, muchas de las personas que llegan a ser objeto de esa mentira ‘olvidan’ y siguen siendo alguien cercano a aquel ser traidor, viviendo siempre con el temor a volver a ser burlado, ya que ese perdón puede llegar a ser un refuerzo positivo para el embustero. Esto quizá se dé porque hace falta mucho valor para acercarse un poco más a la soledad.
      Tras este pequeño prólogo, lo que pretendemos comentarte con ello es que te felicitamos por tu valor, porque no es fácil dar ese paso, no todo el mundo es capaz de comprender que en este mundo la honestidad y la confianza valen (o deberían valer) más que un compañerismo acompañado de mentira.
      Muchas gracias por compartir, Joaqui, y ánimo en esa cruzada contra la mentira!

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  1. Qué distinta sería la vida si lo que predominara fuera la sinceridad, la bondad, la libertad y tantas cosas buenas con las que podríamos vivir en paz y mucho más felices; pero no sé porqué abunda la mentira, el egoísmo, la envidia… en fin, no me vencerán, seguiré siendo honesta y dispuesta a ser feliz SIEMPRE. Un saludo

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  2. Adrián E. Belmonte

    Tenía muchas ganas de ver por fin una canción de R.E.M. en este blog. Estoy seguro de que no será la última entrada en la que podamos disfrutar de otro tema de este mítico grupo, como también tengo más que claro que Muse volverá a aparecer!

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  3. Muy acertada la publicación. A mi mismo me pasó que por confiar tanto en una persona y meter el cuerpo entero al fuego por ella, terminé quemado hasta los huesos. El mundo en el que vivimos está rodeado de mentiras. Pareciera que es la única forma de mantenerlo a flote sin caer a la locura.

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    1. Tienes toda la razón. En algún momento de la historia el ser humano se perdió por el camino y escogió el incorrecto, el fundado en la mentira como protección, dejando rabia, impotencia y dolor como daños colaterales de los honestos. Solo nos queda trillar la paja y rodearnos de las escasas personas que creen en la sinceridad, aunque cada vez es una tarea más ardua.
      Gracias por comentar la entrada, un saludo!

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  4. Ser leal a un mentiroso, te hace cómplice de su mentira, por lo demás,¿ cómo sabes si es tu amigo o si te miente y finge serlo? Yo aprendí la lección, un mentiroso no es un amigo y prefiero mil veces a un amigo sincero, aunque sus palabras me duelan.

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  5. Olá! Antes de tudo, obrigado pela visita em meu Blog! 🙂
    Sobre seu texto, que se assemelha com um que escrevi uns tempos atrás, existe um provérbio que diz: “Não se coloca a mão em cumbuca fechada”.
    Acho que faz muito sentido. Não se crê totalmente na honestidade de uma pessoa, já que não sabemos o quão verdadeira esta é com ela mesma. Coisa que pode acontecer com a gente também, não é mesmo?
    O problema, é que parece existir pessoas que exageram demais nesta questão e a mentira acaba por ser sua realidade absoluta. Acredite, já caí muitas vezes nesta armadilha! E não foi bom para mim e creio que nem para a pessoa que me causou este mal!
    Até e fique bem! 🙂

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    1. É verdade, colocar toda a nossa confiança em outra pessoa pode tornar-se muito perigoso. No entanto, se eles nunca não atingem um grau suficiente de amizade com ninguém, o que parece necessário confiar nos outros. E como você diz, há pessoas que vivem em sua própria mentira, incapaz de admitir uma única verdade até mesmo para ajudar uma pessoa que confiava nela.
      Em suma: confiar em alguém parece ser necessário … e tomar desgosto com alguém da sua confiança também.
      Obrigado pelo seu comentário, Marcelo, uma cordial saudação

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  6. Pingback: La democracia somos nosotros « Demasiadas palabras

  7. HOLA LAS CRONICAS DEL OTRO MUNDO: PASEN A BUSCAR Y RETIRAR SUS MERECIDOS PREMIOS, PUEDEN LLEVARLOS TODOS, PUBLICADOS EN EL POST DE HOY 18/04/2016.
    YA ESTABAN NOMINADOS POR EL LIKE QUE COLOCARON EN SU MOMENTO, EN ESTE MOMENTO DIFICIL DE MI VIDA Y PORQUE EL BLOG SIN DUDAS LO MERECE.
    ABRAZOS Y FELICITACIONES!!
    MARCIAL

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  8. Bonsoir mon Ami ou Amie
    Je viens tout en douceur
    Avec mon petit sourire
    Et ma bonne humeur
    Te souhaiter tout ce qu’il peux y avoir de meilleur dans ce monde
    Passe une belle soirée
    Une très belle fin semaine surtout avec du soleil
    Je te fais un très grand signe d’amitié
    Pleins de bisous pour embellir cette amitié qui règne entre nous depuis xxx temps
    Bernard

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  9. Coincido plenamente con varios, sobre todo con Zoe, por haber vivido lo mismo. Dice un gran cantante en mi país que “ser honesto ya es como ser un revolucionario”. ¡A lo que hemos llegado! Prefiero escuchar palabras que duelan (ya decidiré yo cómo las mastico) a tener que ser cómplice de mentirosos crónicos. No sé mentirle ni a mi espejo… Creo que por ahí pasa el tema, ¿no? Quien se miente a sí mismo y escucha sus propias mentiras llega a no distinguir ninguna verdad, ni en él ni alrededor de él.
    Muy buena entrada 🙂
    Abrazos!

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    1. Como no podía ser de otra manera, todos estamos de acuerdo: permanecer cerca de alguien desleal a la verdad solo puede llevarnos a decepciones e impotencia. Es una labor ardua saber rodearnos solamente de personas honestas, pero siempre será invertir para mejorar nuestra vida.
      Gracias por comentar, Poli, más abrazos para vos!

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  10. Si muchas personas prefieren mentir por las consecuencias de la verdad, pero a veces la verdad sale a flote, creo que el problema de todas las relaciones humanas es la falta de honestidad, si tan solo fueran mas sinceros. Yo prefiero siempre decir una verdad que vivir en una mentira.

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    1. Adrián E. Belmonte

      Pues mira, estamos en las mismas. Yo también los he visto dos veces, en Torrevieja y Murcia, siempre ha sido mi grupo favorito, y ahora intento tapar el hueco con Muse, Coldplay y cosas así.
      Colgamos en esta entrada ‘All the right friends’ porque pensamos que era la que mejor coincidía con el escrito, al igual que en el último post colgamos ‘Finest worksong’ por el mismo motivo, aunque somos conscientes de que no son las más conocidas para el gran público. Ara bien, ya te digo yo que encontraremos un hueco en alguna entrada para ‘Losing my religion’, no te quepa duda!
      Gracias por el comentario, un saludo!

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  11. Pingback: Los ladrones de sonrisas – Las crónicas del Otro Mundo

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